Festival Viña 2018

El humor pierde su filo político y se vuelca a lo cotidiano

Jenny Cavallo en su show del segundo día en la Quinta Vergara.

Tras varios festivales con rutinas contingentes, Viña 2018 se ha centrado en un humor más blando.


Camila Vallejo, Michelle Bachelet, Sebastián Dávalos y Gustavo Hasbún estuvieron presente en el Festival de Viña del Mar de 2016. Pero solo de manera indirecta. Sus nombres, al igual que los casos Penta y SQM, fueron mencionados en la ácida y aplaudida rutina que desplegó Edo Caroe la jornada inaugural, la que estuvo cargada de críticas a la agenda política del país.

Los otros humoristas de esa misma edición, como Natalia Valdebenito y Pedro Ruminot, también le dieron un lugar especial a la Presidenta y a su hijo. O sea, lo que por semanas hizo Yerko Puchento (Daniel Alcaíno) en 2015, en el estelar de Canal 13, Vértigo, en febrero de 2016, llegó a la Quinta Vergara en la voz de otros humoristas.

Y según la encuesta Cadem de dicho mes, un 77% de quienes vieron la rutina de Caroe la evaluaron como “buena o muy buena”, y un 74% consideró que al mago y humorista no se le “pasó la mano” con sus críticas.

Dos años después, poco queda de aquello en la Quinta Vergara, y así lo demostraron las rutinas de Bombo Fica y Jenny Cavallo, ajenas a la contingencia. Mientras el hombre de blanco dejó de lado los nombres que hoy hacen noticia, marcando hasta 50 puntos de rating, ella se concentró en relatar su experiencia como mamá, amiga y esposa.

“Hay que recordar que nosotros estamos para hacer reír a las personas. Ahora, si dentro de eso tomas la línea más crítica y ocupas elementos más contingentes, son opciones dentro de la temática”, asegura Fica, que en otras ocasiones si ha realizado rutinas con contenido más mordaz y relacionado a lo político.

Esta noche, será Alison Mandel la protagonista del humor en el Festival de Viña, y tal como adelanta en entrevista con La Tercera (ver página 47), se concentrará en relatar sus relaciones interpersonales, con sus amigas, su marido, su mamá y sus gatos. Comenta que esa siempre ha sido su propuesta como humorista, que no le sale gracioso hablar de política y que por el momento no siente la necesidad de ocupar el escenario para hacer algún tipo de descargo. “Si tienes un micrófono, un gran escenario y tienes también una ventana gigante para decir algo que te hace ruido y que además puede sonar gracioso, dilo. Pero yo, al momento de hacer la rutina, no estoy pensando en eso. No ando pensando que es mi momento para decir un discurso político importante. Entonces, lo que hago es decir las cosas que a mí me suenan graciosas”, declara.

Fabrizio Copano estuvo en la Quinta Vergara el año pasado con gran éxito, y aunque su rutina tuvo una amplio abanico de temas, no dejó afuera a los parlamentarios y a La Moneda. Según la visión de Copano, “cualquier comediante puede tomar el camino que quiera. Creo que no es obligatorio hablar de política y contingencia. Creo que después del año de elecciones, como el año pasado, donde hubo tanta información política, tanta conversación política, es agotador. Por eso mismo, creo yo, la gente quizás no tiene ganas de escuchar eso. Claro que ahora con el Caso Huracán se puede sacar mucho material de ahí con Alex Smith y todo eso”.

León Murillo fue presentado por Carolina de Moras y Rafael Araneda en 2015, y al igual que Copano, logró mezclar los conflictos de pareja con las AFP y la política. ¿El resultado? Dos Gaviotas y muchos aplausos. “Hay distintos tipos y distintos tonos de hacer stand up. No todos estamos obligados a hablar de política. Algunos abrazamos la contingencia, el humor y la cotidianidad para armar las rutinas y hay otros que optan por otros temas, o por ser menos denigrantes, menos contingentes, pero eso tiene que ver con el estilo”, dice Murillo.

Un referente del humor político en los escenarios locales, realizando imitaciones a personajes como Salvador Allende y Augusto Pinochet, es Juan Carlos “Palta” Meléndez. El comediante, que estuvo en 2007 por última vez en Viña, cree que “la contingencia política está pasando por un momento de transición. Está terminando el gobierno de la presidenta Bachelet y comenzando el del presidente Piñera. Las aristas del humor son muchas, hay humor negro, político, grosero, doble sentido, del absurdo. Entonces, los exponentes que van ahora a Viña tienen su propia línea y no se identifican tanto con el tema político, y además el tema político está muy relajado porque la clase política está de vacaciones, y eso no es un tema muy atractivo. Yo creo que se va a dar el humor político ahora que asuma Piñera , porque el humor te lo dan los mismos políticos”.

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