Juan Pablo Flores: el hombre sin club ni comedia

El comediante en la escenografía del programa.

El actor se perfilaba como uno de los más talentosos y populares del programa de CHV que entregó a algunos de los mejores comediantes chilenos de los últimos años, con Sergio Freire como último ejemplo en Viña. Pero no: hastiado de la TV y tras un problema judicial, prefirió renunciar a todo y no saber más del humor.


Videos de Juan Pablo Flores en Chilevisión. Una rápida pesquisa por la web arroja distintas rutinas de títulos elocuentes, como “Los ex pololos”, “Amor imposible”, “La enseñanza media” o “No tomo más”, todas en el programa El club de la comedia, además de breves sketches donde encarna a personajes como “Cotito”, un gay obsesionado con su mejor amigo, y el “Terrible jefe”, un superior grosero y de malos modales que trata a su subalterno, mucho más culto y educado, de “pollo”.

Pero el mismo rastreo puede llevar a otro registro -difundido por el noticiario del mismo canal en que Flores forjó su popularidad-, donde el comediante aparece en el centro de Santiago en claro estado de ebriedad, discutiendo con un transeúnte que lo acusa de haberlo golpeado en la cara, de lanzarle un par de patadas y de intimidarlo con un “te voy a matar”. El video fue emitido el 30 de noviembre de 2014, nueve días antes del último capítulo en la historia de El club de la comedia (el espacio volvió este año, pero con resúmenes de otras temporadas). Esa grabación casera en la madrugada capitalina fue una de las últimas imágenes del actor televisadas a nivel masivo.

Tras ello, los integrantes del programa se disgregaron en carreras en solitario con distintos resultados y propuestas, con Natalia Valdebenito y Fabrizio Copano como los más resonantes, a lo que a fines de febrero se sumó el éxito en el Festival de Viña de Jenny Cavallo, Alison Mandel y, sobre todo, Sergio Freire, catalogado como lo mejor del género en el reciente certamen.

Flores también intentó su propio trayecto, con presentaciones en regiones y un esporádico espectáculo bautizado como Intensos, donde repartía roles con Felipe Avello y el propio Freire. Por ejemplo, uno de sus shows fue el 14 de octubre de 2016 en el Teatro Provincial de Curicó: fue la última vez que se subió a un escenario.

Después renunció de manera drástica a la actividad y no quiso volver a saber nunca más de monólogos, stand-up comedy o libretos humorísticos, convirtiéndose en el único de los integrantes protagónicos del programa de CHV que nunca capitalizó el fenómeno que hasta hoy sigue simbolizando esa experiencia.

Sus propios ex compañeros expresan una genuina añoranza cuando se les menciona su nombre -como si Flores se hubiera desvanecido de la faz de la Tierra- y subrayan la pérdida de un actor que se perfilaba como uno de los más populares y divertidos del elenco. Por lo demás, un profesional que también representa un acto pionero: en 2005 fue uno de los fundadores del programa SCA, de Vía X, el germen de lo que después sería El club… .

“Chuta nunca más supe mucho de él, parece que está muy en otra”, expresa “Pato” Pimienta, otro de los históricos. Fabrizio Copano tampoco entrega muchas pistas: “Yo nunca fui muy amigo de él, ni tampoco mala onda”. Daniela “Chiqui” Aguayo coincide: “Después del Club no volví a hablar con él. Ni idea por qué dejó el humor”. Rodrigo Salinas prefiere situar al aludido en otra perspectiva: “Se desconectó de todo lo que había hecho antes, pero ahora es como una leyenda. Siempre fue el más chistoso de todos. Se paraba en el escenario y ya te daba risa”.

Flores vive desde 2017 en la IX Región, con residencia más estable en Pucón, donde está con sus hijas y su pareja, la parvularia Alejandra Riquelme. No tiene televisión ni tampoco teléfono, por lo que sólo se entera a retazos del momento de gloria que desde hace un tiempo disfrutan sus ex camaradas. Ahí, en un ambiente mucho más natural, se dedica al cultivo orgánico, a alimentar a sus perros, a educar a sus hijas, a potenciar su familia y en un futuro inmediato quiere abocarse a labores vinculadas al diseño y la arquitectura.

Contactada por La Tercera, Riquelme cuenta escuetamente que Flores quiere seguir desconectado de todo, que no quiere volver a hacer shows o dar entrevistas, y que prefiere estar lo más distanciado posible del “sistema”.

Entre sus antiguos colegas hay un puñado de teorías que explican su radical adiós. Por ejemplo, el hombre hoy de 44 años pudo haber sido una de las principales víctimas de la última temporada de El club de la comedia, la que algunos de sus involucrados califican como “infernal” debido a las fuertes fricciones entre sus miembros y a la baja sintonía.

Pedro Ruminot recuerda: “El último año del programa fue súper jodido para todos, a todos nos aburrió la tele, porque fue un momento muy intenso y complicado. En esa época nadie se hablaba con nadie. Nadie quería seguir amarrado a un contrato y los ejecutivos nos hicieron la vida imposible. Cuando empezamos, éramos un bloque unido que tenía total control de las rutinas, pero después ya no estábamos unidos, entonces los ejecutivos decían tener la receta de todo y así perdimos el rumbo. Se estropeó todo. Y ahí hay sensibilidades que pueden reaccionar de forma distinta. En el caso de Juan Pablo, prefirió renunciar a todo”.

Copano aporta un detalle: “Él siempre fue bien reservado”. Y Salinas completa: “Todos se disgregaron, y algunos se pudieron rearmar y otros no. Él se fue en la volá del sur, que es absolutamente respetable, no todos están interesados en la tele”.

Otros apuntan a que “el Jota” quedó muy afectado tras aquella trifulca nocturna que se propagó en los medios y que terminó en la justicia. Sucedida el 29 de noviembre de 2014, a las 5:50 de la madrugada en calle Merced, el actor fue detenido por Carabineros y fue imputado por delitos de amenazas y lesiones menos graves, luego que, según la causa, agrediera al denunciante Francis Varas aparentemente sin provocación alguna. Mientras estaba detenido, el cómico recurrió a una solicitud de amparo donde retrata su temor ante el hecho: “En este momento solicito ser liberado, a situaciones laborales no puedo ser filmado ni tomado de fotografías, porque afectaría mi honra y sería perjudicial para mi vida laboral [sic]”. La causa finalmente fue sobreseída -Varas nunca se presentó en tribunales- y se dejaron sin efecto las medidas cautelares.

Según cercanos al ex rostro de CHV, el afectado por los supuestos golpes quería sacar alguna clase de provecho del incidente, por eso grabó al cómico y después envió el video a la TV. Varas hoy recuerda: “Yo lo vi que estaba muy curado hablando por teléfono. Pasé por el lado, me dio risa y se me fue encima de una. Me agarró a combos y me decía ‘¡tú no sabes lo importante que soy yo, si me acusas no vas a lograr nada!’. No fui a los tribunales porque nunca me llamaron”.

A partir de ese momento, al artista le costó ser el mismo. Hoy el único de El club… con quien mantiene un contacto más ocasional es Sergio Freire -que no respondió los llamados de este diario-, precisamente el mayor triunfador de Viña 2018. Como si se tratara de una suerte de posta, Salinas aún tiene fe en la reinvención: “Juan Pablo tiene que volver al humor. Él debería ser el próximo de nosotros en ir al Festival de Viña”.

Seguir leyendo