Katy Perry deslumbró con su pop espectacular

Katy Perry encantó a los asistentes a su show. Foto: Esteban Galindo

La cantante abrió su gira sudamericana con un show en la Pista Atlética ante 16 mil asistentes.


Orejas de gato luminosas, adolescentes y niños acompañados por sus padres llegaron la noche de este jueves a la Pista Atlética del Estadio Nacional para presenciar el estelar retorno de la norteamericana Katy Perry al país, en el mismo recinto donde debutó en 2015. Chile fue la primera parada sudamericana de su Witness Tour, gira con la que promociona el disco del mismo nombre, el quinto de su carrera lanzado a comienzos del año pasado. Completamente de negro Perry apareció en el escenario ovacionada por los cerca de 16 mil asistentes -según cifras de Carabineros- que antes escucharon al chileno Augusto Schuster, encargado de abrir el espectáculo.

Witness y Roulette fueron las primeras en sonar. Pero el recinto de Ñuñoa explotó cuando cantó el romántico hit pop Teenage dream. Luego, dos flamencos gigantes y un letrero de neón en el pecho anunciaban Hot n cold, segundo sencillo del disco One of the boys que la lanzó a la fama hace diez años. Cuando terminaba, los acordes dieron paso a TGIF, otro de sus más grandes éxitos. Después vino la veraniega California Gurls, donde apareció el popular tiburón que la acompañó en el show del Super Bowl.

I kissed a girl, la canción que la hizo mundialmente conocida, fue la siguiente y dio paso al karaoke de los fans. Le siguió Bon appetit, donde, al igual que en el video, la californiana cantó desde un plato mientras era aderezada con sal y pimienta por sus bailarines. El segmento acústico permitió un nuevo cambio de vestimenta de la artista, que llegó con un traje plateado y una guitarra con la bandera de Chile brillando mientras sonaba Wide awake.

Cerca del final, uno de los puntos altos de la noche: Swish swish, uno de los últimos singles de Witness, que incluyó una escenografía llena de pelotas de básquetbol. Con Roar, la showoman dejó el escenario para un bis, con lo que varios de los asistentes comenzaron a retirarse. Hasta que vieron una enorme mano aparecer del escenario de la que Perry emergió entre confeti y fuegos artificiales para cantar Firework, la más coreada de la velada y que puso fin al concierto que inauguró la temporada de grandes espectáculos de este semestre.

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