Cómo la miniserie sobre Martín Vargas recreó a su mundo y a su mentor

Martín, el hombre y la leyenda, es protagonizada por Gastón Salgado y se estrena en las próximas semanas en Mega. Alfredo Castro, que encarna al mánager del boxeador, dice: “Su historia es la historia de la mitad de este país”.


Fue en octubre de 2015 que, en la categoría de series históricas, la ficción sobre la vida de Martín Vargas se ganó el fondo del Consejo Nacional de Televisión (CNTV), adjudicándose más de $338 millones.

A las pocas semanas, Gastón Salgado comenzó a prepararse físicamente para dar vida al ahora ex boxeador, y protagonizar Martín, el hombre y la leyenda, que se emitirá en las próximas semanas por Mega. Paralelamente, Alfredo Castro empezó a leer los guiones escritos por Rodrigo Cuevas (Los 80, Si yo fuera rico), creador de la minierie, para dilucidar quién fue Lucio Hernández, mánager del deportista, y a quien él interpreta.

En un principio, Castro se sintió ajeno al tema, por su nulo interés en el mundo del boxeo, pero rápidamente se fue encantando con su personaje y con la relación que por años tuvo con Vargas. “Mis intereses están muy lejos del boxeo como deporte, si se puede llamar deporte, pero creí que era un proyecto estupendo. Martín Vargas es francamente una persona a la que a mí me conmueve mucho su historia”, asegura y continúa: “su historia corresponde a muchos hombres en Chile, artistas, deportistas, que han sido arruinados y despojados por sus mánagers”.

El actor nunca había escuchado el nombre de Lucio Hernández. En su cabeza no había referencia alguna al controvertido hombre que acompañó por años a Vargas. Hoy, cuando la miniserie ya fue grabada y está lista para salir al aire, Castro confiesa que solo tiene malas palabras para su personaje, al que desarrolló sin leer nada más que los guiones que escribió Cuevas. Para él, no fue necesario investigar mucho más, porque la pluma del guionista fue muy clara y concisa.

“Yo me aferré a lo que estaba escrito en el guión, nada más. No leí mucho de él, pero lo que estaba escrito era históricamente muy fiel a lo que sucedió. Uno como actor, muy pocas veces se basa en los personajes reales, porque no siempre tienen que ver ni físicamente con uno, ni tampoco biológicamente”, explica Castro, quien ve a Hernández como “un tipo corrupto sin ética alguna, que se aprovechó de un hombre muy vulnerable, que era un buen peleador. Fue un hombre antiético y que estafó a Vargas hasta el último día de su vida”.

Y así como no sabía nada del mánager, nada sabía tampoco del hombre que peleó cuatro veces para obtener el primer título mundial de boxeo para Chile, sin conseguirlo jamás. De a poco se fue interiorizando en la vida de Vargas, y de a poco se fue formando una buena imagen sobre él, sobre todo como profesional sobre el ring. “Supe por este trabajo que era un muy buen golpeador, con ímpetu y pasión, y que le faltaba mucha técnica. Su manera de pelear era muy salvaje, y muy buena en momentos. Pero cuando se enfrentaba a boxeadores con técnica, él estaba en desventaja absoluta”.

Castro se encantó con la vida de Vargas, y también con el trabajo que hizo Salgado para interpretarlo. Por primera vez se topaba en un proyecto con el actor que comenzó su carrera televisiva en El reemplazante (TVN) y que hasta ahora no ha participado en ninguna teleserie. En palabras simples, Castro dice que “fue muy agradable, muy fácil, trabajar con él”. Luego, profundiza su idea: “Gastón es un actor tremendamente involucrado con sus personajes. Lo fui a ver a su obra Pompeya. Es un actor que en teatro es un ejemplo de pasión, y en televisión también. Yo me quedé impresionado cuando lo conocí, porque tiene una capacidad de llegar a emociones tan sinceras, tan notables, con una medida como actor, muy precisa”.

Tanto Castro como Salgado han participado en series financiadas por el CNTV, y han vivido desde dentro la escasa conexión que logran con la audiencia, en la mayoría de sus casos. Castro, por ejemplo, estuvo en Bala loca (CHV), y Salgado, en Juana Brava (TVN), y ambas consiguieron frías cifras de sintonía, que no superaron los ocho puntos de rating. Castro reconoce que este es un tema importante, y cree que parte de la solución está en manos de los canales y del CNTV. “Si los canales ponen estas series a las dos de la mañana, u once de la noche un día domingo, obviamente que nadie las va a ver, o muy poca gente las verá. Es una decisión política de los canales darles privilegio y espacio a series chilenas, y el Consejo Nacional de Televisión debería exigirle a los canales que les den un buen horario, y no aceptar que las den a las 11 de la noche de un domingo”, asegura. La postura del actor se endurece al referirse estrictamente al CNTV: “No entiendo cómo ellos dan fondos a un producto que no ve nadie, es absurdo. Es mucha plata, mucho esfuerzo, uno como actor se involucra mucho. Es una falta de respeto que te pongan a esas horas, al lado de la cantidad de estupideces que da la televisión”.

Espera que Martín, el hombre y la leyenda, que también tiene en su elenco a Francisca Lewin, Alejandro Goic y Lucas Bolvarán, corra una mejor suerte porque “muchos se podrán sentir reflejados con la historia de ese hombre vulnerable, pequeño, que llega a la cima de la fama, del poder, del dinero, y que luego cae tan brutalmente en la miseria. El boxeo es una capa de lectura de la serie, pero lo que indaga es cómo un chico, hijo de campesino, es capaz de llegar donde llegó Martín Vargas, que es la historia de la mitad de este país”, cierra.

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