La vida chilena del ciudadano Alain Johannes

Alain Johannes camina por Ñuñoa, pero hoy regresa a EE.UU.

El músico chileno, aliado de ilustres como Queens of the Stone Age y PJ Harvey, viene cada vez más seguido a su país natal y donde están sus raíces, partiendo por su padre, el fallecido Danny Chilean. Se queda en Ñuñoa, ha descubierto una ciudad tan propia como ajena, y ayer tocó en Lollapalooza.


Desde su primera presentación en Chile, en 2010, Alain Johannes ha ido estrechando un vínculo natural con la tierra que lo vio nacer hace 55 años. El músico crecido en EE.UU. y clave en obras de Chris Cornell, Queens Of the Stone Age y Arctic Monkeys, le da espacios a su cotizada agenda para venir al país a promocionar su apuesta solista y reforzar esa unión que tanto tiempo estuvo en pausa. Y en ese reencuentro apela a un lugar común que suena genuino: dice sentirse “muy en casa”.

“Es raro porque al mismo tiempo es difícil ubicarte donde no creciste, no sabes nada de lo que es vivir en un lugar. Pero eso siempre me ha pasado, porque me sentí como extranjero en todos lados”, dice con algo de nostalgia, mientras enciende un cigarrillo que está a la mitad en un cenicero, en un estudio situado en Ñuñoa. Y también es raro porque sus dos mayores vínculos con el sur del mundo ya no están: su padre Danny Chilean y su tío Peter Rock fallecieron hace muy poco, en el lapso que fue de 2014 a 2016.

Johannes, que ayer se presentó por primera vez en Lollapalooza con su formato trío junto a los hermanos Cote y Felo Foncea, dice ubicarse cada vez más en Santiago, y basa su rutina en moverse por lugares que le resultan conocidos en Ñuñoa, comuna donde se aloja. En esta pasada fue en casa de una prima, luego de arrendar el año pasado un departamento a través la web Airbnb por un mes en avenida Chile España. Ahí realizaba actividades tan domésticas como ir al dentista o comprar en algún local cercano.

“Salí a pasear y la gente me reconocía en la calle”, sostiene. Relata que para comer acude a los restaurantes ubicados en la Plaza Ñuñoa, la misma comuna donde está el estudio de grabación en que prepara sus presentaciones. Y en esas estadías logró hacer una escapada para conocer Rapel por un fin de semana, lugar que le pareció “muy lindo”.

Ante ese itinerario, hay preguntas que caen lógicas: ¿ve noticias de Chile? ¿sigue lo que está sucediendo en política? “Eso me interesa, pero he bloqueado esa parte en mi mente desde que apareció Trump y todo eso”.

Por otro lado, casi todos los temas que el instrumentista aborda los relaciona con Natasha Shneider, su fallecida esposa y compañera en Eleven, el conjunto que encabezaron en los 90. El recuerdo de la cantante, quien falleció de cáncer a los 52 años, es recurrente. Por ejemplo, cuando se refiere al momento en que se enteró, a los 27 años, que Danny Chilean era su padre.

“Fue una sorpresa total. Yo siempre sentí algo raro, pero no sabía qué. Una vez que averigüé. Bueno, me envió una carta y no sabía cómo reaccionar. No hice nada y después pasó un tiempo y cuando falleció Natasha me envió un mail. Yo estaba tan destrozado que no le contesté a nadie y después Josh Homme (de Queens of the Stone Age) me dijo: ‘es tiempo de conocer a tu papá y tu familia’.

Johannes, que hoy parte de vuelta a EE.UU., comenta que no tiene claro dónde vivir. Ha sido ciudadano del mundo -también residió en México- y no tener un lugar fijo parece no incomodarle: “Ahora estoy en ese cruce del camino donde no sé dónde voy a vivir. En Los Angeles no voy a conseguir un lugar. Para sobrevivir a la pérdida y todo eso yo necesito algo nuevo, como sentirme nacido de nuevo. Entonces venir acá o vivir entre Francia y acá. O me gustó mucho Lisboa, porque hice una producción de una banda que se llama Dead Combo, estuve tres semanas y la gente muy buena onda. Pero todavía no sé. Estoy como flotando y me estoy dando un año para ver a donde me atrae, pero por seguro acá”.

Para hablar sobre sus proyectos guarda distancia. Dice que no puede comentarlos. Pero anticipa que trabaja en la música de una película y que tiene producciones y composiciones pendientes. “No es una banda, es banda sonora. Hice el videojuego Ghost Reacon, eso me interesa mucho. Hacer más de eso. Tengo bandas que producir y tengo un disco solista pendiente que ya hice casi todo de las canciones”.

Y pese a que su mente está puesta en el futuro, la muerte de su amigo Chris Cornell -a quien produjo su debut solista, Euphoria Morning (1999)- aún lo sigue conmoviendo. “Todavía como que no lo proceso. También lo que pasó es que abre de nuevo toda la pérdida. Tengo tanta buena memoria del período de Natasha y Chris, como buenos amigos creando juntos. Como que regresó mucho dolor por lo de Natasha también. Y como todo lo que pasa en la vida”. Mientras habla sobre la muerte de Cornell y recuerda a su fallecida esposa, pierde la mirada entre la mesa y el cenicero, lleno de cigarros a la mitad. “Todavía no lo puedo creer”, cierra.

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