El mentor mexicano de Mon Laferte se mete de lleno en la música chilena

Manú Jalil, director musical de la solista, produce tres lanzamientos locales, entre ellos lo nuevo de Manuel García y el próximo disco de otra ex Rojo.


“Jalil es Mon Laferte también. Yo no sé qué haría sin ese cabrón”. Así definía hace dos años Monserrat Bustamante la importancia que ha tenido en su carrera Manú Jalil, director musical, tecladista de su banda en vivo “y mi mejor amigo”, declaró entonces al blog mexicano Polygone. Palabras breves pero elocuentes para sintetizar una relación que comenzó hace casi una década, cuando la cantante chilena, ya instalada en Norteamérica, conoció al multiinstrumentista, productor y arreglista mexicano y juntos terminaron de dar forma definitiva a un proyecto que, según la propia viñamarina, funciona con cuatro manos y dos cabezas.

Quienes lo conocen lo definen como un tipo amable, quitado de bulla -no suele aceptar entrevistas, y este caso no fue la excepción- y por sobre todo metódico a la hora de entrar al estudio, con un portafolio que incluye arreglos de cuerdas para sus compatriotas Río Roma, Diego España y el grupo de hip hop BNDRA. Pero es junto a Laferte, a quien acompaña desde antes de su salto a la fama, donde ha logrado desarrollar sus inquietudes, compartiendo créditos en algunos de sus mayores éxitos -como El diablo o Tu falta de querer-, y ayudándola a encauzar su torrente creativo y vocal hacia una propuesta más definida de pop latinoamericano de raíz, como quedó demostrado en La Trenza (2017), donde Jalil compuso e hizo arreglos.

Producido por ambos, el álbum posicionó a la solista en la primera línea del mercado continental y a su director musical en el radar de diversos artistas, incluyendo a tres chilenos que hoy apuestan por los servicios del mexicano para sus nuevos lanzamientos. Entre ellos, Manuel García, invitado habitual de los conciertos de la viñamarina y uno de los músicos locales más cercanos a Bustamante. Tras compartir diversos escenarios y conocer su trabajo, el cantautor convocó a Jalil para que produzca un single que verá la luz en los próximos meses, en busca de un sonido distinto para el sucesor de Harmony lane (2016).

“Jalil es un genio, un tipo de mucho olfato que sabe interpretar lo que uno quiere y al que no hay que explicarle demasiado, porque todo fluye con él”, dice Simoney Romero, cantante de origen venezolano radicada en Chile hace más de una década, cuyo próximo disco solista también está a cargo del norteamericano. Luego de editar un segundo álbum de arreglos más electrónicos, la cantante buscaba un sonido más orgánico y análogo para su tercer álbum, que tendrá lanzamiento local en abril bajo el título de La misma fuerza.

En el caso de Romero, la conexión viene de la época cuando junto a Bustamante eran concursantes y amigas en Rojo. “Yo seguía su carrera en México, nos escribíamos de vez en cuando y cuando hice Somos más, el primer single, quería que lo produjese una mujer. Ella finalmente me recomendó a su productor musical”, relata la venezolana, que tiene sonando en radios un primer sencillo que habla del empoderamiento femenino y cuyos arreglos corren por cuenta del mexicano.

El más reciente proyecto que une a Jalil con la escena local es Landabur, chileno que el año pasado se radicó en México, donde alista un nuevo álbum con el productor y un primer single programado para marzo, titulado Amor de medio tiempo. “Él tiene esa capacidad de hacer que el pop suene como rock, algo con raíces pero alternativo al mismo tiempo”, señala el solista, que antes de dejar Chile firmó algunos sencillos junto a Guz Pinochet (Kudai) y recientemente lanzó un cover de Tal vez me estoy enamorando, de Nicole.

“Aún no he mostrado algunas letras que son súper representativas de lo que soy ahora. En ese crecimiento me di cuenta que necesitaba un cambio radical y por eso me siento muy afortunado de estar trabajando con él”, dice sobre el mexicano.

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