El músico chileno tras el éxito de Luis Fonsi: “Despacito cambió las reglas”

El nieto del célebre Valentín Trujillo ayer en uno de los rincones del hotel Sheraton Miramar.

Roberto Trujillo, el director musical del astro del momento, se presentará hoy en Viña junto al cantante.


Hace un año exacto, días después de lanzar Despacito y viendo el fenómeno que ésta comenzaba a generar en distintas latitudes, una inquietud asaltó a Luis Fonsi: ¿Cómo hacer para poder combinar un extenso repertorio romántico de dos décadas de carrera con un hit bailable planetario que sólo podía seguir creciendo? Fue entonces cuando el cantante puertorriqueño comenzó a buscar a un aliado para moldear el futuro inmediato de su carrera. Y el escogido fue un chileno.

“La canción ya era grande y a partir de ella se inventó el concepto de la gira Love and Dance. El desafío era crear un viaje entre lo bailable y lo romántico”, explica Roberto Trujillo, bajista y actual director musical del cantante del momento, sentado en una de las terrazas del Hotel Sheraton Miramar tras haber aterrizado en Chile junto a la estrella boricua.

Si bien su nombre no es conocido para el gran público, sus colegas que pasean por el recinto lo reconocen y lo saludan afectuosamente. Y es que en menos de dos décadas de carera, este ex alumno de la Escuela Moderna de Música, de 34 años, ha colaborado con lo más diverso de la escena artística local. Desde Ángel Parra Trío, Alain Johannes y Chancho en Piedra a Nicole, De Kiruza y Myriam Hernández, de quien también fue director musical por siete años, cuando sólo era un veinteañero.

“Con Fonsi pasó algo similar (al trabajo con Myriam), porque tuve que llevar sus canciones más antiguas a este sonido más moderno”, detalla el músico y actual brazo derecho del solista centroamericano, con quien acumula cerca de cien shows en los últimos doce meses: desde sus actuaciones en ceremonias como los premios Billboard o los Grammy anglo, hasta fechas en lugares tan diversos como Chile, Argentina, Portugal, Suecia, Chipre, Rusia, Turquía y Croacia. “Uno se lleva sorpresas en todas partes. En Serbia, por ejemplo, la gente cantaba Despacito y otras canciones suyas en español”, cuenta.

La de esta noche, junto al puertorriqueño, no será la primera vez en la Quinta Vergara de Trujillo, donde ya estuvo junto a Mario Guerrero, Buddy Richard y también en un homenaje que el Festival le hizo a su abuelo, el célebre pianista Valentín Trujillo, de quien, asegura, heredó este desprejuicio musical que le permite llevar los conocimientos de la academia a su gusto por el rock y el pop más comercial. De hecho, en paralelo a su trabajo con Fonsi, es director musical de Augusto Schuster, y por lo mismo se encargó de elaborar el espectáculo que el ex Amango mostrará este domingo en su debut en el certamen.

¿En qué momento se gesta esta alianza con Fonsi?

Yo me fui a vivir a Miami hace dos años, y uno de los el productores con los que trabajo allá, Andrés Saavedra, me recomienda. Fonsi me llama y le mando parte de mi material, algunas cosas que había hecho, a él le gustaron y empezamos a trabajar. Fue así de rápido. Yo entré cuando Despacito ya era un éxito, porque el single salió en enero y yo empecé a trabajar con él en febrero. Pero después se desarrolla como un fenómeno mundial.

¿Qué opinión tiene de él luego de este año juntos?

A él lo admiro mucho como profesional, es un tremendo compositor y un tremendo cantante, además de ser uno de los artistas que he visto más involucrado en todos los aspectos de su trabajo. Yo soy súper obsesivo y trabajólico también, y durante esta misma gira estamos refrescando y creando cosas nuevas, para que sea entretenido y emocionante.

¿Cuáles cree que son las claves tras Despacito? ¿Son razones técnicas o hay factores imponderables?

Para mí, Despacito cambia las reglas de lo que es la música urbana, porque trae a un excelente cantante pop a un concepto más urbano. Las canciones tienen su magia y también tienen algo inexplicable, pero en este caso hablamos de un tema muy bueno, pegajoso y con una súper buen melodía, con la duración perfecta y una estructura súper determinada. Desde el momento que sale Despacito, cambia el juego. Se abre un nuevo mundo y empieza un sub estilo en lo urbano. La gente analiza Despacito en programas de mezcla de sonido. Hace un estilo en sí mismo.

De alguna forma, su incipiente carrera en Miami y sus vínculos con artistas de diversos géneros recuerdan la trayectoria de su abuelo. ¿Él ha sido un referente de su trabajo musical?

Claro, hay similitudes, porque él se fue en los 80 a Estados Unidos con Sábado gigante y estuvo un montón de años allá. De hecho, yo todo este tiempo me he quedado en el departamento que él tiene allá. Él está súper orgulloso y para mí eso es increíble, porque él es mi ídolo. Es un músico excepcional pero además es un tipo muy inteligente y la gente lo quiere mucho, para mí es un personaje de la cultura popular chilena. En algún momento nuestras historias puede que se parezcan, en el sentido de que ambos salimos del país para hacer carrera afuera, y aunque él no es de darme consejos, sí me comenta cosas y he aprendido mucho de él.

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