Protagonistas de Fiebre del Oro hablan de su regreso

El popular programa de Discovery vuelve este lunes. Su trío principal explica por qué eligió una vida en la minería.


Las vidas del elenco de Fiebre del oro parecen sacadas de otro siglo. Gran parte de su tiempo la pasan buscando, montando y explotando minas en algunos de los rincones más inhóspitos de Norteamérica, principalmente en el Yukón canadiense, en la frontera con Alaska. Quizás es ese particular día a día, alejados de la civilización y la tecnología moderna, la que los ha transformado en personajes televisivos.

Desde 2010, tanto en Estados Unidos como a nivel global, Fiebre del oro es uno de los programas más exitosos de Discovery, y uno de los docurrealities más reconocibles del cable. “Sé tanto de televisión como de pronósticos sobre el precio del oro (que es poco), así que lo que yo pueda decir al respecto hay que tomarlo con pinzas, pero creo que una de las razones por la que el programa es tan exitoso es porque es distinto a todo lo que está en pantalla”, opina en conversación telefónica Parker Schnabel (23), el más joven del trío protagónico del espacio, que completan Todd Hoffman (48) y Tony Beets (58).

En cada temporada, cada uno de ellos encabeza a su propio equipo minero (que incluye a familiares de cada uno) para completar alguna meta personal de extracción de oro, o algún proyecto relacionado con la actividad. Y en algunas ocasiones, las metas no se cumplen. De hecho, tanto Hoffman como Beets comienzan los nuevos episodios tras sendos fracasos en la temporada anterior.

Para el octavo ciclo, que se estrena el lunes a las 22 horas por Discovery Channel (61 VTR, 732 DirecTV), Schnabel se mantiene en Canadá, mientras Hoffman moviliza su equipo a Colorado, Estados Unidos. Pero a pesar de la distancia, ambos realizan una apuesta: quien extraiga menos oro durante la temporada, deberá entregarle al otro cien onzas de oro; algo así como US $ 100 mil. “Acordamos que el ganador deberá entregar ese dinero a beneficencia. Hay muchas cosas pasando en Norteamérica, entre los tiroteos y los huracanes, entonces mucha gente necesita ayuda”, asegura Todd Hoffman, el rostro más reconocible del programa. “Es una temporada bastante intensa. Veremos cosas que nunca habían pasado en La fiebre del oro, incluso un altercado en el que se tuvo que llamar a la policía”, agrega.

“Mi motivación nunca ha sido el dinero, ni siquiera el oro en sí, sino que realmente disfruto el proceso de encontrarlo y recuperarlo. Me encanta este estilo de vida; estar con mi familia y trabajar con ellos todos los días. Es muy distinto a la vida que se lleva en las grandes ciudades”, opina el veterano Tony Beets, agregando; “no tengo otros pasatiempos. Cuando es temporada de nieve y no puedo trabajar, me aburro”.

El joven Schnabel coincide con lo atractivo del estilo de vida por sobre las ganancias: “No me mueve el dinero, por más que me guste ganarlo y odie perderlo. Tengo 23 años y creo que todavía estoy tratando de descubrir qué es lo que me motiva a hacer esto, pero tiene que ver con la libertad de nuestras vidas. En mi presente disfruto hacer esto, y hasta que eso no cambie, seguiré haciéndolo”.

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