Kramer y “Lalo” Prieto: “El humor cambió muy rápido y muchos humoristas no lo están leyendo”

En la antesala de su show en conjunto, esta vez con el destacado actor y guionista como estelar, una de las duplas más relevantes de la comedia local habla de Yerko Puchento, el humor en los tiempos actuales y la reinvención tras Viña.


“Siempre me ha tocado apoyar a otros, y lo hago feliz”, explica Leonardo “Lalo” Prieto, ilustrando la oración con dos relaciones que han marcado la vida reciente del actor, guionista, director y dramaturgo: una profesional y de amistad junto a Stefan Kramer, con quien ha colaborado frecuentemente desde que se conocieron hace casi diez años; y una personal, junto a su mujer, la alcaldesa de Olmué Macarena Santelices. “A mí me han preguntado si siendo actor, no me da envidia el éxito de Stefan. Y a mí me encanta. Soy su hincha número uno. Con la Maca igual. Cuando ella va al Festival del Huaso de Olmué, yo la aplaudo desde la galería”, dice riéndose.

Mientras habla, Kramer lo mira con atención. Una situación particular, porque cuando la dupla se ha juntado, ha sido para hablar del trabajo del imitador y comediante, mientras que ahora, la situación se revierte. Prieto será la estrella del espectáculo de stand up All Inclusive, que tendrá seis fechas entre el 2 de junio y el 7 de julio en el Teatro Mori Vitacura (entradas en Puntoticket y boleterías del recinto). En cada presentación, Prieto contará con un comediante invitado, que abrirá con un breve show la jornada. Kramer será el primero, el 2 de junio, mientras que en las otras fechas estarán Juan Pablo López, Ramón Llao, Pato Pimienta, Nathalie Nicloux y Jorge Alís.

Por supuesto, el nombre de Kramer destaca no sólo por ser el más famoso y masivo del grupo, sino porque esta vez será un actor secundario para uno de sus colaboradores claves en la última década, con quien, entre otras cosas, co-dirigió y escribió la exitosa película Stefan vs Kramer. “Cuando me invitó a esto, acepté feliz. No sólo por este espacio de colaboración, sino porque me permite acercarme al público con material nuevo. Después que uno hace Viña (el Festival), tiene que cambiar, y ese cambio no es fácil”, explica Kramer. Prieto por su lado, regresa oficialmente a los escenarios, tras dos años alejado tras un cuasi retiro del mundo de la entretención. “Esta vez me tocó pedir ayuda a mí y me emociona que todos hayan aceptado al tiro”, dice.

¿Y cómo es la dinámica de este nuevo show?

Prieto: Los primeros 20 minutos son del invitado, que puede presentar lo que sea que tenga preparado, yo no me meto en ese material, y de ahí hago una hora de stand up. Yo estaba muy indeciso en hacer un unipersonal, que es más como una película actuada, o ser simplemente yo en el escenario. Y empecé a hacer eso último, y las primeras veces reboté, me sentí muy incómodo. Pero participé de unos shows de Pato Pimienta, actué en algunos bares y me solté. Sobre todo cuando me presenté en Llolleo, mi tierra natal, y me atreví a contar cosas de mi familia, de ser dueño de casa. Y eso sale divertido en escena. También hablaré sobre cómo es todo este nuevo Chile, con todo lo que está pasando, desde las tomas feministas hasta lo que ocurre con la Iglesia, pero siempre desde mi perspectiva y cómo veo yo todo esto.

Kramer: Mi nuevo material va justamente un poco hacia el tema de tener que reinventarse y renovarse. Hablo del tema de las repeticiones, de lo que me pasó diez años atrás, que después de Viña iba a eventos y la gente me coreaba las tallas. Entonces juego con eso, con cuánta gente vio mi rutina (de febrero) y me enfrento a cómo se produce una renovación. Voy a ir contando las reflexiones que tengo en este momento.

¿Es difícil hacer humor con temas contingentes que además pueden ofender a los involucrados?

Prieto: Siempre pongo un ejemplo personal: mi mujer es de la UDI y yo soy de izquierda. Y tengo un chiste con José Antonio Kast, pero siento que es simpático, que no ofende ni a Kast ni a la UDI, pero aun así la gente lo valora como una pequeña rebeldía. Yo creo que las cosas tienen un borde, que tienes que ir tratando de mantenerte en esa orilla y no pasarte. Porque hoy es muy fácil ser considerado violento o burdo. El humor cambió, y muy rápido, de un momento a otro. Y muchos humoristas no lo están leyendo. Estos meses, entre medio de tantos cambios sociales, he ido botando algún material y he ido adaptándolo para contarlo igual, pero de manera más fina. Creo que el límite es la risa. Si la broma es chistosa, todos la aceptamos. Si es fome, nos tiramos encima.

Como comediantes, ¿Qué les parecen las críticas que han recibido la última semana Yerko Puchento, Gonzalo Feito y el humor en Chile, a veces tildado de “retrógrado”?

Kramer: Son oportunidades para reflexionar acerca de tu propio trabajo. A todos nos ha tocado ser el foco de algo negativo. Creo que hay que saber leer y no defenderse tanto. No es fácil renovarse. Hay que tomarlo como un elemento motivante para darle la vuelta.

Prieto: Creo que es fácil para los medios crucificar a alguien. El humorista se pasa de raya, y lo matan. Todo es extremo, todo es a a matar. Hoy hay que estar atentos, porque hay mucho material para humor, pero también hay que cachar bien el cambio, no caerse de la rueda, y así poder hacer humor a tono. Es fácil desatinarse hoy. A mí me dio lata, porque a Feito lo crucificaron. Hace diez años, no habría sido tema, ni para Bardem. Pero los tiempos cambiaron.

Kramer: Por eso mismo, los aspectos universales, lo cotidiano, eso no va a pasar de moda. Las cosas de pareja, el madurar, la adolescencia. Por eso son los temas que más nos gustan. Esa es la base que hay que ir adaptando y agregarle siempre elementos de contingencia para que la rutina siga representando la realidad.

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