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Encuesta flash “con olor a oveja”: Las expectativas del encuentro de Francisco con la iglesia chilena

Altas expectativas pero también escepticismo es lo que cunde entre quienes fueron consultados por La Tercera PM ante la esperada reunión del Papa con los obispos que comienza hoy en Roma.


Camila Vallejo, diputada PC:
“Si la iglesia fue capaz de encubrir a los abusadores sexuales, hoy tiene que ser capaz de hacerse responsable. Debe haber justicia para las víctimas de abuso sexual, y eso en cuanto a los abusadores y los encubridores.Por otra parte, como toda institución, la iglesia debe tomar medidas preventivas que aseguren la integridad de las personas. Sobre todo de los niños y niñas, ya que las autoridades se encuentran en un lugar de poder muy fuerte, donde les es muy fácil manipular. Deben tomar medidas que eviten que estos casos se sigan repitiendo”.

Oscar Contardo, periodista:
“El piso mínimo de toda la operación de emergencia levantada por Francisco debe ser la destitución de todos los obispos formados por Karadima. Además debe existir algún castigo ejemplificador. Ese es un mínimo que sin embargo no soluciona el problema estructural de fondo de una institución que ha hecho del abuso sexual y de poder una cultura”.

Ignacio Sánchez, rector de la UC:
“Es bueno que nos estamos acercando a la verdad y la verdad nos hace libres. Si me pregunta si me gustaría que esto no hubiera ocurrido, yo le respondo que por supuesto que me gustaría que no hubieran existido abusos ni víctimas, pero la realidad es otra. Existieron abusos y víctimas, y no se les dio el tratamiento que se debía para el cuidado de la víctima y para evitar que esto se repitiera. Estoy optimista de lo que está ocurriendo esta semana en el Vaticano, no conocemos las conversaciones ni resultados ni las medidas, pero como católico estoy muy optimista que esto será muy positivo para la iglesia chilena”.

Daniel Matamala, periodista:
“Hay expectativas de un golpe de timón, pero me parece que precisamente el problema es esperar soluciones providenciales que bajen desde una estructura jerárquica y vertical. Lo importante sería empoderar a las comunidades para que los obispos y sacerdotes se deban a ellas, y no a las élites vaticanas. Podrá reemplazarse a una jerarquía por otra, pero más allá de Barros o Errázuriz, es esa estructura el problema de fondo. Bergoglio puede querer «pastores con olor a oveja», pero hoy cualquier sacerdote con talento y ambición sabe que no es ese olor a oveja el que lo llevará lejos, sino su capacidad para manejar el besamanos eclesiástico. Y eso no se soluciona con un “dedazo” desde el Vaticano”.

Manuel José Ossandón, senador RN:
“Lo que está haciendo el Papa Francisco es extraordinario, admirable y valiente. La Iglesia chilena tiene que pedir perdón por lo que ha pasado y tiene que enmendar el rumbo. Espero que el Papa tome medidas drásticas para que la gente vuelva a creer y confiar en la Iglesia Católica”.

Marcela Ríos, PNUD:
“La reunión con los obispos chilenos es un hito histórico. Hay una expectativa más allá de Chile, dentro y fuera del mundo católico, que el Papa dé una señal muy clara para erradicar el encubrimiento y secretismo en torno a los abusos sexuales en la iglesia. Ahora se esperan hechos concretos más que sólo palabras. Sanciones, políticas hacia el futuro para evitar que casos como los vividos por las víctimas de Karadima se sigan repitiendo”.

Luis Larraín, ex director de Fundación Iguales:
“Personalmente no tengo ninguna expectativa ni de la iglesia ni de los curas. Sí que se haga justicia y que tengan la mayor sanción posible quienes se han burlado de las víctimas y han encubierto a los abusadores”.

Soledad Onetto, conductora Ahora Noticias de Mega:
“Tengo altas expectativas de que la reunión termine con cambios profundos en la iglesia católica chilena; por dos motivos. Porque la lucha de las víctimas de abuso ha sido larga y dolorosa (y aunque tarde) los cambios le darían un sentido a esta persistencia. Y porque el verdadero trabajo pastoral que realizan muchos curas en nuestro país debe volver a valorarse y quedar en el centro de la iglesia chilena y mundial, tal como lo ha declarado el mismo Papa Francisco: ‘Una iglesia misionera que vaya a las periferias, que arme “lío”, como hacían los apóstoles y los primeros cristianos'”.

Juan Sutil, presidente de Empresas Sutil:
“Al final creo que el Santo Padre tendrá que buscar una salida elegante para resolver lo que ha ocurrido en la iglesia chilena. Por lo mismo, no puede ser denigrante o rupturista. No puede mandar a los cardenales para la cárcel, la sociedad civil es distinta a la sociedad eclesiástica. Puede pasar que manden a un convento a unos obispos o bien saquen a Monseñor Ezzati. Creo que al final será algo que esté en la mitad del talón de Aquiles”.

Luciano Cruz-Coke, diputado Evópoli:
“Por la forma en la que las víctimas de abuso por parte de Karadima han sido recibidos en Roma y bien acogidos, según su propia declaración, todo apunta a que existiría un reconocimiento, cuando menos tácito por parte del Papa, de una situación que en principio negó la iglesia como institución y él mismo como Pontífice aquí en Chile, asunto sobre el que, sin duda, escuchará explicaciones de los obispos. Valoro, como católico, la disposición mostrada ante la fuerza evidente de los hechos del Sumo Pontífice de lo que parece ser un gesto de nobleza y justicia. Este caso sentará un precedente a nivel mundial en una materia que le ha hecho un daño enorme a la feligresía católica y a la credibilidad de la iglesia en los últimos 15 años y que probablemente ha sido materia de la más gran disputa interna que ha tenido la Curia Romana durante el pontificado de Juan Pablo II y que, no tengo dudas, es parte del gran dilema que enfrentó Benedicto XVI con su Iglesia antes de retirarse.

Cristóbal Bellolio, filósofo político:
“No tengo una opinión al respecto pues no me siento parte de dicha institución”.

Claudio Orrego, DC y ex intendente:
“El Papa tiene una oportunidad única de avalar con hechos firmes lo que ya ha dicho en palabras y gestos: La jerarquía de la Iglesia Católica Chilena no estuvo a la altura de los temas de abusos sexuales. Uno esperaría, aunque ya no creo que ocurra, que los obispos vinculados a Karadima (especialmente Barros) renuncien por el bien de la Iglesia. De igual manera, uno esperaría que el perfil de los nuevos obispos sea claramente el que el mismo Papa a establecido: ser pastores con olor a oveja, testigos de la misericordia y apóstoles de la justicia”.

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