Tercera PM

Presenta:

Las víctimas de Mario Schilling: La vida después de que te acusan de pederasta

Julio Lorca pasó 17 meses privado de libertad por la violación a una niña con síndrome de Down que resultó falsa. Hoy busca que el Estado lo indemnice, como lo hizo con la familia de Juan Manuel Romeo del caso Hijitus. El entorno de Matías Bravo -condenado por abuso- apunta al abogado expulsado del Colegio de Abogados y a un sistema judicial que permitió una locura colectiva.


“Que hablen mal de uno es espantoso. Pero hay algo peor: que no hablen…”

La frase de Oscar Wilde es el penúltimo posteo del abogado Mario Schilling el 11 de mayo en su cuenta de Twitter. Días antes -el 12 de abril- el Colegio de Abogados emitió un fallo de primera instancia que determinó la expulsión del abogado del gremio por proceder antiético en su rol como querellante del caso Hijitus de La Aurora, la bullada denuncia por abusos sexuales en un jardín infantil de Vitacura que culminó en junio de 2014 con el sobreseimiento y absolución de Juan Manuel Romeo Gómez, principal inculpado, y de su madre Ana María Gómez Gallo –propietaria del establecimiento- acusada de cómplice.

Fue Juan Pablo Romeo –hermano del principal acusado- quien interpuso el recurso contra Schilling en el Colegio de Abogados el 28 de enero de 2015. La entidad gremial fue la última puerta que tocó después de que la justicia desestimara las querellas por injurias que interpuso contra el otrora vocero del Ministerio Público, autoerigido como el “paladín contra los pederastas”.

En el proceso que terminó con la expulsión de Schilling del Colegio de Abogados se habló de cómo el mediático profesional usó a los medios de comunicación para “elogio de sí mismo” y de las pruebas que falseó ante la opinión pública para construir el caso, que llegó a tener hasta 100 denunciantes que la justicia luego desestimó.

La familia Romeo no es la única que el 15 de mayo aplaudió la decisión del Colegio de Abogados. Desde su casa el profesor de música Julio Lorca –absuelto del cargo de violación a una menor con síndrome de Down en el colegio Altamira en 2014- sintió la decisión del gremio como un gesto de reparación también para él. Lo mismo Patricia Silva, tía de Matías Bravo, practicante de Educación Física en el colegio Dunalastair que hasta hoy alega inocencia frente a la condena de cinco años que se le impuso en 2014 por el abuso de un sobrino de Schilling. Un proceso plagado de dudas que dejó su nombre marcado en el registro de pedófilos y graves secuelas personales. Schilling fue un factor común en ambos procesos.

Al teléfono Julio Lorca recuerda que Schilling llegó a afirmar que todos los profesores de música son pederastas.  Dice que le “parece fantástico que una institución como el Colegio de Abogados haga uso de sus facultades y que sancione”. Sabe que es difícil que obtenga algo más, porque ya ha explorado la idea de una acción penal contra el abogado. “Ha sido bien difícil el camino de armarse para emprender acciones judiciales contra él. Traspasó sus bienes a su familia, por tanto , hoy día solo sería un acto simbólico. Por lo demás luego de una experiencia así uno queda tan golpeado que solo quedan ganas de refugiarse en la familia”, asegura.

Julio Lorca pasó 17 meses privado de libertad y hoy solo piensa en estar con su esposa, su hija mayor y sus mellizas de ocho meses. Tiene que lidiar con un persistente cuadro depresivo, crisis de pánico, hipertensión y apuros económicos derivados de los 28 millones de pesos que tuvo que gastar en su defensa en el proceso judicial.

Desde que salió de prisión, Julio ha tenido la posibilidad de seguir ejerciendo la docencia en escuelas públicas. Pero ya no lo resiste. Las instalaciones le recuerdan sus días en prisión y cada mes de febrero –cuando lo tomaron detenido- vuelve a un estado angustioso que lo paraliza.

Todo el proceso lo lleva a recordar el rol de Schilling en su caso: “Todo te recuerda que alguien inescrupuloso irrumpió en tu vida. Alguien que buscaba fama. Puedo entender el error de los padres. Pero lo otro era un interés de figurar.  Su leit motiv era el dinero, no la justicia”.

Julio se acercó a la familia Romeo estando en la cárcel. Allí fue testigo de las secuelas del caso Hijitus en esa familia. “Hablé con Ana María y me decía que perdió a su esposo. Ella era una mujer vital y hoy está encogida”, comenta.

Fue por empatía que acompañó a Pablo Romeo al Colegio de Abogados para interponer la denuncia contra Schilling.

Su camino, en tanto, será demandar al Estado. Para eso ya contactó al abogado Nelson Caucoto, quien cree que puede obtener por esa vía una reparación al daño ya causado. El mismo camino que siguió también la familia Romeo y por el cual obtuvo una indemnización de 265 millones de pesos.

Respecto a Schilling solo añade que lo ve como un estafador más. “Veo Schilling como un (Rafael) Garay , que es un estafador, nada más. Ni siquiera hacía bien la pega de abogado”.

“Una personalidad narcista maligna”

Patricia Silva recibe a La Tercera PM en su consulta de sicóloga en Providencia. Le preocupa que su sobrino Matías Bravo reviva el caso y las imputaciones públicas. Él salió de la cárcel hace un año, pero no está bien. Siente que perdió su carrera como docente y al estar aun en el registro público como pederasta no ve futuro profesional en ninguna parte.

En octubre de 2012, Mario Schilling se querelló contra Matías en representación de su sobrino.  Violación impropia, abuso sexual infantil reiterado y producción de material pornográfico eran los cargos. El docente tuvo la opción de declararse culpable en el proceso para reducir su pena, pero se negó  a hacerlo. Hasta el final alegó por su inocencia.

“Mario Schilling aprovechó sus contactos para crear un pánico colectivo. El ama la prensa, tiene una personalidad narcisista maligna. Cumple con los criterios clínicos de esa estructura de personalidad. Tiene un sentimiento personal de importancia y sobre dimensionado. Por eso se declara paladín de los pederastas. De ahí que se cree con derecho a difamar, a inventar datos y decir mentiras y conclusiones descabelladas, como que todos los profesores eran pederastas”, dice Patricia.

La sicóloga también está convencida de que Schilling hizo del pánico colectivo un negocio y apunta a un sistema judicial viciado que permite este tipo de casos.

“Si no hubiera un sistema judicial que hubiese apañado esta locura colectiva, Matías habría sido declarado inocente. Hay fiscales que reciben bonos por casos. Entonces se desvirtúa la función de la Fiscalía de mirar con objetividad. Si un alumno presenta conductas sexuales en marzo y el acusado entra en junio (como es el caso de Matías) ya hay algo que no calza ”, asegura.

Patricia Silva no ve posibilidades para su familia, a menos que el caso fuera revisado por la Corte Suprema. “Pero para eso tendría que haber jueces que realmente quisieran hacer justicia.  Los políticos tampoco. Fulvio Rossi (entonces senador PS) nos dijo ´me da vergüenza, pero el caso no es políticamente correcto. No hay nada que hacer y estamos cansados”, dice con la voz cortada.

 Proyecto inocentes

Desde la Defensoría Penal Pública tampoco trepidan en señalar a Schilling. Humberto Sánchez, encargado jurídico del Proyecto Inocentes, que busca formas de reparación para quienes han estado privados de libertad injustamente, comenta que el caso de la familia Romeo ya entró en  el proyecto. Y en ese marco comenta la reprochable conducta del abogado.

“Nosotros hemos visto una serie de malas prácticas, como que citara a los apoderados a su propio domicilio para “informar” de los hechos. Ahí logró 100 denuncias  iniciales,  se desecharon de entrada 96”, comenta Sánchez, quien luego lee textual el pasaje que el fallo absolutorio del Tribunal Oral en lo Penal le dedica al abogado: “(…) en el tratamiento del caso  destacó una actuación profesional anti ética de un ex apoderado del jardín y ex funcionario de la Fiscalía que indagó los hechos, el abogado don Mario Schilling,  que propició una actuación colectiva, generada en el pánico, de un gran número de  padres  del jardín infantil, profesional que reiteradamente suministró información que no se condecía con la realidad a los medios, entre otras actuaciones,  desempeño que incluso es representado posteriormente por los padres que durante gran parte de la indagación lo tuvieron como patrocinante, pero que como quiera que sea validaron su desempeño;  arribando luego éstos  a  juicio, haciéndose de la prueba y adhiriéndose a la acusación fiscal, misma que como ya se dijo, presentó todas las falencias y contradicciones de que se da cuenta en el cuerpo de esta sentencia, evidencia y conducción  de la cual también son responsables los querellantes en cuanto ejecutores y validadores  de las acciones que trajeron a juicio a Juan Manuel Romeo Gómez en calidad de acusado privado de libertad, mismo que resultara inocente de los cargos imputados”.

En definitiva, Humberto Sánchez cree que Schilling abusó de la buena fe de cada familia, generando un daño tremendo al sistema.

El caso de Julio Lorca, al contar con una condena absolutoria, también está en proceso de entrar al proyecto Inocentes.

Los descargos del abogado

Vía email, Mario Schilling envió sus descargos ante la resolución del Colegio de Abogados.

“El Colegio de Abogados me aplicó una sanción desproporcionada. Hay abogados que han cometido delitos, se han quedado con dinero de sus clientes o han defraudado a sus Estudios Jurídicos y se les aplica apenas una amonestación; sin embargo, a mí me expulsan por mis declaraciones a la prensa. Por lo mismo, presenté apelación para que un tribunal de derecho revise esta sentencia que a mi parecer vulnera los principios básicos del debido proceso”, asegura .

Añade que “el Colegio de Abogados vulneró el debido proceso en mi caso porque me juzgaron sobre la base de hechos prescritos y donde ya había sido juzgado anteriormente. A una persona no se le puede juzgar dos veces sobre los mismos hechos y tampoco sobre hechos que se encuentren prescritos”.

Schilling también desestima el proceso por haber incluído el testimonio de Julio Lorca. “Como guinda de la torta utilizaron como prueba un testigo que fue imputado de violar a una niña con Síndrome de Down y que salió absuelto. Ese testigo lleva años escribiendo en mi contra en las redes sociales, también me ha enviado correos demostrando su animadversión. Me pregunto ¿en algún tribunal riguroso se acogería el testimonio de esta persona?¿Alguien puede asegurar que es imparcial? Los otros testigos fueron los hermanos del acusado del caso Hijitus, que por supuesto buscaban mi condena”.

Schilling agrega que con su expulsión “han triunfado de alguna manera quienes tienen sed de venganza por mi trabajo profesional”.

Seguir leyendo