El “despegue” del primer microrobot volador inalámbrico

RoboFly fue desarrollado por ingenieros de la Universidad de Washington, puede reemplazar a un dron, y además ser útil en tareas que para un humano demandan demasiado tiempo y riesgo. Fuente: Technology


Los robots tamaño insecto son baratos de fabricar y pueden moverse fácilmente por lugares estrechos que son inaccesibles para los drones. Sin embargo, debido a que la electrónica que necesitan para alimentar y controlar sus alas es demasiado pesada, los que ya fueron construidos no habían podido ser “volados”.

A mediados de mayo ingenieros de la Universidad de Washington innovaron y cortaron por primera vez el cable que ataba a su robot a una fuente de energía, y agregaron un cerebro, por lo que pudo elevarse por milésimas de segundo.

RoboFly es un poco más pesado que un mondadientes y funciona con un rayo láser: utiliza un pequeño circuito a bordo que convierte la energía del láser en suficiente electricidad para operar sus alas.

Aún así, el láser por si solo no proporciona suficiente voltaje para mover las alas, por lo que el equipo diseñó además un circuito que aumenta los siete voltios que generan, hasta los 240 que son necesarios.

Si este tipo de robots logra ser desarrollado por completo, podrían ayudar en tareas que demandan mucho tiempo, como inspeccionar el crecimiento de cultivos en grandes granjas o detectar fugas de gas.

El equipo presentará sus hallazgos en la próxima Conferencia Internacional sobre Robótica y Automatización en Brisbane, Australia.

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