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El sensor gigante capaz de oír las señales que llegan del universo

12/11/2017

En el corazón de Italia, específicamente entre las colinas de Toscana, se encuentra el proyecto VIRGO, que busca ondas gravitacionales para descubrir los fascinantes secretos del cosmos.

La misión de este experimento es detectar las ondas gravitacionales anunciadas por Albert Einstein en su “Teoría de la Relatividad General”.
Se trata de una especie de olas que surgen de eventos como el choque de dos agujeros negros; giran hasta colisionar y provocan la emisión de ondas que se propagan como cuando se arroja una piedra al agua, pero en este contexto sería por el espacio-tiempo. La teoría, discutida por muchos, estaba instaurada pero faltaba una prueba, la cual tardó cerca de un siglo en llegar.

La construcción de tres grandes, costosos y sofisticados sensores han sido fundamentales para el avance de estos estudios: dos en Estados Unidos, conocidos como LIGO, y este en Italia denominado VIRGO, del consorcio franco-italiano Observatorio Europeo Gravitatorio, en el que también colaboran científicos de España, Holanda, Polonia y Hungría.

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Tiene forma de L y está conformado por dos galerías perpendiculares de tres kilómetros de longitud que se unen en un edificio, creando un ángulo recto. Dentro de esta instalación, un potente láser proyecta su haz de luz hacia dos espejos situados en el fondo de dos tubos que recorren el interior, sometidos al vacío para que la trayectoria y precisión del rayo sea imperturbable.

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