¿El año del emprendimiento?
Marcos Rivas | 9/2/2012Hace algunas semanas, el presidente Sebastián Piñera anunció que 2012 sería recordado como el año del emprendimiento, mientras que 2013 estaría dedicado a la innovación.
En esta dinámica, tanto el Presidente como el ministro de Economía, Pablo Longueira, se propusieron una meta de 100 mil nuevos negocios para este año, entendiendo la necesidad de generar nuevas empresas.
Esta, sin lugar a dudas, es una excelente noticia para el país, pues la presencia de más emprendimientos sólo puede empujar la economía nacional y, con ella, la generación de empleos de mayor calidad y la competitividad en Chile.
Pese a las buenas intenciones, cabe preguntarse: ¿Estamos preparados para cumplir con este desafío, dotándolo, además, de calidad y de iniciativas que aseguren los resultados previstos?
En los últimos años, y particularmente en los últimos meses, hemos evidenciado una importante cantidad de cambios en esta materia, los que apuntan a cimentar el camino para la creación de mejores emprendimientos.
Tal es el caso de la agenda de impulso competitivo, las modificaciones en la Ley de Quiebras o la reciente aprobación del proyecto que modifica la Ley de I+D, todo esto apuntando a crear un ecosistema más "amigable" con el emprendimiento, la innovación y, en general, con la empresa.
En línea con los esfuerzos del Ejecutivo para cumplir con esta gran meta para 2012, hace pocos días Corfo anunció una nueva área para la entidad. Se trata de la gerencia de Emprendimiento, que será liderada por Cristóbal Undurraga, antes director de InnovaChile.
Además de buscar ser uno de los principales respaldos para la creación de nuevos negocios, desde Corfo han explicado que esta gerencia pretende también apoyar a las PYME que tengan potencial a nivel de mercado doméstico, es decir, que persigan impactar con más fuerza la economía y fuerza de trabajo local.
A priori, parece ser una medida acertada. Y es que, cabe recordar que cuando el gobierno de Ricardo Lagos declaró que a través de la innovación el país lograría el desarrollo, se le restó fuerza, de forma progresiva, a los apoyos a las empresas de menor tamaño (EMT).
Esto no es menor, considerando que son precisamente las MIPE y las PYME las principales aportadoras de trabajo en el país.
De hecho, según el informe "La Situación de la Micro y Pequeña empresa en Chile" de ChileEmprende, en conjunto, empresas formales, informales y trabajadores por cuenta propia, presentan ventas que constituyen aproximadamente el 15% de las ventas de la economía nacional. Este segmento representa aproximadamente el 96,9% del total de las empresas formalizadas del país y emplean a más de 3 millones de personas, situación que lo transforma en el principal empleador del país, generando el 62,6% de la ocupación privada en Chile.
El estudio revela que la MIPE es el segmento más dinámico en la economía. Su tasa de creación de nuevas empresas alcanza a 13%, versus 4% de las medianas y 1% de las grandes empresas.
Habiendo entregado estos datos y conociendo de antemano que la gerencia de Emprendimiento de Corfo incentivará la generación de incubadoras de desarrollo empresarial (aumentar las probabilidades de acceso a crédito), surgen las siguientes preguntas: ¿estas entidades (incubadoras) seguirán siendo multifocales o se incentivará la especialización de estas?, ¿qué tipo de intervenciones se esperan concretar a través de estas para que las EMT logren crecer y dejar esta condición?, con estas medidas; ¿se espera que las empresas de menor tamaño sean sujetas a crédito o desarrollen capacidades que las haga realmente entidades competitivas en un mercado global?
Es de esperar que tampoco se pierda el foco de los emprendimiento de alto impacto, los que empujan con mayor fuerza la economía, consiguiendo retornos de la inversión de forma más rápida, con rentabilidades exponenciales y generando puestos de trabajo de calidad en base a recurso humano con mayores niveles de especialización.
Se ha trabajado mucho durante los últimos ocho años en fortalecer ecosistemas para que la innovación sea el camino al desarrollo en base a la creación y sostenimiento de ventajas competitivas. Y el emprendimiento innovador de alto impacto es un pilar fundamental para lograrlo. Considerando las últimas medidas anunciadas por el gobierno, dejo instaladas las siguientes preguntas:
Si el Capital de Riesgo en Chile es inexistente y el gobierno progresivamente reduce los apoyos en etapas que actualmente nadie arriesga, ¿Quién lo hará?, ¿Cómo incentivamos a potenciales inversionistas a que arriesguen en estas etapas?, ¿están educados los inversionistas nacionales para invertir en startup que liderarán mercados los próximos 20 años?
Son muchos los avances conseguidos en la materia, pero no hay que descuidar lo que queda por mejorar. Sin duda, nuestros emprendedores merecen un ecosistema amigable, pero también mayores y mejores partner que arriesguen junto a ellos una vez que el negocio está en marcha.
Estoy convencido que si Mark Zuckerberg hubiese nacido en Chile, con el ecosistema actual, no emprende, ni siquiera ahora, en el año del emprendimiento, ¿cabe duda de ello? Dejo abierto el debate.