Un videojuego chileno sobre las aventuras de un cerdo triunfa en medio mundo
Tres jóvenes emprendedores chilenos aprovecharon la explosión de los dispositivos móviles de última generación para crear, con pocos recursos, un popular videojuego.
Los hermanos Nicolás y Diego Palacios, de 25 y 21 años respectivamente, no son informáticos, sino dos estudiantes de economía que de su afición de crear videojuegos han constituido, junto al diseñador Andrés Cortés, Epig Games, una empresa que se dedica al desarrollo de estas aplicaciones. La sede de operaciones de esta compañía, lejos del polo tecnológico de Silicon Valley, se encuentra en una pequeña habitación de la casa que los padres de los hermanos Palacios tienen en Santiago. Desde ahí, Nicolás se encarga de la programación y Diego idea las historias y etapas que deberá sortear el protagonista, mientras que Andrés se dedica a mejorar el diseño de este videojuego que, según sus creadores, ha recibido altas cotas de aceptación en más de 16 países y, en un año y medio, ha alcanzado el millón y medio de descargas.