La forma de vestir es un arma de doble filo con el que se puede conseguir aprobación o repulsión por parte del entorno. Esto bien lo saben los políticos y por ello tienen asesores de imagen que les dicen cómo aplicar correctamente la "semiótica del vestuario", tal como lo hizo en su época de poder Margaret Thatcher, mientras estuvo al frente de la sociedad inglesa.