El adelanto de los comicios en Venezuela complica a la oposición

El Presidente venezolano Nicolás Maduro junto a un grupo de partidiarios, el domingo, en Caracas. Foto: AP

El gobierno de Nicolás Maduro baraja dos fechas, que la oposición rechaza, para realizar las elecciones presidenciales: el 18 de marzo o el 8 de abril.


“Nosotros iremos a las elecciones presidenciales con oposición o sin oposición, estamos resueltos y decididos firmemente”, aseguró el domingo el Presidente venezolano Nicolás Maduro, durante un acto de conmemoración por los 26 años del fallido golpe de Estado de su antecesor, el fallecido mandatario Hugo Chávez (1999-2013).

Ese día, Maduro aprovechó de informar que el Consejo Nacional Electoral -cuestionado por la oposición venezolana- anunciaría en las “próximas horas” una fecha definitiva para realizar las elecciones presidenciales. Las declaraciones del Mandatario generaron expectación en el bloque opositor que corre contra el tiempo luego que, a fines de enero, la oficialista Asamblea Nacional Constituyente decretara que los comicios, tradicionalmente programados para diciembre, tendrían que realizarse antes del 30 de abril. La fecha de los comicios es además el tema que ha marcado la mesa de diálogo que se inició en diciembre en República Dominicana y que por estos días debería entrar en su fase final. En las negociaciones, el Ejecutivo de Maduro habría insistido en que las elecciones se realicen el 18 de marzo o el 8 de abril, fechas que la oposición rechaza tajantemente.

La oposición congregada en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) quiere impedir a toda costa un adelanto de los comicios que, de acuerdo con los expertos, beneficia mayormente al gobierno. Según explicó el analista venezolano Miguel Velarde a La Tercera, si las elecciones se realizan en las fechas que pretende el Ejecutivo, esto “no permite que haya suficiente tiempo para crear las condiciones que puedan terminar en unas elecciones transparentes”.

La jugada del gobierno tampoco permite revisar el padrón electoral ni la inscripción y activación de los venezolanos en el exterior, algo que no tiene una importancia menor: según las últimas cifras hay más de cuatro millones de venezolanos en el extranjero y solo un pequeño porcentaje está habilitado para votar.

El adelanto de las elecciones tampoco da tiempo a la oposición para organizarse. La MUD se encuentra profundamente dividida y fragmentada tras una serie de tropiezos electorales que han terminado beneficiando al chavismo. La oposición a Maduro aún no ha decidido si participará o no del proceso electoral. “No le da tiempo a la oposición ni para organizarse, ni para hacer unas primarias en las que se elija un candidato único que represente a toda la oposición”, sostiene Velarde.

Según algunos analistas, el gobierno está confiado en que el timing puede dejarlo bien posicionado para seguir en el poder. “El gobierno considera que el tema de la disputa política, en caso de que Maduro gane, quedará resuelto o superado. Creo que el gobierno considera eso para poder abordar el tema económico que es lo fundamental”, explicó a este medio el analista Ricardo Sucre, quien cree que Maduro en estos momentos ve a la oposición “muy débil, fracturada, sin estrategia”.

No hay consenso sobre qué respuesta debería adoptar la oposición en caso de que se concreten las fechas que baraja el oficialismo. Mientras un sector llama a no participar, otro insiste en acudir a los comicios.

“Me da la impresión de que la oposición lo que va a plantear es o no ir o ir bajo protesta, una fórmula que no sé si servirá. La otra alternativa es sencillamente plantear la abstención y ver si con el planteamiento de la abstención se pueda crear una crisis al gobierno de Maduro”, concluye Sucre.

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