Alta abstención y denuncias de la oposición marcan las elecciones de Maduro

El Presidente Nicolás Maduro vota en la Unidad Educativa Miguel Antonio Caro en Catia, al oeste de Caracas.

La oposición situó la participación en alrededor de un 30%, mientras que el chavismo habló de una jornada “exitosa”. A partir de ahora se abre un nuevo escenario.


Parecía un proceso complejo, incierto y repleto de presiones, pero finalmente Nicolás Maduro se salió con la suya y logró llevar a cabo sus cuestionadas elecciones, para gobernar hasta el 2025. Sin embargo, el llamado a la abstención realizado por la oposición surtía efecto, ya que el nivel de participación no habría superado el 30%. Otras versiones hablan de un 20%.

Tanto la Mesa de la Unidad Democrática, como distintos líderes opositores como Antonio Ledezma, señalaban hoy que la abstención rondaba el 80%. A su vez, la presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), Delcy Rodríguez, calificó lo de hoy como una “jornada exitosa”.

Más allá del resultado, los analistas coinciden en que tras las elecciones se abrirá un nuevo escenario en Venezuela, marcado por la profundización de la crisis económica -el FMI proyecta una inflación de 14.000% este año-, mientras que la oposición podría aprovechar “la farsa electoral”, como han denunciado, para insistir en que Maduro lidera una dictadura. Aquello, podría generar más presión de la comunidad internacional, con más sanciones de por medio.

Maduro se había impuesto una meta de al menos 10 millones de votos, en un universo de 20,5 millones de electores. Pero aquel deseo parecía imposible, dado que la oposición alertó que al menos hasta las 18:00 no habían votado más de 4 millones de venezolanos.

Al mismo tiempo, el comando de Henri Falcón, el principal rival de Maduro en las urnas, señaló que alrededor de siete millones de venezolanos acudieron a las urnas, de los cuales cuatro millones se decantaron por Maduro, dos por el candidato opositor y uno por el pastor Javier Bertucci.

Con la completa ausencia de la oposición como bloque, la Mesa de Unidad Democrática (MUD) decidió restarse de los comicios al no conciliar con el gobierno las garantías mínimas demandadas para su realización. Las candidaturas del exmilitar y disidente chavista, Henri Falcón, y del pastor evangélico, Javier Bertucci, parecían inexistentes para el oficialismo, ante su determinación de mantenerse en el Palacio de Miraflores. Al mismo tiempo, el exalcalde de Caracas, Antonio Ledezma, denunció a través de las redes sociales “el más grande paro cívico que ha conocido Venezuela, más del 80% de la población rechazó el fraude”.

“Día de celebración”

Los centros de votación abrieron a las 06:00 y uno de los primeros que emitió su voto fue Maduro, que llegó hasta la Unidad Educativa Miguel Antonio Caro en Catia, al oeste de Caracas, acompañado de su esposa, Cilia Flores y parte de su gabinete ejecutivo. “Hoy tiene que ser un día de celebración, de la familia democrática”, dijo Maduro tras sufragar. Así, rápidamente apuntó contra la comunidad internacional, la misma que durante los últimos días exigió la suspensión de los comicios. “A mi no me importa cuando me dicen que soy un dictador, me resbala, pero me parece una ofensa cuando dicen que el pueblo está bajo una dictadura”, indicó el mandatario.

Pero a cuatro horas del cierre de las mesas, y cuando la MUD estimaba en 25,8% la participación electoral-casi la mitad de la registrada a la misma hora en las presidenciales de 2013- Maduro volvía a hacer una aparición pública, esta vez, para empujar a los votantes a los centros electorales. “Vamos a facilitar al pueblo el transporte para ir a votar. Mientras más voto, más paz”, señaló el mandatario denotando preocupación por el poder de la fuerza abstencionista.

Según testigos de la jornada, el nerviosismo se hacía sentir en las filas del chavismo, con sus principales figuras haciendo constantes llamados a movilizar a sus seguidores “cueste lo que cueste”. La situación era tal, que el mismo expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero, que fue abucheado a la salida de uno de los centros de votación en Caracas y que viajó a Venezuela como uno de los observadores internacionales del proceso, habría admitido que la participación era muy baja.

Pero además Falcón reportó al menos 900 denuncias de irregularidades, además de 380 apuntadas por Bertucci. Para el chavismo, aquello “no afecta en nada al proceso”.

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