El debate sobre el aborto en el Congreso tensiona y divide a la sociedad argentina

La profunda división que se vive la noche de este miércoles en el Parlamento se percibía en las calles. Según un reciente sondeo, un 44,1% apoya el aborto y un 44,9% se opone. La fractura pone en jaque a una nación que ha sido pionera en políticas en la región en materia de matrimonio homosexual e identidad de género.


Ni las bajas temperaturas que se sintieron este miércoles en Buenos Aires consiguieron enfriar los ánimos de los diputados que al interior del Congreso argentino comenzaron a debatir la despenalización del aborto. La histórica sesión se prevé que terminará de madrugada.

De acuerdo con la prensa transandina,  los ánimos están muy tensos y se comenta sobre la posibilidad de un empate técnico. Ello, tras más de 10 horas de un debate cargado de polémicas y agitadas discusiones. El proyecto propone legalizar la interrupción del embarazo hasta la semana 14 de gestación y extender el plazo en casos de violación, malformación fetal y riesgo de vida de la madre.

La situación que se vivía al interior del Parlamento no distaba de la profunda división que evidenciaban los miles de manifestantes que llegaron hasta las afueras del edificio del Legislativo, en medio de un gran contingente policial que dividió la plaza del Congreso.

Las últimas encuestas que se difundieron previo al debate mostraban el clima de fragmentación extrema de los argentinos en esta materia. Según un sondeo de la consultora Taquion y Trespuntozero un 44,1% dijo estar de acuerdo con la legalización del aborto, mientras que un 44,9% se opone y un 11% no tiene posición al respecto.

En Argentina la legislación actual del Código Penal que entró en vigor en 1921, establece que el aborto corresponde a un delito penado con entre uno y cuatro años de cárcel. Lo anterior, a excepción de dos causales: peligro de vida de la madre o violación.

La trastienda legislativa

De avanzar en la Cámara, el proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo respaldado por la campaña nacional por el derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, verá su último obstáculo en el Senado antes de transformarse en ley. Lo que convertiría a Argentina en el cuarto país de América Latina en permitir esta práctica, que actualmente se realiza en algunas partes de México, Uruguay y Guayana.

En caso de fracasar, la evidencia histórica indica que será difícil que el proyecto de aborto legal pase al olvido. Desde 1983, año en que retornó la democracia a Argentina, se ha presentado siete veces esta iniciativa en el Congreso.

Argentina ha sido pionera en la región en políticas que apuntan al matrimonio homosexual y la identidad de género. Sin embargo, durante los años de gobierno de la expresidenta y actual senadora, Cristina Fernández, la exmandataria se mostró como una fiel opositora al aborto sin dar espacio al debate legislativo.

Pero en marzo de este año, durante su discurso de apertura de la Asamblea Legislativa, fue el mismo Presidente Mauricio Macri quien dio luz verde a la discusión en el Congreso. Y, pese a declararse como “pro vida”, el mandatario aseguró que no vetará el proyecto si se convierte en ley, dando libertad de acción a los parlamentarios oficialista.

Otro de los aspectos que marcó el camino legislativo para el avance histórico del proyecto de aborto libre en Argentina, fue la lucha instalada por el movimiento feminista Ni Una Menos, que día a día tiñó con sus lienzos verdes a una sociedad marcada por la fuerte presencia de la Iglesia Católica.

Con todo según cifras de Amnistía Internacional, se estima que en Argentina se llevan a cabo unos 450 mil abortos clandestinos por año. Mientras que en 2016, 254 mujeres embarazadas murieron, 17,6% de las cuales fueron por un embarazo terminado en aborto.

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