Hija de víctima en tiroteo escolar: “Los políticos subestimaron el movimiento social tras Parkland”

Un grupo de estudiantes es evacuado por la policía del colegio Marjory Stoneman Douglas en Parkland, Florida, el 14 de febrero. Foto: AP

Coni Sanders perdió a su padre en la masacre de Columbine en 1999. Tras casi 20 años del ataque que marcó a EE.UU., esta activista está confiada en que el movimiento estudiantil que surgió tras el último tiroteo en Parkland hará la diferencia. “Creo que no tienen idea de lo que se les viene” a los políticos, dice a La Tercera.


Dave Sanders fue el único adulto que murió en la masacre de Columbine, el 20 de abril de 1999 en Littleton, Colorado. El profesor de computación, negocios y también entrenador del equipo femenino de básquetbol y fútbol del Instituto se desangró en un laboratorio de ciencias tras esperar casi cuatro horas para ser atendido.

Alrededor de 40 alumnos se habían apostado en ese lugar buscando un escondite y una de ellas, colgó un cartel en la ventana que decía “uno desangrándose a muerte”, pero los equipos de asistencia no llegaron a tiempo.

Horas antes, dos alumnos -Eric Harris y Dylan Klebold habían llevado a cabo un planificado ataque que terminó con la vida de otras 12 personas y que marcó un antes y un después en una larga lista de tiroteos escolares en Estados Unidos. A Sanders, que alertó a los cerca de 450 alumnos que almorzaban en el casino y que ayudó a decenas a esconderse de los atacantes, se le atribuye el haber salvado a cientos de adolescentes.

“El vio a los dos jóvenes disparando en el estacionamiento por lo que corrió hacia la cafetería. Era la hora de almuerzo y corrió y se subió a una mesa y empezó a gritar a todos para que se movieran y salieran. La cafetería casi no tenía estudiantes cuando ellos llegaron a ese lugar. Después ayudó a esconderse a muchos otros hasta que le dispararon”, cuenta a La Tercera su hija, Coni Sanders, que tenía 24 años cuando murió su padre, considerado un héroe en la comunidad local.

“El otro día conocí a alguien que me pidió que sostuviera a su guagua y pensé, esto es muy raro. Ella me dijo, tu papá me salvó la vida y mi hijo no estaría aquí sin su ayuda”, cuenta. Desde entonces, Sanders, que reside en Denver, ha dedicado su vida a tratar a víctimas de la violencia armada como consejera de salud mental. También es comentarista sobre la tenencia de armas.

¿Qué siente al ver otro ataque en una escuela?

Cuando hay un nuevo tiroteo, me siento muy triste porque sé que para las personas que están experimentando lo que sucedió en Parkland, su futuro cambió. Mi futuro fue muy distinto. Me siento muy triste porque sus vidas ahora serán muy difíciles. Sin embargo, creo que este tiroteo en Parkland es distinto. Creo que algo podría cambiar porque los jóvenes están enojados. Ellos son los que han estado obedeciendo los protocolos de seguridad desde que entraron al colegio.

¿Cómo evalúa la reacción del gobierno de EE.UU. tras el tiroteo en Parkland?

Creo que lo manejaron de la misma forma en que siempre lo han manejado. No esperaban que los niños se enfrentarían a ellos y dijeron, no nos importan las políticas, algo tiene que cambiar. Creo que están sorprendidos. Los políticos subestimaron el movimiento social en Estados Unidos tras el tiroteo en Parkland. Estos niños están muy bien conectados socialmente a través de Twitter y Facebook.

¿Era imposible que algo así ocurriera entre los jóvenes tras la matanza de Columbine en 1999?

Absolutamente. Los niños de Parkland son jóvenes- adultos. Han estado frente a una cámara por toda la vida, a través de YouTube y las redes sociales. Para ellos no es para nada incómodo ponerse al frente de la cámara y decir lo que piensan.

¿Qué debería cambiar en la legislación para un mejor control de armas?

Creo que necesitamos tener más restricciones. No es posible deshacerse de las armas. Tampoco es algo de lo que estemos siquiera hablando. Pero tenemos que tener más seguridad en torno a quienes compren un arma. También debemos tener limitaciones. A las personas no les gusta que las limiten en Estados Unidos. Nos gusta nuestra libertad y nos enojamos cuando alguien intenta coartarnos nuestra libertad. Pero creo que ahora que tantas personas han muerto, hay que decir, cedamos un poco de libertad para que menos gente muera.

¿Cree que el país se acostumbró a los tiroteos?

Cuando Columbine sucedió, el mundo entero se paralizó. Mi familia salió en la portada de un diario japonés. Fue increíble que algo así pudiera suceder. Y cada vez que sucedió después de eso, hacíamos una pausa y decíamos, algo necesita cambiar. Y luego pasó Sandy Hook (matanza en un colegio en 2012 donde murieron 26 personas, entre ellas 20 niños) y todos dijeron, ‘Dios mío esto es horrible, niños de seis años fueron asesinados’. De verdad pensamos que veríamos un cambio, pero en EE.UU. el dinero lo impulsa todo y había tanto dinero en las políticas que involucraban a las armas.

¿Se refiere a la Asociación Nacional del Rifle (NRA)?

Sí. Hay tantos beneficios de estar aliado a la NRA que no hablamos de armas. Siempre dicen, es muy pronto para hablarlo, porque no quieren que la gente continúe hablando del tema; quieren que el tema desaparezca. Creo que otros países se sintieron derrotados cuando sucedió lo de Sandy Hook y nada cambió, entonces dijeron, no hay nada que podamos hacer. Nos sentimos desesperanzados. Luego pasó Parkland y los niños dijeron, se acabó, no vamos a seguir en esto. Y no tenían ninguna motivación oculta, o una razón financiera, simplemente querían un cambio. Cuando pienso en nuestros antiguos políticos blancos, creo que no tienen idea de lo que se les viene. Estos niños tendrán pronto edad suficiente para votar y Estados Unidos va a cambiar.

¿Entonces se siente más esperanzada? ¿Se sintió así en algún momento?

Me sentí muy esperanzada después de Sandy Hook, estaba segura que harían algo. Hillary Clinton tenía toda una plataforma para reformar el tema de las armas. Era un muy buen plan. Cuando Donald Trump ganó, creo que simplemente dijimos, ahora estamos jodidos.

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