Líderes de las Coreas inician histórica cumbre apuntando a la distensión

El Presidente norcoreano cruzó la frontera y se reunió anoche con su par surcoreano, Moon Jae-in, en la localidad de Panmunjom, dando comienzo al diálogo. “Una nueva historia comienza ahora, el punto de partida de la historia y una era de paz”, escribió Kim en el libro de visitas, mientras su par apostó por un pacto “audaz”.


Los largos segundos que tomó Kim Jong Un caminando hasta estrechar la mano de su par, Moon Jae-in, y convertirse en el primer líder de Pyongyang que cruza la frontera desde la Guerra de Corea, parecían anoche muy distantes del lanzamiento de cuatro misiles balísticos realizados por su país en marzo de 2017.

El “Hombre Cohete”, como lo llamó Donald Trump, dio comienzo anoche al histórico diálogo en Panmunjom, en la Zona Desmilitarizada.
“Una nueva historia comienza ahora, el punto de partida de la historia y una era de paz”, escribió Kim en el libro de visitas de la Casa de la Paz que alberga la cumbre.

Kim cruzó la frontera con un semblante sonriente y fue recibido por una guardia de honor y junto al Presidente surcoreano recorrió a pie la distancia hasta la Casa de la Paz en Panmunjom, donde se firmó el armisticio de 1953.

“Estoy feliz de conocerlo”, dijo el líder surcoreano Moon Jae-in al recibir a Kim. Durante el saludo, Moon también pisó brevemente el territorio norcoreano.

Esta reunión es la tercera cumbre intercoreana, después de los dos encuentros que se celebraron en Pyongyang en 2000 y en 2007, y marca un punto de inflexión tras un acercamiento diplomático que siguió a un período de alta tensión en la península.

Al comienzo de los diálogos, cuando ambos líderes ya estaban sentados a la mesa en la Casa de la Paz, el Presidente surcoreano dijo: “Espero que iniciemos conversaciones francas y que alcancemos un acuerdo audaz para que podemos darle un gran regalo a todo el pueblo coreano y a la gente que quiere paz”.

“Vine aquí determinado a enviar una señal de partida al cruzar el umbral del inicio de una nueva historia”, dijo Kim. Después de esta cumbre, el líder norcoreano se reunirá también con Donald Trump. La Casa Blanca dijo que espera que la cumbre logre “avances hacia un futuro de paz”.

 

El histórico apretón de manos entre Kim y Moon. Foto: Reuters

 

Giro estratégico

Después de meses de elevar la tensión con el lanzamiento de misiles, pruebas nucleares y una fuerte retórica contra Washington, Kim sorprendió a sus vecinos y a Occidente con lo que parece ser una nueva estrategia: el uso de la vía diplomática. En enero, en su discurso de Año Nuevo, no solo anunció que enviaría a una delegación norcoreana a los Juegos Olímpicos de Invierno en PyeongChang, en Corea del Sur, sino también acordó la cumbre con su par surcoreano Moon Jae-in (que se iniciaba anoche) y le propuso un encuentro al Presidente norteamericano Donald Trump para tratar la desnuclearización de la península coreana.

Para varios analistas este sorpresivo giro de Kim fue el resultado de las sanciones internacionales impuestas a Corea del Norte por sus ensayos nucleares, cuyo efecto se habría amplificado luego que Beijing -tradicional aliado de Pyongyang y principal socio comercial- se sumará finalmente a las represalias contra el “Reino Ermitaño”, al ordenar, entre otras medidas, el cierre de todas las empresas norcoreanas en China.

Pero Jenny Town, directora asistente del Instituto Estados Unidos-Corea de la Universidad Johns Hopkins y editora del portal 38 North, tiene otra explicación para la apuesta de Pyongyang por la vía diplomática con Washington y Seúl. “Kim ha pasado los dos últimos años, con mayor acento el año pasado cuando el escenario político empeoró, trabajando para completar el lado ‘nuclear’ de su política byungjin de desarrollo dual nuclear y económico”, dijo Town a La Tercera a comienzos de abril.

“Si bien el byungjin significa desarrollo simultáneo, no necesariamente implica un ritmo igual para ese desarrollo. Así, mientras le situación política empeoró, el énfasis estuvo en el lado nuclear de la ecuación. Bueno, el año pasado, después de la prueba de vuelo del misil Hwasong-15, Kim hizo la declaración de que Corea del Norte había logrado la disuasión nuclear, cumpliendo así el lado nuclear de la ecuación de byungjin”, señaló Town. “Ahora, Kim se siente más en paridad estratégica con las grandes potencias, y puede enfocarse en el lado económico de la ecuación, que requiere una mejor imagen internacional”, agregó la analista.

Una visión similar manifestó Tong Zhao, experto en seguridad nuclear del Centro Carnegie-Tsinghua en Beijing, quien citado por el diario español El País, apuntó que “Corea del Norte ya ha conseguido la capacidad de disuasión que buscaba. Estados Unidos no puede permitirse que, aunque las posibilidades sean de un 20%, Corea del Norte dispare un misil y llegue a su territorio”. A su juicio, “al haber alcanzado ya el nivel de seguridad que creía necesario (para garantizar la supervivencia de su régimen), se lanza ahora a una campaña de acercamiento diplomático”.

Y la apuesta por esa vía parece estar dándole frutos a Kim, quien tras ser considerado un paria internacional ahora es visto prácticamente como un adalid del aperturismo norcoreano. Convertido en protagonista de un momento de histórico deshielo, el líder norcoreano ahora recibe halagos del propio Trump. “Kim Jong Un realmente ha sido muy abierto y creo que muy honorable”, dijo el inquilino de la Casa Blanca durante una reunión esta semana con el Presidente francés, Emmanuel Macron.

Sin embargo, los analistas advierten sobre las intenciones de Kim. En declaraciones al South China Morning Post, el ex jefe de la delegación de Seúl en las conversaciones a seis bandas destinadas a poner fin al programa nuclear de Corea del Norte en 2003, Lee Soo-hyuck, dijo que “Kim verá el establecimiento de relaciones diplomáticas con Washington como una cuestión de rutina. Pero también irá más allá y exigirá endulzantes económicos”.

Por su parte, Olly Terry, investigador del think tank Peace Network, en Seúl, comentó a La Tercera que “Kim también puede esperar usar la cumbre como una oportunidad para pedirle a Moon que use su influencia para persuadir a EE.UU. de que normalice las relaciones con Corea del Norte. Esto para Kim sería matar dos pájaros de un tiro: alivia los temores de seguridad y abre la oportunidad de comerciar con EE.UU.”, señaló.

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