Histórico senador republicano ataca a Trump en nuevo libro

John McCain se dirige a un grupo de seguidores durante el acto de campaña celebrado en San Antonio, Texas, en marzo de 2008.

En The Restless Wave, que llega mañana a las librerías estadounidenses, John McCain dice que el Mandatario parece preocuparse más sobre “la apariencia de dureza”, que de los valores norteamericanos. A sus 81 años, el senador por Arizona también habla de su lucha contra el cáncer. “No sé cuánto tiempo voy a estar aquí”, escribe.


“Puedo decir lo que pienso sin miedo a las consecuencias”. Exprisionero de guerra en Vietnam, senador republicano por Arizona desde 1987 y excandidato presidencial en 2008, John McCain se ha convertido en un titán de los políticos de Estados Unidos. Aunque pertenece al mismo partido que el actual Presidente, McCain ha sido un fuerte crítico de Donald Trump en los últimos dos años. Cuestionamientos que reitera en su último libro, donde también lanza sus dardos contra la clase política norteamericana y profundiza sobre la lucha que mantiene desde julio de 2017 contra un cáncer cerebral particularmente peligroso.

El libro de memorias, titulado The Restless Wave (La ola turbulenta), llegará mañana a librerías estadounidenses. Toma el relevo de la autobiografía aparecida tras su fallida candidatura presidencial y abarca hasta los más recientes acontecimientos de la actualidad nacional e internacional. El título sería una alusión a la segunda línea del Himno de la Armada, que entonaba en la Academia Naval de Annapolis antes de convertirse en piloto de esa fuerza.

Refiriéndose a Trump, McCain escribió: “Se ha negado a distinguir las acciones de nuestro gobierno de los crímenes de los despóticos. La apariencia de dureza, o un facsímil de resistencia, parece importar más que cualquiera de nuestros valores”.

Las críticas de McCain a Trump no son nuevas. En un artículo de opinión que escribió para The Washington Post en agosto pasado, el senador de Arizona se refirió al Mandatario como “un Presidente que no tiene experiencia en cargos públicos, a menudo está poco informado y puede ser impulsivo en su discurso y conducta”.

Pero los cuestionamientos de McCain no se limitan a Trump. Así, lamenta “la declinación en la civilidad y cooperación y el creciente obstruccionismo” que ha visto en el Congreso. “Aquí está mi consejo no solicitado al votante estadounidense: si un candidato al Congreso se compromete a llevar su caballo blanco a Washington y arrasar a todos los sinvergüenzas que viven de sus impuestos, a nunca trabajar o socializar o comprometerse con alguno de ellos, y de alguna manera hacer que se dobleguen ante su voluntad y la superioridad de sus ideas, no voten por esa persona”, escribió.

Sin embargo, indica que hay legisladores y funcionarios en el gobierno federal que están “comprometidos a hacer frente a los desafíos de la hora”.

En su sexto período en el Senado, el republicano expresó su deseo por ayudar a reparar la división política que se ha profundizado en años recientes y escribió: “Tienen toda la maldita razón, soy un campeón del compromiso”.

También hizo una fuerte advertencia sobre la polarización en EE.UU. y los “guetos ideológicos” en los cuales se han aislado los fanáticos políticos. “Tenemos cada vez más nuestros propios hechos para reforzar nuestras convicciones y cualquier evidencia empírica que las enfrenten es considerado ‘falso’”, escribió. “Hay una escasez de humildad en los políticos hoy en día”, añadió al señalar que “si esta desaparece por completo, destruiremos a nuestra sociedad”.

“Me gustaría que recuperemos nuestro sentido de que somos más parecidos que diferentes”, reflexiona McCain. “Somos ciudadanos de una república hecha de ideales compartidos forjados en un mundo nuevo para reemplazar las enemistades tribales que atormentaban a la anterior. Incluso en tiempos de agitación política como estos, compartimos esa herencia increíble y la responsabilidad de abrazarla”.

Con 81 años, McCain no participa de los trabajos del Senado en Washington desde diciembre, aunque continúa emitiendo comunicados, a menudo críticos con Trump y su administración. Vive en su estado de Arizona, donde se somete a sesiones de quimioterapia. “No sé cuánto tiempo voy a estar aquí. Tal vez estaré otros cinco años”, escribió mientras espera avances del tratamiento de cáncer que recibe.

“Este es mi último trimestre. Si no me hubiera admitido esto antes de este verano, un diagnóstico de cáncer en etapa 4 actúa como una persuasión poco convincente”, detalla en su libro. “Soy más libre que los colegas que enfrentarán nuevamente a los votantes. Puedo decir lo que pienso sin temer mucho las consecuencias. Y puedo votar sin remordimientos”, se ufana.

Ante el futuro del país, el senador menciona que “antes de irme me gustaría ver que nuestra política comience a regresar a los propósitos y prácticas que distinguen nuestra historia de la de otras naciones”.

“‘El mundo es un buen lugar y vale la pena luchar por él y odio mucho dejarlo’, dijo mi héroe, Robert Jordan, en Por quién doblan las campanas”, afirma McCain. “Y a mí también. Odio dejarlo. Pero no tengo una queja. Ni una. Ha sido todo un viaje. He conocido grandes pasiones, visto asombrosas maravillas, peleado en una guerra y ayudado a hacer una paz. Me hice un pequeño lugar en la historia de EE.UU. y en la historia de mi tiempo”.

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