Independentistas catalanes divididos por investidura

El Parlamento de Cataluña aplazó ayer la sesión de investidura hasta que tengan garantías constitucionales


El presidente del Parlamento de Cataluña, Roger Torrent, suspendió el pleno convocado ayer a las 15.00 horas para investir a Carles Puigdemont -refugiado en Bruselas- como presidente catalán. Lo hizo tres horas antes de lo previsto y sin pactarlo con Junts per Catalunya (JxCat), el partido del ex líder catalán. Torrent apostó así por esperar a que el Tribunal Constitucional ratifique o levante la prohibición de la investidura a distancia y “asegurar una investidura efectiva y con garantías”.

Con su decisión, Torrent sigue la línea “realista” que promueve Esquerra Republicana (ERC) para esta nueva etapa del proceso independentista, pero contradijo las aspiraciones de JxCat y la CUP, que querían celebrar el pleno, dijera lo que dijera el Constitucional. En su discurso, el presidente del Parlamento catalán dejó claro que no va a proponer a ningún otro candidato que no sea Puigdemont. Tampoco presentó ninguna otra fecha para celebrar la sesión de investidura.

Así, ayer se abrieron dos nuevos escenarios en Cataluña: la división estratégica del bloque independentista y las relaciones con el Estado español.

Decisión unilateral

El día de ayer amaneció con la noticia de que los tres partidos que conforman el bloque independentista – ERC, CUP y JxCat-, se habían puesto de acuerdo el lunes para investir a distancia a Carles Puigdemont pese al veto del Tribunal Constitucional. Sin embargo, a última hora florecieron las discrepancias estratégicas cuando Torrent, presidente de la cámara catalana y diputado por ERC, anunció el aplazamiento, y no suspensión, de la sesión de investidura. Algunos diputados de JxCat expresaron a través de sus cuentas de Twitter que se sentían “desconcertados, enfadados e indignados” y aseguraron que nadie sabía nada sobre la decisión de Torrent. Tanto fuentes de JxCat como de la CUP, afirmaron que esperaban celebrar el pleno con “normalidad” a pesar de las interrupciones o el posible abandono de los escaños de la oposición. Por ello, los cuatro diputados anticapitalistas de la CUP se presentaron a la hora prevista en el hemiciclo para mostrar su malestar. “El 10 de octubre Puigdemont reculó con la declaración de independencia y hoy Torrent ha reculado. Esperemos que no vuelva a suceder”, dijeron voces del grupo.

Por el contrario, desde ERC celebraron la decisión del también republicano Roger Torrent. “Aplazar el pleno es una decisión muy acertada y responde a la petición de garantías que había pedido Puigdemont”, dijo el portavoz de ERC, Sergi Sabriá.

Horas antes del anuncio de Torrent, el jefe del gobierno español, Mariano Rajoy, dijo en una entrevista en Televisión Española que Torrent tiene que ser “muy consciente” de las consecuencias de sus actos. Aplazando el pleno, Torrent evitó la querella de la Fiscalía del Tribunal Constitucional. Y no solo eso, sino también la posible investidura de Puigdemont podría haber alargado la pena de los dirigentes catalanes que aún están en prisión, abrir una causa penal a la mesa del Parlamento o que diputados electos fueran encarcelados por haber votado una investidura que no se podía celebrar.

Cabe destacar que Cataluña sigue intervenida por el artículo 155, una parte del gobierno está en el exilio, la otra en prisión y una serie de amenazas judiciales pesan sobre más de 30 políticos catalanes.

Al finalizar el día, Carles Puigdemont envió un mensaje a través de sus redes sociales donde hizo un llamado a preservar “la unidad independentista” y recordó que él es el “único candidato” propuesto por los grupos parlamentarios y que la mayoría dispuesta a investirlo es la única articulable. También recordó los días 1 de octubre y 21 de diciembre para remarcar que “estas fechas expresan una inequívoca voluntad de los catalanes en contra del 155 y a favor de la construcción de la República catalana”. El ex presidente catalán sentenció que la investidura y la formación de un gobierno “es la forma más fácil de acabar con el 155 y recuperar la normalidad institucional y democrática”.

Con todo, miles de personas se concentraron frente al Parlamento de Cataluña para mostrar su descontento con el veto del TC y dar su apoyo a Puigdemont. Algunos incluso pasaron la noche acampando como señal de protesta.

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