La cultura renace en Mosul tras la ocupación yihadista

Iraquíes conversan en un café en Mosul llamado Foro del Libro.

Luego de la derrota del Estado Islámico de esta ciudad iraquí en julio del año pasado, sus habitantes se comenzaron a reunir en cafés improvisados, donde hablan de literatura y fuman pipas de agua. También hay quienes recuperan libros de edificios abandonados.


Las cafeterías literarias, las exposiciones y los festivales vuelven a Mosul para recobrar el alma cultural de esta ciudad iraquí después de tres años de ocupación yihadista.

En la cafetería Foro del Libro, hombres y mujeres de distintas edades sentados en bancas conversan sobre su pasión por la literatura. También hablan de música, política o historia. Beben té, café o jugo y algunos fuman narguile (pipas de agua), mientras escuchan a un poeta declamar versos desde un estrado, acompañado por un músico que toca el laúd oriental.

Frente a él, en la única pared que no está tapizada de libros, unos cuadros forman una galería de retratos, entre los que destacan los del poeta iraquí del siglo X Mutanabbi y el palestino Mahmud Darwish (1941-2008). También hay lienzos abstractos.

Hace unos meses pensar en abrir un local literario, mixto y en el que se pudiera fumar, en esta ciudad controlada por el grupo yihadista Estado Islámico (EI) podía conducir a la muerte o a la flagelación. Pero Fahd Sabah, uno de los cofundadores del proyecto, lo imaginó en esa época.

“Mientras vivíamos bajo el yugo del Estado Islámico, pensé que hacía falta abrir este lugar. Había que informar a la gente, alumbrar el entendimiento, traer ideas nuevas”, asegura este iraquí de 30 años, un ingeniero sin perspectiva de empleo como muchos otros diplomados en Irak.

En cuanto los yihadistas fueron expulsados de la ciudad, él empezó a buscar una sala y a imaginar la decoración. En un mes encontró un local cerca de la universidad y se gastó sus ahorros y los de su socio en equiparlo.

El sacrificio valía la pena, asegura a la agencia France Presse (AFP), porque con este proyecto espera formar en Mosul “una nueva conciencia para superar este terrible periodo y los daños causados por la guerra”.

Dice el proverbio árabe que leer es propio de los iraquíes. Mosul, un histórico nudo comercial y cultural en Medio Oriente, estaba orgulloso de su calle Al Nujaifi, la de las librerías. Pero los yihadistas del Estado Islámico quemaron los libros y bibliotecas.

Ahora un puñado de militantes creó la “Acera de los libros”, al pie de la Universidad.

Ali Najam, de 23 años, viene cada viernes a fisgonear en los estantes de los libreros instalados al pie de un edificio desvencijado por las bombas. En esta oportunidad, se fijó en una edición en inglés de El Amor en los tiempos del cólera, del nobel colombiano Gabriel García Márquez.

 

Ciudadanas iraquíes en Mosul compran y venden libros en la vereda.

 

“La gente -dice- tiene mucha necesidad de cultura y de forjarse una conciencia después de lo que ha vivido”. En Mosul, después de tres años del “califato” del Estado Islámico, “hay que cambiar la mentalidad, es incluso más importante que reconstruir las casas y la ciudad”, declaró a AFP.

“Pese a la destrucción, Mosul se va a reconstruir gracias a los cerebros de sus jóvenes y de sus intelectuales”, espera Yunès Mohamad, un escritor de 33 años.

Abdelmoneim al Amir, a la cabeza de la Unión de escritores de la provincia, aboga por “mostrar al mundo, que lo único que ha visto recientemente de Mosul es sangre, la destrucción y la desolación, las otras caras de la ciudad”. “Habitantes y artistas, dice, deben dar lustre a las facetas humana, cultural y académica” de esta localidad atravesada por el río Tigris.

Por ahora todo se hace con lo que hay a mano, en una ciudad devastada por la guerra y carcomida por el desempleo. Y la reconstrucción es lenta. Durante los años de ocupación yihadista estuvo cortada del Estado central y por lo tanto privada de los presupuestos destinados a las instituciones y a los funcionarios.

“Las instancias públicas encargadas de la cultura deben ahora cumplir con su deber”, exhorta el escritor Hamed al Zubaidi.

Una misión importante para Irak, que anunció en diciembre la “liberación” del país y el “final de la guerra” contra el Estado Islámico, asegura Hind Ahmed, de 31 años, con un velo blanco estampado con mariposas de colores.

“Ahora que el terreno fue liberado, hay que liberar las mentes y las ideas”, afirma esta ingeniera. “Y dar a todos la oportunidad de participar. Hombres y mujeres”.

 

Iraquíes en el café Foro del Libro en Mosul.

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