Las claves de la cumbre que busca poner fin a la tensión entre las Coreas

Usuarios en una estación de trenes en Seúl observan imágenes de Moon y Kim. Foto: AP

Cruzando a pie la frontera, Kim Jong Un será en el primer líder norcoreano en pisar suelo surcoreano desde el final de la Guerra de Corea. Su reunión con Moon Jae-in marcará la primera cumbre entre ambos países en 11 años.


La cumbre será transmitida en directo por televisión e incluirá una cena oficial en el Área de Seguridad Conjunta de Panmunjom, con platos de los dos países cargados de simbolismo. El histórico encuentro entre el Presidente surcoreano, Moon Jae-in, y el líder norcoreano, Kim Jong Un, tendrá lugar mañana a las 9.30 hora de Seúl, cuando el segundo cruce a pie la frontera, dentro dentro de la fortificada Zona Desmilitarizada, y que convertirá a Kim en el primer líder norcoreano en pisar suelo surcoreano desde el final de la Guerra de Corea (1950-53). El diálogo oficial, en tanto, se realizará una hora después.

En medio de las señales de distensión dadas por Corea del Norte en las últimas semanas, la de mañana será la tercera cumbre entre dirigentes de ambos países tras las de 2000 y 2007, celebradas en Pyongyang por el padre del actual líder norcoreano, Kim Jong Il, con los entonces Presidentes del Sur, Kim Dae-jung y Roh Moo-hyun, respectivamente.

La oficina presidencial surcoreana informó ayer que Seúl y Washington quieren celebrar una cumbre en mayo, entre Moon Jae-in y Donald Trump, y Kim Jong Un, antes de la cita sin precedentes entre el mandatario estadounidense y el líder norcoreano, prevista para mayo o junio, en una locación que aún no ha sido informada.

Según funcionarios surcoreanos, las cumbres Moon-Kim y Trump-Kim están destinadas a librar a Corea del Norte de sus ambiciones nucleares y que también pueden suponer el inicio de los esfuerzos para finalizar formalmente la Guerra de Corea con un tratado de paz entre Seúl y Pyongyang.

A continuación algunas de las claves de la histórica cumbre que podría marcar el inicio de un nuevo escenario en la península coreana.

Giro de Pyongyang

En septiembre de 2017, el sexto ensayo nuclear norcoreano -con una supuesta bomba de hidrógeno- coronó un período de frenética actividad armamentística por parte del régimen de Kim. Desde comienzos de ese año, Corea del Norte había probado más de una decena de misiles, entre ellos dos intercontinentales, con capacidad, en teoría, de alcanzar territorio estadounidense.

Pero en un giro sorpresivo, que los analistas atribuyen al efecto de las sanciones internacionales contra Corea del Norte por sus ensayos nucleares, en enero Kim tendió la mano al diálogo con Corea del Sur durante su discurso de Año Nuevo, en el que anunció que su país estaba dispuesto a enviar una delegación a los JJ.OO. de Invierno de febrero, en la ciudad surcoreana de PyeongChang.

Fue el inicio de una serie de gestos por parte de Kim. Tras aceptar la reapertura de una línea telefónica con Seúl, enviar a su hermana Kim Yo-jong a la inauguración de los JJ.OO. de Invierno e invitar a Moon celebrar la primera cumbre intercoreana en más de una década “lo antes posible”, el líder norcoreano anunció la semana pasada que suspendería sus pruebas nucleares y de misiles y que cerraría un centro de ensayos.

“No sabremos cuán lejos está dispuesto a llegar en esta ruta hasta que lo comprobemos y eso no sucederá sin negociaciones”, comentó en una reciente entrevista con La Tercera Jenny Town, directora asistente del Instituto Estados Unidos-Corea de la Universidad Johns Hopkins y editora del portal 38 North, manifestando su cautela ante el optimismo que ha despertado el supuesto giro de Kim.

Desnuclearización

En lo que The New York Times considera la remoción del “mayor obstáculo” para las negociaciones con EE.UU., Kim habría expresado su compromiso con una “completa desnuclearización” de la península.

Asimismo, aseguró Moon la semana pasada, Pyongyang no buscaría poner condiciones que Washington no pueda aceptar, como el retiro de los cerca de 28.000 efectivos que tiene desplegados en Corea del Sur, una demanda histórica del régimen norcoreano.

Al respecto, Trump aclaró esta semana que el principal objetivo de su acercamiento a Kim es que Corea del Norte “se deshaga de sus misiles nucleares”.

Kim asegura que quiere hablar de la desnuclearización, pero no está claro que comparta la interpretación de Trump. Así lo explica a La Tercera Olly Terry, investigador del think tank Peace Network, en Seúl. “Para EE.UU. y Corea del Sur, ‘desnuclearización’ significa la eliminación de las armas nucleares de Corea del Norte. Sin embargo, para Corea del Norte significa la desnuclearización de toda la península de Corea”, dice el experto.

Acuerdo de paz

Las dos Coreas siguen técnicamente en guerra después del fin del conflicto (1950-1953) que terminó con un armisticio, pero sin un tratado de paz. Actualmente decenas de miles de soldados custodian la frontera, un territorio sembrado de minas.

Pero tal situación podría cambiar. Ello luego que el Presidente surcoreano anunciara su intención de lograr la firma de un acuerdo de paz con Pyongyang. “La tregua, que se ha prolongado durante 65 años, debe finalizar (…) La firma de un tratado de paz debe lograrse después de que se declare el fin de la guerra”, dijo.

Según informó el diario surcoreano Munhwa Ilbo, las dos Coreas negocian firmar un acuerdo de paz definitivo. Un hito, que de producirse, cuenta desde ya con la “bendición” de EE.UU., según dijo Trump.

“Creo que avanzarán hacia algún tipo de acuerdo de paz, pero para llegar a una conclusión sobre un tratado de paz completo, Estados Unidos y China deberán ser signatarios del documento final”, comentó a La Tercera Ken E. Gause, analista estadounidense y autor del libro North Korean House of Cards (2015).

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