“Si logro sobrevivir”: el diario de guerra de un fotógrafo en Siria

Abdulmonam Eassa, un fotógrafo local cuyas imágenes tomadas para la agencia AFP ilustran la ofensiva del régimen sirio en Guta Oriental, cuenta cómo vivió algunos de los días más duros de su existencia.

El 18 de febrero las fuerzas del régimen sirio empezaron a intensificar sus bombardeos en una parte de Guta Oriental, un enclave en el que viven más de 400.000 personas, que escapa al control del gobierno desde 2012 y prácticamente dominado por grupos islamistas y yihadistas.

El 5 de marzo el balance de esta campaña de bombardeos, que sirvió de preparación para un ataque que todavía dura en el enclave, se elevaba a más de 740 civiles muertos, de ellos al menos 170 niños, según el Observatorio sirio de Derechos Humanos.

Abdulmonam Eassa, un fotógrafo local cuyas imágenes tomadas para AFP ilustran esta ofensiva, cuenta cómo vivió algunas de los días más duros de su vida.

Lunes 19 de febrero

“Hoy ha caído una bomba muy cerca. Cuando he ido a ver, toda la zona estaba calcinada”. “Durante unos segundos, después de un bombardeo, uno piensa que no hay muertos. Solo se ven cenizas y destrucción. Todo el mundo se esconde cuando se escucha el ruido de un cohete o de un avión, pero poco a poco los primeros signos de vida van apareciendo. Una mujer, por ejemplo, sale de un edificio destruido con sus cuatro hijos, uno de ellos lleva en sus manos un cuaderno, o un Corán, no lo sé”.

Un rescatista auxilia a un niño herido tras los ataques. Foto: AFP

“Los voluntarios de la defensa civil siria, conocidos como ‘cascos blancos’, llegan y empiezan a retirar los escombros. Uno de ellos lleva un niño en sus brazos y me impresiona ver a alguien tan joven herido”. “Sigo haciendo fotos y verificando cómo van quedando en la pantalla de la cámara cuando, de repente, distingo a mi cuñado en una de ellas, mirándome. Está de pie junto a la puerta de una casa gritando para pedir ayuda. Está herido. Ni siquiera lo he reconocido al fotografiar la escena. ¿Qué se supone que debo hacer? ¿Ayudarle o seguir tomando fotos? Es una pregunta que me hago todo el tiempo”.

Martes 20 de febrero

Los ataques a Guta Oriental causan 128 muertos civiles, 29 de ellos niños. Otro hospital en Arbin es neutralizado. “Voy a un hospital donde la situación es terrible: nadie ha comido en todo el día. Entro en una sala y está llena de cuerpos, algunos han muerto la víspera y todavía no han podido ser enterrados, otros han muerto hoy”.

Miércoles 21 de febrero

Los aviones del régimen lanzan una enorme cantidad de bombas. “El infierno en la tierra”, dice ese mismo día el secretario general de la ONU, António Guterres.

Una mujer escapa con sus hijo de un edificio destruido. Foto: AFP

“Voy al barrio de Saqba tras un ataque con bomba de barril. Un mujer y sus hijos lloran, un hombre está atrapado entre dos paredes de un edificio destruido, una segunda bomba de barril explota a dos calles. No consigo concentrarme, es como si mi cerebro estuviera atrapado en una nube muy densa…”.

Jueves 22 de febrero

La canciller alemana Angela Merkel pide poner fin a la “masacre” en Siria. El Consejo de Seguridad de la ONU no logra adoptar una resolución sobre un alto el fuego ante la objeción de Rusia, aliada del régimen sirio, al que ayuda militarmente y en los bombardeos aéreos.

“Estoy en pie a las 06.00 de la mañana. Está tranquilo aunque hay escombros por todas partes. La gente va saliendo a la calle para verificar los daños y tratar de buscar algo de comida. No ha pasado media hora cuando vuelve a rugir el sonido que todo el mundo ha aprendido a temer: un avión en el cielo. Las bombas empiezan a caer. La gente empieza a correr hacia sus refugios”.

Un hombre camina entre los escombros en Guta Oriental. Foto: AFP

Viernes 23 de febrero

El Consejo de Seguridad de la ONU pospone la votación sobre el alto el fuego. “Hay mucha gente escondida en los escombros, todo el mundo está en estado de shock. No entendemos nada de lo que pasa. Nada funciona. Me doy cuenta de cómo estos cuatro días de bombardeos han alterado todo. Toda la zona está siendo completamente arrasada. Ya no hay calles. Están cubiertas de polvo y de ruinas. Solo las ambulancias son capaces de aventurarse”.

“Seguramente no sirve de nada llorar pero hoy lloro. No encuentro nada mejor que decir. Por favor, que alguien detenga esta carnicería”.

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