El primer año de Trump registra la más alta rotación del personal de la Casa Blanca

El Presidente Trump, el viernes en la Base Aérea Andrews, en Maryland.

El 34% del personal sufrió cambios. En contraste, en su primer año la rotación en la administración de Barack Obama fue de 9%.


El segundo año de gobierno de Donald Trump comenzó con nuevas bajas sensibles en su equipo de asesores. En un solo día, renunciaron cargos de la más absoluta confianza del Presidente, como el secretario presidencial Rob Porter, el redactor de sus discursos, David Sorensen y la fiscal general adjunta Rachel Brand. Además, el jefe de gabinete de la Casa Blanca, John Kelly, ha admitido en privado, según The New York Times, que estaría dispuesto a renunciar a su puesto.

Considerando los despidos y renuncias, la Casa Blanca de Trump ha tenido un 34% de rotación en su primer año, todo un récord. Este porcentaje supera a las cinco administraciones anteriores en su primer año y es la más alta desde la Presidencia de Ronald Reagan.

Comparada con el 9% observado durante el gobierno de Barack Obama, la rotación de personal durante la era Trump está lejos de los números registrados durante los primeros años de quienes los antecedieron. El gobierno de George W. Bush registró 6%, mientras que Bill Clinton llegó al 11% y George H. Bush anotó un 7%. Hay que remontarse a la década de los 80, cuando asumió Ronald Reagan, para llegar a la cifra más alta (17%), justamente la mitad de lo que alcanzó Trump en sus primeros 365 días al frente del país.

Kathryn Dunn Tenpas, investigadora del Brookings Institution y autora de un estudio sobre la rotación en la Casa Blanca, destacó que seis de los 12 cargos de más confianza del Presidente Trump fueron removidos en el período en cuestión. Se trata del jefe de gabinete, Reince Priebus; la vicejefa de gabinete Katie Walsh; el vocero presidencial, Sean Spicer; el asistente presidencial y jefe de la oficina de relaciones públicas, George Sifakis; el consejero de Seguridad Nacional, Michael Flynn y el vice asesor de Seguridad Nacional K.T. McFarland.

A modo de comparación, en su primer año en la Presidencia, Obama perdió al consejero de la Casa Blanca, Greg Craig, mientras que George W. Bush no hizo ningún cambio en esos puestos de alto nivel en su primer año. Trump también prescindió de su estratega jefe, Steve Bannon, y el director de comunicaciones Anthony Scaramucci.

Para la investigadora, el alto nivel de rotación de sus funcionarios clave que alcanzó Trump se explica porque “él valoró la lealtad sobre las calificaciones, sufriendo con una Casa Blanca que ha funcionado de manera caótica. Eso dificulta la retención de personal y contribuye a las dificultades que ha encontrado”.

“Trump no tuvo una transición muy efectiva a la Casa Blanca y desde el principio tuvo dificultades para seleccionar buen personal” dijo a La Tercera, John P. Burke, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Vermont.

“Varios simplemente no eran adecuados para sus puestos, como su estratega jefe Steve Bannon, Michael Flynn y Reince Priebus”, agregó Burke. El académico recordó que el director de Comunicaciones, Anthony Scaramucci, duró apenas 10 días en el cargo y calificó al equipo de comunicaciones y prensa de la Casa Blanca como “específicamente inestable y turbulento”, algo sobre lo que “Trump también tiene culpa. Tiene mal trato con el personal, es un jefe difícil y un tomador de decisiones problemático”.

Falta de personal

El académico profundizó el análisis señalando la división que generó su candidatura al interior del Partido Republicano como un factor para los problemas que Trump enfrentó en su primer año en este tema. “Muchos que pudieron unirse a la nueva administración se mostraron reacios a hacerlo, mientras a Trump no le gustaba incorporar a nadie que no hubiese colaborado fuertemente durante su campaña. Con el paso del tiempo, se volvió cada vez más clara la dificultad que significa trabajar en la Casa Blanca y que se trata de un Presidente con el cual es difícil trabajar. Esa percepción continuará claramente”, concluyó.

El desinterés por trabajar en el gobierno también fue destacado por Ryan Williams, ex vocero del precandidato republicano Mitt Romney. En declaraciones al diario New York Times, dijo que “aunque hay muchas oportunidades y un puesto en la Casa Blanca suele ser uno de los más prestigiosos en Washington, no parece ser así con esta administración, dada la confusión y el caos”.

En medio de un ambiente de reasignaciones y constante movimiento de funcionarios, Dunn Tenpas advirtió que el segundo año será aún más desalentador. Además del factor histórico, que confirma que los cinco gobiernos anteriores al de Trump pasaron por esta situación, “con el exceso de trabajo y el estrés, muchos miembros del personal pueden ver estos 12 meses como la oportunidad para hacer valer su experiencia en la Casa Blanca y pasar el punto en el cual uno puede reclamar la experiencia de la Presidencia y buscar nuevas oportunidades más lucrativas en el sector privado.

El profesor Burke sostuvo que “para los Presidentes recientes, los cambios en el segundo año aumentan si se comparan con el primero, ya que algunos puestos difíciles en la Casa Blanca provocan el desgaste o el paso a otras funciones en el gobierno. Espero un recambio aún mayor para Trump, tal como la que hubo en su primer año”.

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