Una nueva generación toma las riendas de Cuba

Raúl y Fidel Castro, junto a Camilo Cienfuegos, en la Sierra Maestra en marzo de 1957. Foto: AP

La “generación histórica” que luchó en la Sierra Maestra comienza a decir adiós. Raúl Castro será reemplazado en la Presidencia por un dirigente nacido después del triunfo de la Revolución en 1959, mientras que antiguos dirigentes asumirían otros cargos.


Entre todos los anuncios que se harán en las sesiones de la Asamblea Nacional del miércoles y jueves en La Habana, hay tres de altísima relevancia para el futuro de Cuba: 1) Raúl Castro traspasará el mando de la Presidencia, 2) el gobernante mantendría su cargo como primer secretario del Partido Comunista hasta 2021 y 3) una nueva generación nacida después del triunfo de la Revolución de 1959, probablemente al mando del actual primer Vicepresidente Miguel Díaz-Canel, comenzará a tomar las riendas del país. Es este último punto donde surgen las mayores interrogantes, ya que aunque la continuidad del comunismo cubano no está en duda, las transformaciones podrían significar el comienzo del adiós definitivo de la generación histórica de la Revolución Cubana.

Como todo en Cuba, la transición se ha preparado con pinzas y con bastante tiempo. Ya en 2016 se anunció una norma que limita a 70 años la edad máxima para ejercer cargos de dirección en el Partido Comunista Cubano. Sin embargo, esta medida regirá recién después de 2021. Con el propio Raúl de 86 años y con Fidel Castro fallecido en noviembre de 2016, sólo un puñado de “históricos” completan el aparato de alto poder en Cuba.

Entre los cinco vicepresidentes del Consejo de Estado (sin contar a Díaz-Canel), sólo Mercedes López Acea nació después del 59. Así, José Ramón Machado Ventura (de 87 años y segundo secretario del Partido Comunista Cubano) y el comandante Ramiro Valdés (85 años), podrían dejar este órgano clave del gobierno, aunque seguirían como diputados.

De todos modos, los analistas estiman que aunque la “generación histórica” no ocupe cargos representativos, sí mantendría su influencia, como el propio caso de Raúl Castro. De hecho, Díaz-Canel, que nació en 1960, es su delfín. No obstante, también corre la versión de que tanto Machado Ventura como Valdés podrían asumir la primera Vicepresidencia, como una suerte de “contrapeso” a Díaz-Canel.

En la capital cubana también se comenta la tesis de que Mercedes López, de 53 años y primera secretaria PCC en La Habana, podría asumir como primera Vicepresidenta. En ese caso, ella quedaría en la posta para una eventual futura Presidencia. Aunque ningún “cubanólogo” tiene una bola de cristal, en los círculos cubanos se repite una y otra vez el nombre de Díaz-Canel como sucesor de Raúl Castro, pero no se descarta una “sorpresa” de último momento, con la designación del actual canciller Bruno Rodríguez (60 años).

Algunos miembros de la “generación histórica” han logrado sobrevivir al paso del tiempo y a los cambios en la Cuba post-Fidel. Pero otros ex combatientes de la Sierra Maestra han fallecido o han sido desplazados a distintos puestos en los últimos años: el vicepresidente Juan Almeida, distinguido como “Héroe de la República”, falleció en 2009; Osmany Cienfuegos, hermano del comandante Camilo Cienfuegos, dejó la vicepresidencia del Consejo de Ministros en 2009; el general Abelardo Colomé Ibarra, ex ministro del Interior, pidió su jubilación en 2015 por problemas de salud y el general Julio Casas, mano derecha de Raúl y primer viceministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba, falleció en 2011.

“A medida que la generación anterior deje la política, gradualmente veremos qué ideas aportan a la nueva generación de líderes cubanos”, comenta a La Tercera William M. LeoGrande, profesor de la American University. Entre la nueva generación de dirigentes cubanos también destacan dos hijos de Raúl: Mariela Castro, de 55 años y directora del Centro Nacional de Educación Sexual y Alejandro Castro, jefe del Consejo de Defensa.

De esta manera, aunque Raúl Castro seguirá liderando Cuba, su sucesor y el resto de la plana mayor no serán los ex combatientes del Asalto al Cuartel Moncada en 1953 o los rebeldes de la Sierra Maestra (1956-1959). Y eso, para muchos cubanos, ya será distinto.

Lo que sí es seguro es que, por primera vez en más de cinco décadas, un líder que no se apellida Castro dirigirá la política cubana.

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