Alumnas realizan histórica toma en casa central de la Universidad Católica

A las 07.15 horas de ayer, más de un centenar de alumnas bloquearon los acceso del edificio de Alameda con Portugal para iniciar la toma.

Dos últimas tomas del edificio ocurrieron en 1967 y 1986. Estudiantes presentaron petitorio con demandas feministas y piden fin de objeción de conciencia al aborto, mientras otras alumnas se opusieron a la acción.


Ni siquiera el movimiento de 2011 con Giorgio Jackson a la cabeza de la Federación estudiantil de la Feuc adoptó una decisión tan drástica como tomarse la Casa Central del plantel. De acuerdo con los registros históricos, las últimas dos veces que esta sede fue ocupada en modo de protesta por el alumnado fue en 1967, con Miguel Angel Solar como presidente de la Feuc, y en 1986 con Tomás Jocelyn-Holt en el mismo cargo.

Tuvieron que pasar un poco más de 32 años para que estos hechos se repitieran. Esta vez fue la el movimiento feminista universitario el que lideró la movilización. Todo partió ayer a las 7.15, cuando un centenar de alumnas de distintas carreras ingresó al recinto y con la ayuda de cadenas, candados, mesas y sillas clausuraron las principales entradas. Así, el histórico edificio se sumó a la ola feminista que se ha expandido por cerca de 20 universidades.

Rápidamente las estudiantes se articularon. Designaron voceras tanto en el exterior como en el interior de la toma y socializaron con la prensa un petitorio con 18 puntos. Un nuevo protocolo ante casos de acoso sexual, la suspensión y desvinculación de cualquiera que incurra en estos actos, uso de lenguaje inclusivo y que la red de salud UC Christus no sea objetora de conciencia en materia de aborto, son algunas de sus demandas.

Estas exigencias, aunque diferentes a las de 1967, tienen características comunes: ambas forman parte de un movimiento socialmente transversal, que tuvo y tiene lugar en Chile, pero que también se expande por el mundo.

El académico e investigador de la UDP, José Joaquín Brunner participó una de las históricas movilizaciones hace más de 50 años. Los motivos, según rememoró, eran “una crítica a la vieja universidad, muy conservadora, muy formal, muy oligárquica. Y como dirían hoy, muy patriarcal”. Duró casi una semana.

Los alumnos en ese entonces querían un cambio radical en la gobernación del plantel: la salida del sacerdote Alfredo Silva de la rectoría, un cambio en el currículum académico y en el modelo educativo.

Brunner concuerda con que ambos movimientos tienen similitudes: “Lo que está pasando es parecido, es un cambio en las relaciones de poder. Ambos tienen la potencia de cambios culturales y la UC tiene un papel muy simbólico en la sociedad”, sostuvo.

Por su parte, Jocelyn-Holt, prefiere no comparar ambos hechos. “Elegimos a dedo a los 100 mejores alumnos para participar en la toma. Nos movilizamos por la expulsión de un alumno. Duró 7 horas y estuvimos una semana detenidos, pero en ese tiempo nadie se preocupó de que le abrieran o no un sumario”, recordó.

Sumarios

Durante la tarde, el rector del plantel, Ignacio Sánchez, llamó a las voceras de la toma al diálogo. También sostuvo que le sorprendió la manifestación: “Ayer (jueves) recibimos un petitorio que tenía que ver con demandas en distintos ámbitos (…). De común acuerdo con las personas que hoy están en la toma, se quedó en que íbamos a tomar una semana de plazo para evaluar este petitorio y responder, porque a ellas mismas les parecía que menos de una semana no era un plazo prudente”.

Respecto de posibles sanciones para quienes participen, el rector explicó que, de no haber violencia ni daños al patrimonio de la universidad, “durante el día de hoy mi compromiso es que no va a haber ningún sumario. Ahora, yo no puedo firmar un compromiso de que no habrá sanciones si esta toma se prolonga”, afirmó.

Más tarde, el rector explicó que a las 18.30 horas, “y estando aún toda la comisión reunida en Casa Central, las estudiantes solicitaron que el encuentro se realizara el día de mañana a las 9.30 horas. Lamentamos esta situación ya que nuestra primera preocupación es la integridad de las personas que pernoctarán dentro de Casa Central, así como la comunidad que estará fuera del campus durante la noche”.

Pese a que en su mayoría las demandas son compartidas transversalmente por el alumnado, hubo quienes criticaron la forma en que se decidió hacer ocupación del edificio. A través de una declaración pública, Magdalena Lira, presidenta del centro de alumnos de Derecho, señaló que la toma “se realizó de manera antidemocrática, pasando a llevar todos los canales existentes en el seno de la comunidad y pasando por encima de todos los órganos de representación existentes”.

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