Chile busca desacreditar el caso de Bolivia ante la corte

“Bolivia llegó acá principalmente por razones políticas”, dijo el agente Grossman. Equipo de abogados también se concentró en remarcar la validez del Tratado de 1904.


La estrategia fue directa: intentar desacreditar la credibilidad de la demanda. Desde el primer momento, los abogados que litigan por la defensa presentaron pruebas para dejar en evidencia ante los jueces una supuesta falta de rigurosidad con la que, según Chile, Bolivia presentó su caso ante la Corte Internacional de Justicia.

Este jueves, en el debut ante el tribunal, lo que se buscó fue “desmantelar” lo que Bolivia había instalado en los días previos, como reconoció el agente Claudio Grossman, desde las escaleras de ingreso al Palacio de la Paz, cuando salió acompañado del canciller Roberto Ampuero y de los demás miembros de la delegación para hacer un primer análisis del inicio de la presentación de Chile.
A juicio de los miembros de la defensa, Chile había logrado en esta primera jornada cumplir uno de los objetivos que se habían fijado: “resetear” la mente de los jueces para que vieran desde otro prisma el caso. “Lo que Chile ha hecho en este primer momento es dibujar con mano de cirujano para ir abordando, parte por parte, las citas y expresiones utilizadas en los argumentos bolivianos, de manera tal de demostrar que muchas de ellas estaban fuera de texto y de contexto”, dijo Ampuero.

Hace meses, el equipo había tomado nota de la debilidad que tenía Bolivia en materia de documentos probatorios. Tanto Chile como Bolivia incluyeron en la fase escrita del proceso 369 anexos, con notas diplomáticas, citas bibliográficas, mapas, y referencias a artículos de prensa, entre otras cosas. Lo que llamó la atención fue la enorme diferencia que había en el tamaño de los anexos de Bolivia y Chile.

En el equipo chileno calculan que Bolivia presentó en La Haya un 40% menos de piezas documentales que sirven de evidencia para sostener lo que se está afirmando al tribunal. La mayoría de estas pruebas son simples extractos y no los textos completos, como los entregó Chile. Bolivia, además, tradujo sólo las frases a las que hace referencia y que parecieran darle la razón, según dicen en el equipo chileno. Nuestro país, en cambio, tradujo no sólo extractos que le servían, sino también el documento íntegro, y acompañó con copia de los libros cuando hizo referencias bibliográficas.

Sin embargo, lo más grave que detectaron los abogados a cargo de la defensa es que buena parte de la evidencia que entregó Bolivia no eran los documentos chilenos originales, sino que las citas correspondían a memorándums internos bolivianos en los que se relataba y hasta parafraseaba lo que decían autoridades chilenas.

Como en los alegatos orales las partes no están autorizadas para entregar nuevos antecedentes, el equipo chileno lo que hizo fue incorporar en la contramemoria y la dúplica parte de los memorándums citados por Bolivia, pero de manera íntegra.

La situación quedó de manifiesto el lunes y martes durante los alegatos de Bolivia. Allí tomaron nota en el equipo chileno de que las citas -según dicen- no estaban contextualizadas y que muchas no respondían al tenor literal de las notas diplomáticas. Esa fue la tarea esencial de la abogada australiana Kate Parlett, quien exhibió este jueves a los jueces una serie de láminas con textos originales que habían sido mencionados en las jornadas previas por los abogados de Bolivia. Pero ahora los exhibían completos, dando cuenta de que Chile mostraba en años anteriores disponibilidad para avanzar en conversaciones con Bolivia, pero en el marco del respeto al Tratado de 1904 y fijando que estas negociaciones debían atender el interés de Chile.

“La presentación de hoy muestra las inconsistencias que ha tenido Bolivia, lo que demuestra la debilidad de sus planteamientos: desde hablar de obligación de resultado, a obligación de conducta, a la obligación por ser miembros de la comunidad de naciones. Todas esas presentaciones fueron hechas sin prueba documental o con traducciones incompletas”, señaló Grossman.

Fue el abogado inglés Daniel Bethlehem el primero en exponer a los jueces la supuesta falta de documentación probatoria de los bolivianos. “En casi seis horas de alegatos, Bolivia dio apenas dos o tres antecedentes para sostener su solicitud (…). Quedamos con la sensación de que todo el caso de Bolivia se basa en generalidades. Estamos aquí ante el tribunal de justicia de la comunidad internacional. Incumbe a Bolivia presentarse a la corte con detalles, con documentos. Bolivia plantea el caso desde una aproximación subjetiva”, acusó Bethlehem en los más de 45 minutos de su intervención. “Chile llega a la corte con una causa que se basa en evidencia”, remarcó.

Situación política y Tratado de 1904

Por reglamento del tribunal, es el agente quien hace la presentación inicial del caso. Así, Grossman aprovechó la oportunidad para contrastar, sin mencionarlas directamente, la situación política de Chile y Bolivia. “Bolivia llegó acá principalmente por razones políticas, determinadas por una Constitución que obliga a los mandatarios bolivianos a desconocer en particular el Tratado de 1904. Bolivia está aquí por un tema interno y no porque Chile haya incumplido el Tratado de 1904 ni el marco de las buenas relaciones”, señaló.
Además, remarcó que el Tratado de 1904 “dejó resueltos todos los temas de la relación entre los dos estados”.

Grossman, además, recordó a los jueces que la corte estableció en su fallo preliminar que este tratado está vigente y que no es materia de este caso. Y acusó a Bolivia de utilizar la demanda como una puerta para intentar “destruir” el Tratado de 1904. Esto, para dar cuenta a los magistrados de lo que está en juego con su sentencia.

En este sentido, la defensa puso énfasis en la validez del Tratado de 1904 -algo que mencionaron varios de los litigantes-, pese a que la corte estableció en su fallo preliminar de 2015 que ese acuerdo bilateral -que fijó los límites entre Chile y Bolivia- no estaba en cuestión en este litigio. Al respecto, Grossman dijo que “Bolivia argumenta que el contenido de la obligación de negociar es la cesión territorial, por eso era importante decirle a la corte que el Tratado de 1904, que es un puente entre los dos países, no se toca”.

Y para remarcar aún más lo que hay detrás de la pretensión boliviana, Grossman utilizó durante su intervención ante los jueces un recurso poco usual en esta corte: mencionó un reciente mensaje de la cuenta Twitter del Presidente Evo Morales, en el que afirma que “Antofagasta fue, es y será boliviana”. Así, dijo que “Chile no está dispuesto a ceder ni a donar territorio basado en una supuesta obligación de negociar. Chile siempre ha estado dispuesto a dialogar y conversar con Bolivia, pero eso no implica una obligación de negociar”.

“La respuesta de Chile fue clara: sentarse a conversar, tal como dijeron los abogados, no significa que uno está obligado a negociar (…). Para eso Chile trae evidencia. Esto no sólo se debe afirmar, sino también hacer un planteamiento global con evidencia y documentos”, indicó la coagente María Teresa Infante tras la jornada de alegatos.

El viernes, la exposición chilena continúa con las intervenciones de Worthsworth, quien profundizará en el contexto del Acuerdo de Charaña; de la argentina Mónica Pinto, quien, como latinoamericana, buscará refutar el argumento de Bolivia sobre las resoluciones de la OEA; el abogado australiano Ben Juratowich, que se referirá a los actos de 1990 hasta la fecha; y cerrará el estadounidense Harold Koh.

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