Disímiles cifras en registro de pedófilos: 132 condenados no estarían en listado

Mientras el Poder Judicial informa de 6.514 personas condenadas por abusos a menores, el Registro Civil mantiene a 6.382 en sus registros.


Desde 2012, el Registro Civil publica el listado de inhabilidades, donde entrega la identidad de aquellas personas imposibilitadas para trabajar con niños por haber sido condenadas por cometer delitos sexuales contra menores.

Hasta febrero de este año, la nómina estaba compuesta por 6.382 inhabilitados, según cifras del Registro Civil. Sin embargo, el resultado exhibe una inconsistencia, pues no coincide con los datos entregados vía Ley de Transparencia a La Tercera por parte del Poder Judicial, donde se estipula que 6.514 personas fueron condenadas por el mismo ítem entre 2012 y febrero de 2018.

Así, existe una diferencia de 132 personas que fueron sentenciadas y que no están incluidas en el catastro del Registro Civil.

Ante esta situación, desde el Registro Civil explicaron que las diferencias en las cifras se habrían producido porque antes de que existiera este sistema, los jueces podían determinar que los condenados estuvieran inhabilitados de trabajar con menores. Sin embargo, esta información estaba disponible exclusivamente en el Registro General de Condenas. En 2012, cuando se creó el listado, solo fueron incluidos quienes tenían una condena vigente.

En tanto, desde el Poder Judicial señalaron que las estadísticas entregadas son por persona y esto hace posible que un mismo individuo esté condenado por más de un ilícito. Por lo cual, el número de condenados podría ser menor al entregado.

Desde tribunales también detallaron que esta información desde 2016 es compartida en línea con el Registro Civil. Antes, el ingreso de la condena se realizaba manualmente, a partir de la lectura del texto de la sentencia. Este cambio fue solicitado por el expresidente de la Corte Suprema Hugo Dolmestch.

Agrupaciones

Arturo Greene, abogado de la Fundación para la Confianza, indica que esta inconsistencia se produce “porque son los jueces quienes agregan en la sentencia la pena accesoria, que incluye a los condenados en el registro. Entonces, es probable que no todos los jueces hagan manifiesta esta decisión”.

Sin embargo, Greene estima que el mayor problema de esta situación es que se pone en jaque la credibilidad del sistema. “Lamentablemente, la práctica nos dice que el registro no funciona con la celeridad que esperábamos. Esta es una medida que busca generar confianza, de acceder a información con la que antes no contábamos, porque ahora el registro lo puede pedir cualquier persona. Sin embargo, este tipo de inconsistencias solo trae más desconfianza y entorpece su propósito final”, agrega.

Este análisis es compartido por otras organizaciones que defienden los derechos de los menores de edad abusados, quienes demandan que este es solo uno de los problemas que tiene el listado desde su creación.

La presidenta de la organización No Más Abuso Sexual Infantil, Claudia Guerrero, señala que la nómina de inhabilitados “tiene una serie de errores, porque si el juez o el fiscal no piden la inhabilidad, esta no es incluida”.

Además, denuncia que la organización, en los cinco años que tiene de existencia, ha encontrado “cerca de 15 pedófilos trabajando en lugares con niños y por un periodo de dos años, lo que no es un tema menor”.

“En Panguipulli, por ejemplo, había una persona que era manipuladora de alimentos que trabajaba con menores, que estaba condenada, pero que no había sido ingresada al registro”, precisa Guerrero.

Esta situación es tildada como “grave” por Enrique Villegas, director de la Corporación Contra el Maltrato Infantil (Conemi), quien sostiene que el registro no funciona. “Basta con ver la cantidad de demandas que hay por abuso sexual a menores de edad a nivel nacional. Este tipo de normas aplican para ciertas personas, pero sospechosamente no para todas. Nosotros conocemos a individuos que han sido investigados por delitos de esta índole, pero que las indagatorias no continúan por razones desconocidas o argumentos poco plausibles”, sostiene.

Villegas argumenta que “quienes trabajamos en este tema no consultamos tanto este registro, porque sabemos que faltan personas y porque su formulación es muy liviana. Finalmente, termina siendo un maquillaje a una realidad que es mucho más profunda”.

Seguir leyendo