Francisco Javier Stegmeier, obispo de Villarrica: “Todos queremos paz en nuestra región”

El prelado reconoce que existe cierta tensión en la zona y apela al mensaje de unidad que traerá el Papa.

“Es terrible que muera un matrimonio en un atentado y también es preocupante que después de tantos años todavía no se sepa quién es el causante. Eso tiene que verlo la justicia, pero alguien lo hizo”.

Así se plantea el obispo de Villarrica -diócesis inserta en La Araucanía-, Francisco Javier Stegmeier, respecto no sólo del caso Luchsinger, sino, en general, de diferentes hechos de violencia en la zona. En este sector, por ejemplo, se han registrado quemas de templos en años anteriores. Por ello, el prelado apunta que “todos queremos paz en nuestra región.

También subraya que “yo encabezo una diócesis que es solo una parte de la IX Región, que no tiene intendente ni gobernador, donde se vive un ambiente más tranquilo, muy turístico en esta época del año, pero cuando uno conversa con personas vinculadas al mundo político, ellos demuestran esa preocupación de la posible tensión en estas fechas”.

¿Cree que el nuevo juicio por el caso Luchsinger podría acarrear incertidumbre en la zona?

Cada vez que hay situaciones como ésta, se producen tensiones entre los que son acusados y también en la parte que es afectada por un atentado de este tipo. Creo que sí, algo de tensión va a haber. Pero la población no está radicalizada, son algunos grupos. Realmente, espero que no se produzcan acciones violentas de ningún tipo, aquí nadie quiera la violencia, y, especialmente, que no se empañe la visita del Papa Francisco, ya que él viene con un mensaje de paz para todos.

¿Qué diría en esta fecha emblemática, en la cual se conmemoran 10 años de la muerte de Matías Catrileo y cinco años del crimen Luchsinger-Mackay?

A mi juicio, lo más grave es que hay personas fallecidas. Eso es lo que uno más lamenta, el dolor de mucha gente, pues son situaciones que podrían resolverse por otra vía. Espero que nunca más vuelva morir una persona a causa de esto. Cada uno debe asumir su responsabilidad ante las autoridades. Pero no se trata de mano blanda ni mano dura, sino de una mano justa. Frente a delitos, hay que aplicar la ley como corresponde, con el debido proceso, de modo de asegurarle a todas las partes su derecho. Y también, a todos se les debe asegurar la justicia que corresponda a la situación que han vivido.

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