La confesión: Los detalles que habría entregado a la PDI Ricardo Palma Salamanca sobre el asesinato de Jaime Guzmán

Autor: Ivonne Toro

Ricardo Palma Salamanca.

El testimonio extrajudicial del frentista, que hoy se encuentra en Francia a la espera de una determinación sobre su extradición, no está firmado por el inculpado. Este archivo, del que sólo se conocen fragmentos, es reproducido acá de forma textual.


El 4 de abril del año 1992, la Brigada de Homicidios de la Policía de Investigaciones entregó el informe número 45 que contiene la supuesta declaración de Ricardo Palma Salamanca, condenado a cadena perpetua por el asesinato del senador UDI Jaime Guzmán y el secuestro de Cristián Edwards.

La confesión extrajudicial del frentista, que hoy se encuentra en Francia a la espera de una determinación sobre su extradición, no está firmada por el inculpado. De hecho, el reporte, que es parte de la carpeta de investigación, recalca que tras colaborar con la indagatoria cuando fue detenido el 25 de marzo de 1992, Palma Salamanca se reunió con su abogado el 2 de abril de ese año, luego de lo cual decidió no ratificar su testimonio.

Este último archivo, del que sólo se conocen fragmentos, es reproducido de forma textual por La Tercera.

El 1 de abril de 1991, Ricardo Palma Salamanca, el “Negro” concretó la misión entregada por el Frente Patriótico Manuel Rodríguez de participar del equipo que tenía como misión asesinar al senador de la UDI e ideólogo de la Constitución de 1980, Jaime Guzmán Errázuriz. La investigación judicial por la que fue condenado indica que fue unos de los autores materiales del crimen y su testimonio, que consta en el expediente en el informe 45 del 4 de abril de 1992 de la PDI, entrega detalles de sus dudas políticas sobre la misión encomendada y los contratiempos que tuvo para ejecutar el mandato del Frente.

Se trata de 16 páginas, de las que hasta ahora sólo se habían hecho públicos algunos extractos, en que Palma Salamanca sostiene, por ejemplo, que tras recibir instrucciones del comandante Emilio, Raúl Escobar Poblete, hoy detenido en México, manifestó reparos sobre lo que él denomina como el “ajusticiamiento” del senador y fundador de la UDI: “Nuestras reuniones o puntos, fueron más frecuentes, siendo informado en una de éstas, que la acción a realizar era el ‘ajusticiamiento’ de Jaime Guzmán, de inmediato le doy a conocer mi opinión, mostrándome adverso a la acción, por cuanto yo pienso que Guzmán está desarmado, es Senador y además representa la lucha que dimos por la Democracia, él me dice que es válido, pero que se trata de una orden, la cual yo acepto”, señala.

Palma Salamanca hoy se encuentra en Francia a la espera de una decisión sobre su extradición a Chile.

El origen

“En mi calidad de miembro del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, y después del ataque a los Marinos realizada a fines de 1990, seguí en contacto con mi Jefe, Emilio, en espera que nos llegara la orden de cometer una nueva acción”.

“Es así que a mediados del mes de Marzo, en uno de los contactos personales que tuve con Emilio, llamados ‘puntos’, que se realizaban en distintas direcciones, me comunicó que teníamos que realizar una tarea por delante, más o menos difícil y que era importante y que era una obligación de todos ‘nosotros’. Yo le pregunté de qué se trataba y él me dijo que a su tiempo yo lo iba a saber; transcurría el tiempo y yo le inquiría más detalles de qué podría ser, y me decía: ‘algo que sabemos hacer’”.

“Desde ese momento nuestras reuniones o puntos, fueron más frecuentes, siendo informado en una de éstas, que la acción a realizar era el ‘ajusticiamiento’ de Jaime Guzmán, de inmediato le doy a conocer mi opinión, mostrándome adverso a la acción, por cuanto yo pienso que Guzmán está desarmado, es senador y además representa la lucha que dimos por la democracia, él me dice que es válido, pero que se trata de una orden, la cual yo acepto”.

“En el siguiente punto, me informa que la ‘acción’ (ajusticiamiento), se realizaría en el lugar de trabajo del senador Guzmán, vale decir en el Campus Oriente de la Universidad Católica de Chile donde hacía clases, ordenándome que visite el lugar para familiarizarme con él, a la vez de efectuar el ‘chequeo’ correspondiente. Por tal motivo me trasladé hasta el Campus Oriente, comprobando que éste está ubicado en calle Battle y Ordoñez, la cual tiene doble sentido de tránsito y la entrada queda frente a la calle Regina Pacis, la cual tiene doble vía, separadas por un bandejón central; luego observé el flujo de gente, vehículos y los movimientos de patrullero policiales. Posteriormente efectúo una ‘penetración’ al Campus, observando los distintos accesos, tanto al primero como al segundo piso, donde centro mi mayor atención, puesto que Emilio me había informado que Guzmán hacía clases de Derecho en el segundo piso”.

“En el siguiente punto le informo a Emilio de mis observaciones, oportunidad en la cuales me da a saber del lugar exacto donde se va a desarrollar la acción, siendo éste, una escala contigua a la sala de profesores (Secretaría de la Facultad de Derecho). Además me pone en conocimiento de la rutina que realiza Guzmán y que consiste en que una vez que finaliza sus clases, se dirige a la “sala de profesores”, para hacer entrega del libro de clases y luego abandonar el lugar, por esta escala que lo conduce al estacionamiento de vehículos ubicado en el interior del campus, toda esta explicación guiada por unos dibujos tipo planos que él hace a mano alzada en una hoja de dibujo. Identifico el lugar destinado a cometer la acción como la escala que yo encontré en una de mis exploraciones al sitio; en ese momento manifiesto mi opinión ya que me parece contraproducente, por cuanto se trata de una escala solitaria, por lo que al efectuar la acción, Guzmán podría darse cuenta y expongo que lo mejor sería efectuarlo en el exterior, en esta oportunidad Emilio manifiesta que la acción debe efectuarse como él lo indica y en el lugar que él lo señala, no obstante insisto manifestando que por último la acción podría desarrollarse en el estacionamiento, a lo que él responde que el estacionamiento es muy amplio y se daría cuenta al momento en que nosotros deberíamos acercarnos a él”.

“Emilio continúa manifestando que la acción se desarrolla en esta escala, la cual en el primer piso y luego de un pequeño espacio como un salón, comunica a un pasillo a cuyo lado derecho, saliendo de la escala al pasillo, comunica con la salida directa al estacionamiento del interior del campus y por su lado contrario, vale decir hacía el lado izquierdo comunica con un patio interior y a la izquierda de éste se ubica el hall de la entrada principal, lugar que debíamos usar para la retirada, hasta alcanzar la calle Regina Pacis donde se encontraría estacionado un vehículo destinado a la huida”.

“El lugar del estacionamiento del vehículo, sería en calle Regina Pacis, con dirección al sur y entre las calles Battle y Ordoñez y un pasajito que nace en esta calle, para luego en éste, seguir por una calle en línea recta hacia Irarrázaval, en ese momento me vuelvo a oponer y opino que la huida no debe ser de esa forma, sino que efectuando al menos un quiebre para saber si alguien nos sigue una vez efectuada la acción; en esta vez por lo menos Emilio acepta mí proposición y es así que determinamos que la ruta de escape, sería Regina Pacis, Holanda, para virar hacia el oriente por Simón Bolívar y luego hacia el sur por Jorge Washington, lugar en el cual abandonaríamos el vehículo, a la altura de la Municipalidad de Ñuñoa y luego seguir a pie”.

“Todo lo anterior me hizo suponer que Emilio había ‘chequeado’ el lugar, sólo o en compañía de otras personas, no obstante, lo hicimos juntos una vez que le entregué mis informes para afinar los más mínimos detalles”.

Los preparativos

“Hasta ese momento yo no conocía la fecha exacta cuando se iba a efectuar la ‘acción’, pero en un punto, Emilio, me dice que vamos a ‘recuperar’ (robar) un automóvil citándome para el día siguiente a un punto de reunión, que en esta oportunidad correspondía al paradero 7 de Vicuña Mackenna, a efectuarse a las 19:00 horas. Al llegar al lugar, me percaté que Emilio se encontraba acompañado de otro sujeto, un hombre alto, más que yo, de pelo crespo negro, al cual Emilio me presenta como ‘Simón” manifestándome que éste participará en la recuperación del automóvil; en ese momento Emilio le indica a Simón, que se traslade hasta los supermercados y ubique un taxi, de color negro, no muy grande y en buen estado, además agrega, que no sea un Opala. De esta forma y con las instrucciones recibidas, Simón se retira, dirigiéndose por Vicuña Mackenna hacia Américo Vespucio, mientras nosotros nos dirigimos hacia el interior de los pasajes de la Población que se ubica en ese paradero de Vicuña Mackenna, hasta detenernos en un lugar, que supongo había previsto Emilio con Simón”.

“Estas exigencias que debía reunir el vehículo recuperado, se hacen porque es menos notorio para su búsqueda por parte de la policía, además contábamos con el tiempo suficiente para elegirlo antes de la acción”.

“Alrededor de las 21:30 horas, apareció un taxi Opala de color negro en cuyo asiento posterior viajaba Simón, quien hizo detenerse el vehículo en el lugar prefijado por ellos y en ese momento, me acerco hasta la ventanilla delantera izquierda donde procedo a ‘encañonar’ al conductor del taxi y le ordeno pasar al asiento del copiloto, advirtiéndole que se mantuviera tranquilo y así nada le sucedería; en los momentos en que el chofer me obedece, abro la puerta y de inmediato Emilio toma posesión del volante, mientras que yo me subo en el asiento trasero izquierdo. Le explicamos al chofer que no tenga cuidado y que su vehículo lo usaríamos por pocos días, al cabo de los cuales le sería devuelto; en esos momentos, nos desplazamos por algunos pasajes internos de esta población y luego por calles adyacentes, en donde Emilio se percata de algunos detalles mecánicos que posee el automóvil, indicándonos el chofer que al presionar el pedal del freno el vehículo se carga hacia un costado, además hace presente de una dificultad que existe en la ignición; finalmente y luego de dar algunas vueltas, abandonamos al chofer cerca del estadio de Colo Colo”.

“Luego de abandonar al chofer, Emilio le pide explicaciones a Simón, el por qué no dio cumplimiento a las órdenes impartidas, respecto de las características que debía reunir el vehículo, ya que si bien es cierto, era negro, se trataba de un ‘Opala’, a lo que Simón respondió que fue el único taxi negro entero, que había logrado ubicar”.

“Sin otros comentarios, llegamos en nuestro desplazamiento, al paradero 7 de Vicuña Mackenna, donde Simón abandonó el taxi; seguidamente, Emilio me dejó en Macul, quedando en acuerdo de reunirnos en un par de días, ya que había que preparar el vehículo antes de efectuar la acción; en esta oportunidad y previendo que se acercaba la fecha para cometer la operación, le manifiesto mi preocupación por el arma que yo debía utilizar, ya que en la planificación se me había dicho que se usarían armas semi-automáticas, o sea pistolas, y yo en ese momento portaba un revólver calibre 38 con capacidad para seis tiros, me manifiesta que no me preocupe que todo está previsto y que él solucionará el problema”.

“Transcurrido un par de días, concurro hasta el punto prefijado con Emilio; en esta oportunidad correspondió a Macul con Las Torres, lugar hasta el cual llegó alrededor de las 10:00 horas, conduciendo el taxi ‘Opala’, al que le observé sus ruedas y parachoques pintados de negro. Abordé el vehículo y Emilio lo condujo por avenida Las Torres en dirección al oriente, recomendándome que fije mi vista al suelo para no ubicarme en el lugar al cual concurríamos. Después de un trayecto de aproximadamente diez minutos, nos detenemos y Emilio me ordena abrir una reja, percatándome que estamos en la puerta de entrada al estacionamiento de un edificio de departamentos; él entra conduciendo el vehículo y luego de estacionarlo, nos retiramos a pie. En esta oportunidad, Emilio me informa que la acción estaba circunscrita al horario de clases del senador Guzmán ya que se llevaría a efecto una vez que el finalizara sus actividades docentes; me percato que el día señalado corresponde al día 1 de abril, fecha para la cual fijamos el punto a las 16:00 horas en Macul con Las Torres”.

Las horas previas al crimen

“El día señalado para efectuar el ajusticiamiento, me reuní en el lugar y hora prefijados, con Emilio, abordando el taxi ‘Opala’ negro que conducía, dirigiéndonos de inmediato hasta el Campus Oriente. En el trayecto mientras transitábamos por Macul al norte, cargamos combustible en la bomba de bencina ubicada en Macul con Camino Agrícola, para luego continuar por esta arteria, siempre en dirección al Norte. En un momento determinado comencé a caracterizarme, pegándome un bigote ancho, que había adquirido con anterioridad en una tienda del centro. Emilio también llevaba un bigote, pero no pudo usarlo por falta de pegamento; además en este mismo trayecto me comunica que para obtener el armamento que voy a usar debo ingresar a una schopería que se ubica frente a la entrada principal del campus, donde en el interior, me estaría esperando un tipo, que como seña, tendría una bebida y una chaleca sobre la mesa”.

“Debido a estos últimos preparativos, que comentábamos en el interior del automóvil, no me percaté de la ruta seguida por Emilio, percatándome solamente en nuestra llegada que transitamos por Battle y Ordoñez en dirección al poniente. Frente al campus, Emilio detiene el vehículo, desde el cual yo desciendo, dirigiéndome hacia la citada chopería de enfrente, que él me indica, en tanto se preocupa de estacionar el auto en la calle Regina Pacis”.

“Al ingresar a la schopería, que está ubicada en la acera sur de Battle y Ordoñez, efectúo una observación del interior, percatándome de inmediato que en una mesa situada más o menos al centro del local, se encuentra un tipo sentado sólo, de frente a la puerta de ingreso, dando la espalda a la barra y el cual tiene sobre ésta una bebida y un chaleco de color obscuro; de inmediato me dirijo donde él, ya que esa era la seña de contacto y sentándome a su lado, le digo : Hola, cambiemos y él responde ‘Ya cambiemos’, extrayendo desde su cintura un arma que envuelve en su chaleco y luego desplaza hacia mí”.

“Por mi parte, yo saco mí revólver, que también llevaba al cinto, y se lo entrego por debajo de la mesa, acto seguido desenvuelvo el arma, percatándome que se trata de una pistola, la cual guardo de inmediato en mí cintura; acto seguido, este tipo me pasa en forma disimulada un ‘depósito’ (cargador) el cual yo guardo; en ese mismo instante le consulté por el estado de funcionamiento del arma y la cantidad de munición, respondiéndome que se encuentra en buen estado y que ambos depósitos están completos. Seguidamente me despedí diciéndole chao, a lo que él respondió: “Que les vaya bien”. En cuanto al tipo, debo manifestar que era bajo, de contextura gruesa, tez blanca, cabellos ondulados y recuerdo que vestía camisa de manga corta, sin percatarme de sus otras vestimentas”.

“Con el arma en mi poder, salí del local y por Battle y Ordoñez camino hasta llegar a la esquina con Regina Pacís, lugar en el cual me encontré con Emilio, quien me preguntó si me había ido bien, contestándole afirmativamente. Al devolverle la pregunta, me comentó que por problemas de espacio no pudo ubicar el vehículo en el lugar planificado, por lo que debió dejarlo casi al llegar a la esquina con Holanda, además me contó que un cuidador de autos, le había avisado que las puertas habían quedado sin seguro a lo que le había respondido que estaban malas y que iba a regresar pronto.
Seguidamente cruzamos la calzada, ingresando por la puerta principal al recinto del campus. En esta oportunidad, yo vestía una chaqueta de ambo, de color gris, camisa clara, jeans y zapatos, además del bigote postizo; Emilio usaba un vestón de color beige, pantalones en el tono y zapatos. Penetramos hacía el interior del edificio por su puerta principal y nos dirigimos por un pasillo lateral, a una escala que conduce al segundo piso. Una vez en éste, doblamos a la derecha y nos dirigimos a las salas de color naranja, en ese momento Emilio salió solo a chequear las salas, a fin de saber si el senador estaba haciendo clases. Lo esperé en el pasillo mirando hacía el patio interior de la Universidad; a los pocos minutos Emilio regresó manifestándome que el senador se encontraba en una de las salas. En ese momento nos dirigimos al baño de las salas azules y en su interior revisé el arma, percatándome que se trataba de una pistola Browning, a la cual preparé dejando un cartucho en la recámara; Emilio no la revisó, por cuanto su pistola marca Taurus, era la que habitualmente usaba y que yo le conocía en otras acciones”.

“Enseguida, nos dirigimos hacia el sector de la Sala de Profesores, donde esperamos la salida del senador. Recuerdo que en un momento determinado estuve en la escala destinada a la acción apreciando que algunas personas transitaban por ella y cuando lo hacían cerca mío, yo disimulaba mirando por las ventanas que dan hacía el estacionamiento. Así transcurrió el tiempo, hasta que tocaron un timbre que señalaba el término de la clases, momento en el cual nos preparamos con Emilio esperando al senador, en el pasillo, al lado de la entrada a la escala. Lo vimos pasar y dirigirse a la sala de profesores, a entregar el libro, por lo que nos adelantamos, según el plan, bajando algunos peldaños en forma muy lenta, esperando que apareciera el senador, quien no tardó mucho en hacerlo y antes que nosotros llegáramos a uno de los descansos, al no escuchar los pasos miré hacia atrás, percatándome que Guzmán estaba detenido en el segundo peldaño desde el cual nos observaba; ante esa situación, él se dio vuelta y regresó a la sala de profesores. Nosotros seguimos bajando y una vez que llegamos al pasillo, en el primer piso, mientras nos dirigíamos a la salida, evaluamos la acción, llegando a concluir, que pese a que el senador se percató de nuestra presencia sospechosa, teníamos una nueva oportunidad en el exterior, siempre y cuando Guzmán en su vehículo pasara por delante del paradero ubicado inmediatamente en la entrada al Campus”.

“Emilio me informa además que no debemos temer por el vehículo para la huida, ya que él tenía como señal que el auto estaba sin problemas, al verificar la presencia de una mujer de nombre político “Ximena” y a la cual ya había visto. De esta manera esperamos en el paradero mezclados entre las personas que allí se encontraban”.

El asesinato

“Al cabo de algunos minutos, vimos salir por la puerta del estacionamiento el automóvil Legacy de color gris metálico, en que se movilizaba habitualmente el Senador, el cual vira hacia el poniente por Battle y Ordoñez, aproximándose hacia el paradero, a poca velocidad, lo que nos permite darnos cuenta que en su interior viene Guzmán, sentado al lado del conductor. Cuando a esta misma velocidad el vehículo se encuentra casi frente a nosotros, desenfundamos nuestras armas y nos adelantamos del resto de la gente hacia el automóvil, al mismo tiempo, quedando yo ubicado más al poniente y enfrentando en diagonal al vehículo, mientras que Emilio, separado de mí como a un metro, más hacia el oriente, enfrenta la ventana del copiloto, momento en el cual adoptamos posición de tiro, empuñando las pistolas con ambas manos y disparamos contra el objetivo, a la vez que el vehículo continúa su marcha. Recuerdo haber disparado, aproximadamente seis tiros, al igual que Emilio, salvo que éste, una vez que se aleja el auto y mientras atravesamos Battle y Ordoñez, efectúa unos disparos al aire. Seguidamente corrimos por Regina Pacis hacia el lugar donde estaba estacionado el taxi, el que abordé por el lado del copiloto, mientras que Emilio se sentaba al volante”.

“Nos ponemos en marcha, por Regina Pacis hasta Holanda, donde Emilio efectúa una maniobra rápida tomando de inmediato Simón Bolívar al oriente, en ese momento me indica que observe si somos seguidos, verificando que efectivamente somos perseguidos por un Volkswagen de color rojo, enseguida viramos al sur por calle Washington, y al percatarme que aún el Volkswagen nos sigue, propongo efectuar un ‘rompimiento’, ya que no podríamos abandonar el vehículo en el lugar planificado; por lo que Emilio vira hacia el oriente por calle 10 de Abril, hasta Manuel de Salas, que en este tiempo por reparación se encontraba con doble sentido del tránsito vehicular, lo que aprovechamos para virar al sur y dejar el auto estacionado a un costado de la Plaza Ñuñoa, desde donde continuamos a pie por la mitad de la plaza, hacia el sur, cruzando Irarrázaval, hasta llegar a Dublé Almeyda, arteria por la cual se desplazaba la locomoción colectiva, por reparación de un costado de Irarrázaval”.

“En Dublé Almeyda, nos subimos al primer microbus que pasó por el lugar en el que transitamos al oriente; Emilio descendió como a unas cuatro cuadras luego de haberlo abordado, mientras que yo continué hasta Américo Vespucio, donde me bajé”.

“Debo dejar en claro, que durante toda la actuación usamos guantes quirúrgicos, los cuales nos sacamos cuando abandonamos el taxi, y durante el trayecto en éste, yo me despegué el bigote y lo guardé para más tarde destruirlo en mi casa, junto a los guantes”.

“Según el acuerdo previo al día siguiente me reuní en horas de la noche, en Walker Martínez, con Emilio, quien me manifestó que traía felicitaciones de los jefes y que en reconocimiento podía mantener el arma que me habían facilitado, en mi poder”.

“En cuanto a esta pistola marca Browning calibre 9 milímetros, me fue retirada en Noviembre de 1991, por otro miembro del Frente, de nombre político Alfredo, ignorando por el momento su actual paradero”.

Revisa acá la declaración de Ricardo Palma Salamanca:

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