La Tercera

Los rituales del “brujo” de Licantén

Personal de la PDI, realizando labores de búsqueda de José Navarro y la menor Emmelyn. Foto: Aton

Familiares y vecinos contaron que José Navarro Labbé (31), principal sospechoso del presunto secuestro de Emmelyn (11) en Licantén, Región del Maule, compartía mucho con menores del sector y que incluso hacía extrañas sesiones con jóvenes de entre 10 y 14 años.

La desaparición de Emmelyn la semana pasada en Licantén, Región del Maule, ha impactado a todo el país. Especialmente porque hoy el caso tiene más dudas que certezas.

Una de las principales incertidumbres que ha surgido es quién es el principal acusado de su desaparición. José Navarro Labbé (31), alias “el brujo”, es sindicado por el abuelo de la menor como la persona que la secuestró, luego de que juntos fueran a un sector aledaño a Licantén y éste lo atacara con una pala, mientras cavaba un hoyo para desenterrar un “tesoro”, que según Navarro había en el lugar.

Navarro Labbé nunca pasó desapercibido en Vichuquén, un pequeño pueblo distante a 16 kilómetros de Licantén, conocido por sus leyendas urbanas ligadas a brujos y brujas. Allí tiene su domicilio y vive junto a sus padres. Según el perfil psicológico elaborado por personal especializado de Carabineros, y al cual tuvo acceso La Tercera, el sujeto “presenta habilidades intelectuales que le permiten desenvolverse con facilidad, sin embargo, en el aspecto emocional, evidencia características narcisistas, refiere cualidades místicas, logrando persuadir a otros”.

El informe agrega que Navarro “dice tener habilidades físicas superiores”. Respecto a la condena por abuso sexual contra una familiar y que le significó una pena de cinco años y un día, el documento de la policía señala que “no reconoce su culpabilidad ni el daño causado, denotando incapacidad para comprender las emociones en otros, siendo su única prioridad satisfacer sus propias necesidades sin importar el costo que tenga conseguir lo anhelado”.

El perfil de “el brujo” pudo ser elaborado gracias a diferentes testimonios, entre los que están los de menores de edad, quienes relataron haberlo acompañado a rituales en los que invitaba a otras adolescentes, de entre 10 y 14 años, a unos santuarios donde debían sumergirse en agua y quemar incienso.

Según la información recopilada por los peritos policiales, Navarro es el cuarto de 10 hermanos. Cuando estuvo en la cárcel, (2010-2014) se evaluó su C. I. y ponderó 90, lo que equivale a una persona normal, sin discapacidad. Los psicólogos señalan en el texto que si se lo compara con las personas que él invitaba a sesiones o rituales, tiene un nivel cognitivo superior a ellas, esto porque habría buscado, según el documento, vincularse con personas intelectualmente inferiores para poder lograr la admiración que él busca.

“Él les dice que tiene fuerzas magníficas, que es muy inteligente, que tiene poderes, que puede conseguir cualquier cosa; entonces, las personas con su precariedad intelectual lo ven a él como un ser superior y le creen”, explican los peritos.

El mayor Diego Rojas, de la Dirección de Investigación Criminal de Carabineros de Santiago, señala que “podemos decir que es un delincuente peligroso desde el punto de vista de los ataques sexuales a menores, tiene visiones mesiánicas y dice contar con poderes especiales. En la cárcel era conocido con la chapa de “el brujo”. Tiene un minotauro tatuado en el pecho, un pentagrama en la espalda”.

Los abuelos de la menor desaparecida indicaron que Navarro caminaba 15 kilómetros desde su casa hasta la de la menor. Cercanos a “el brujo” afirman que conocía el bosque al revés y al derecho, que salía a cazar y recolectaba leña.

Familia

Desde que se conoció la noticia del presunto secuestro de la menor por parte de Navarro, la familia del sujeto ha prestado colaboración con la policía. Incluso el martes no se opusieron a la entrada y registro de la vivienda que Navarro compartía con sus padres.

Su hermana Olga señaló que “nuestra historia familiar, en general ha sido difícil, en José hay temas que nunca se trataron. Nosotros hemos vivido la pobreza extrema, al punto de no tener qué comer o con qué vestirnos. Venimos de la nada, pero José tiene un alma generosa, capaz de hacer grandes favores a sus vecinos o familiares sin cobrar un peso, él es muy inteligente”, indicó.

Agregó que “lee mucho, se sabe la Biblia al revés y al derecho. Le gusta escuchar a la gente, siempre tenía tiempo para todos y un consejo para cada uno, el problema es que a veces dice cosas de más, porque es un poco arrebatado con sus palabras, pero no es agresivo. Yo siempre vi a José como un hombre-niño, porque nunca maduró, y en eso tiene mucha culpa la sociedad que nunca nos ayudó, siempre nos discriminó, nos privó de cosas básicas”, afirmó.

Su primo, Patricio Navarro, agregó, en tanto, que “él siempre jugaba con los niños del sector o estaba en fiestas con muchos niños y nunca hizo nada. A él le gustaba jugar con sus sobrinos como un niño más, porque él es muy inocente y transparente”. Re cordó que José era bueno para contar historias, especialmente cuando trabajó en el norte o del año que estuvo en Argentina rehabilitándose, después de su periodo en la cárcel de Curicó, y destacó que nunca registró problema alguno con sus vecinos.

Los vecinos de Vichuquén y Licantén, donde solía transitar Navarro, también destacaron que el sujeto tenía ciertas características que lo hacían especial.

Un comerciante de Licantén contó que Navarro solía participar en un grupo de cueca y que el año pasado fue parte de un festival de canto en la localidad. “Obviamente no ganó, porque no canta bien, pero se atrevía a cantar y le ponía empeño. Tiene una mirada extraña, bajaba la vista cuando uno lo miraba”, dijo el locatario, que pidió reserva de su nombre. Añadió que el principal sospechoso de la desaparición de Emmelyn era “callado, pero agrandado, porque decía que era campeón de cueca. Siempre participaba en actividades artísticas de la plaza y la gente lo aplaudía porque le ponía mucho empeño, por eso era popular en el pueblo”.

Otra vecina del sector Los Junquillos, donde vivía Navarro, relató que era un tipo muy inteligente, pero que “tenía como una doble personalidad”. Agregó que leía muy rápido y que contaba con buena memoria.