Marie Collins, ex miembro de la Comisión Pontificia para la Protección de Menores: “Enviar al arzobispo Scicluna es algo que debió hacerse hace largo tiempo”

Marie Collins junto al cardenal Sean O’Malley, en 2014.

La mujer que entregó al cardenal Sean O’Malley la carta que Juan Carlos Cruz le envió al Papa sobre el papel del obispo Juan Barros en el caso Karadima asegura que las declaraciones del Pontífice a su regreso del viaje a Chile la “impactaron”, e insiste en que Francisco había sido advertido durante años y por varias personas del caso Barros.


Marie Collins conoce bien a Juan Carlos Cruz y el caso Karadima. Fue ella quien en 2015 le entregó una carta del periodista chileno al cardenal Sean O’Malley para el Papa, donde éste relataba los abusos sufridos a manos del ex párroco de la iglesia de El Bosque y el rol del actual obispo de Osorno, Juan Barros. Y fue ella quien un año antes había propuesto al propio Cruz para integrar la Comisión Pontificia para la Protección de Menores, de la que ella formó parte hasta comienzos del año pasado, cuando renunció frustrada por el escaso avance logrado. Por eso ha seguido de cerca los últimos sucesos del caso y accedió a responder unas preguntas de La Tercera sobre el caso y el rol del arzobispo de Malta, Charles Scicluna, quien llegaría hoy a Chile para investigar la situación del obispo Barros.

Durante su viaje de regreso desde Lima en enero pasado, el Papa dijo que nadie había entregado evidencia contra el obispo Juan Barros. Sin embargo, poco después se conoció la carta de Juan Carlos Cruz. ¿Qué cree que pasó con esa carta?

Yo le pedí al cardenal O’Malley que le diera la carta directamente al Papa, porque estoy consciente de que las cartas que se entregan a los asistentes o que son recibidas por la oficina del secretario de Estado tienen pocas posibilidades de ser leídas. Después, el cardenal O’Malley me confirmó a mí y a los demás miembros de la comisión que estaban en la reunión que le había dado la carta al Papa y habían discutido nuestra preocupación sobre la designación del obispo Barros.

Pero ¿cree que el Papa leyó la carta o supo del contenido de ella?

El cardenal sabía de quién era la carta y su importancia, entonces creo que le traspasó esa información al Papa cuando le dio la carta. Le dimos la carta al cardenal O’Malley el 12 de abril de 2015, en Santa Marta, y él estaba asistiendo al Consejo de Cardenales que se reunía al día siguiente cuando tendría la oportunidad de hablar con el Papa. Han pasado casi dos semanas desde que se hicieron públicos los detalles de la carta y como no hemos tenido ningún desmentido de los hechos ni de parte del cardenal O’Malley ni del Vaticano, creo que el Papa recibió la carta. No sé si la leyó y la descartó o la recibió, pero no la leyó.

¿Usted habló con el cardenal O’Malley después de que se hizo público el contenido de la carta?

No, no he hablado con el cardenal O’Malley sobre la carta desde que se hizo pública.

¿Por qué cree que el Papa, como él dijo en su regreso desde Lima, está convencido de la inocencia del obispo Barros, pese a que las víctimas han hablado públicamente sobre el tema e incluso Cruz le envió esa carta?

Creo que es posible que el Papa haya sido convencido por algunos miembros de la jerarquía de la Iglesia chilena que tienen una actitud negativa hacia Juan Carlos Cruz y los sobrevivientes de Karadima, que se trata de agitadores poco confiables. Vimos esta actitud expresada claramente en el mail que se filtró sobre el intercambio entre el cardenal Ezzati y el cardenal Errázuriz en septiembre de 2015. Como el cardenal Errázuriz es miembro del Consejo de Cardenales también tuvo acceso al Papa el día en que probablemente la carta le fue entregada.

Usted dijo que quedó sorprendida por la respuesta del Papa sobre el obispo Barros en el avión de regreso desde su viaje a Chile y Perú. ¿Por qué?

Quedé impactada por las palabras del Papa en el avión, porque es claro que él sí había sido advertido sobre el caso de Barros durante varios años por distintas personas, sacerdotes e incluso obispos de Chile, que le hicieron ver el tema de la designación en Osorno, y debe haber sabido seguramente que los sobrevivientes han dado testimonios consistentes a la Iglesia y a las cortes civiles, pero claramente mi conocimiento de la carta también contribuyó a mi sorpresa. El Papa estaba obviamente confiando en sus colegas clérigos y llamando a los sobrevivientes calumniadores sin hablar con ellos. Esto fue particularmente chocante, porque nos remontaba al corazón del problema sobre los abusos en la Iglesia, es decir, los obispos creyéndoles más a sus colegas que a las víctimas.

¿Tiene confianza en el rol que puede jugar el arzobispo Scicluna en el caso?

Enviar al arzobispo Scicluna es algo que debió haberse hecho hace largo tiempo. Creo que llevará a cabo una investigación profunda y justa, como lo ha hecho en el pasado en otras áreas.

¿Cree que el Papa está realmente consciente del problema de los abusos dentro de la Iglesia?

El Papa parece entender el dolor y el daño que causa ser abusado sexualmente cuando niño. Sin embargo, cuando trabajaba en la Comisión encontré que, aunque aprobaba nuestras propuestas, no se aseguraba de que fueran implementadas por la Curia. Cuando había resistencia no seguían avanzando.

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