Obispos ligados a Karadima no oficiaron misa este domingo

La catedral de Osorno este domingo durante la misa, sin la presencia de Barros.

La ausencia de los prelados de Osorno, Talca y Linares en sus diócesis marcó los primeros días tras la visita del episcopado al Papa Francisco en el Vaticano.


Han pasado cuatro días desde la reunión del episcopado chileno con el Papa Francisco en el Vaticano, y en las distintas diócesis del país aún hay incertidumbre sobre lo que ocurrirá tras la histórica puesta a disposición de sus cargos de 31 obispos en ejercicio.

Este domingo, durante el primer domingo tras el regreso de la mayoría de los miembros de la Conferencia Episcopal (CeCH) desde Roma, ninguno de los obispos que han sido vinculados al expárroco de El Bosque, Fernando Karadima, oficiaron misa ni fueron vistos en sus diócesis.

En Osorno, el párroco Bernardo Werth realizó la eucaristía ante la ausencia del obispo Juan Barros, quien ha estado en el centro de la discusión por acusaciones de supuesto encubrimiento de los abusos de Karadima.

Si bien Werth no se refirió durante la misa a la carta que entregó el Papa a los obispos ni a la reunión en Roma, sí respondió a los periodistas que se agrupaban en la salida de la catedral.

Tras ser consultado sobre si la iglesia de Osorno pediría perdón a los fieles, el párroco respondió: “¿Y quién se disculpa por todo lo que han armado aquí afuera?”, refiriéndose a las numerosas protestas que han realizado algunos fieles tras el nombramiento de Barros en 2015. “Si por un lado se va a pedir disculpas, ellos mismos deberían pedir disculpas”, añadió el sacerdote.

En Talca, el obispo Horacio Valenzuela, quien también ha sido vinculado con Karadima, tampoco ofició la misa. En su reemplazo estuvo el vicario del clero Sergio Cerecera. “Esta ha sido una semana de mucho dolor, vergüenza y humillación pero también de esperanza”, señaló el sacerdote en su homilía.

Respecto a la incertidumbre de la continuidad del obispo Valenzuela, quien se encontraría en Santiago en casa de familiares, el sacerdote señaló que “todos los obispos presentaron su disponibilidad ante el Santo Padre, y cuando él lo estime conveniente va a aceptar a algunos esa disponibilidad y a otros no. No sabemos cuándo lo hará”.

En tanto, en Linares, el obispo Tomislav Koljatic, otro de los sacerdotes formados bajo el alero del expárroco de El Bosque, no ofició misa en ninguna parroquia ni ha estado en ningún evento público.

Esta situación marca un contraste con lo que ocurrió en otras diócesis del país, donde los obispos sí participaron en la misa por Pentecostés e incluso en algunos casos se abordó la reunión con el Pontífice.

En la Catedral San Marcos de Arica, el obispo Moisés Atisha se refirió a los cuatro encuentros que sostuvieron con el Papa y a las reflexiones que les hizo Francisco sobre la Iglesia de Chile.

Respecto a las renuncias, el prelado aseguró a los fieles que “es un acto de invitar a comprender que ninguno de los obispos estamos apegados al poder y que entendemos nuestra tarea como de servicio”.

El sacerdote añadió que se trata “de sincero arrepentimiento. Si yo me he equivocado, mantenerme en un servicio es como torpe. Si estamos haciendo un sincero acto de comunión y de diálogo, cada uno con la misma libertad aceptó que el Papa nos eligiera, ahora le decimos: usted vuelva a tener la posibilidad de decidir con quiénes puede seguir”.

En Temuco, el obispo Héctor Vargas celebró una misa en la catedral. Tras la eucaristía, el prelado se refirió a la reunión con el Pontífice y reiteró que había dejado su cargo a disposición: “En el involucramiento personal y directo del Papa, a la hora de restablecer la justicia y reparar el daño causado, percibimos desde la fe que nos anima, el paso del Señor”.
Sínodo de Santiago

El obispo auxiliar de Santiago, Fernando Ramos, también se refirió durante la jornada a la situación que afecta a la Iglesia chilena. El sacerdote habló al término del X Sínodo de Santiago, que finaliza hoy en el Colegio Sagrados Corazones Alameda.

“Estamos viviendo una situación de crisis, pero sabemos que nos anima y nos conduce el Espíritu Santo. El Sínodo nos permite recoger lo que estamos viviendo, pero también proyectarnos hacia adelante”.

En tanto Ariel Rojas, miembro de la comisión organizadora del Sínodo, manifestó su postura frente a la crisis de la Iglesia.

“Siempre hemos sido críticos, no solo de la sociedad sino que de la Iglesia. Y como jóvenes, queremos procesos más transparentes, en los que todos intervengamos, porque la participación es muy importante”, afirmó.

Consultado acerca de si todos los obispos que viajaron a Roma deben permanecer en sus cargos, señaló que “en estos procesos siempre hay cambios, sean para mejor o peor. Creo que todos tenemos que tratar de avanzar”.

En tanto, Daniela Novoa, de la comisión central del Sínodo, señaló que los jóvenes “queremos sentirnos cómodos en este tipo de instituciones, donde queremos desarrollar nuestras habilidades”.

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