Registro histórico de accidentes de tránsito reabre debate por límite de velocidad

Informe de Conaset indica que en 2017 hubo 94 mil siniestros viales, la cifra más alta en 45 años. Además, el año pasado se alcanzó la mayor tasa de colisiones desde 2008.


Ni las campañas para bajar la velocidad en las calles, eliminar el consumo de alcohol al conducir o dejar de chatear durante el manejo han generado el impacto que se requiere para disminuir los accidentes de tránsito en el país. Esto se refleja en el último informe de la Comisión Nacional de Seguridad del Tránsito (Conaset), el que reportó que en 2017 se produjeron 94.879 siniestros viales, el peak histórico en los últimos 45 años, fecha desde la que hay registros.

La situación preocupa al gobierno: el año recién pasado hubo 3.168 casos más que en 2016. Pero si se miran a largo plazo las estadísticas, se trata de la mayor cantidad de eventos de este tipo desde 1972 (cuando se inició el conteo oficial), año que hubo 26.727 colisiones. Y, además, porque en 2017 se alcanzó la tasa de siniestros viales más alta desde 2008 a la fecha, con 184 accidentes por cada 10 mil vehículos.

El informe establece que los accidentes dejaron como resultado 1.483 fallecidos el año pasado. Y, asimismo, revela, entre otros puntos, que 8.534 personas resultaron heridas de gravedad y 53.637 usuarios quedaron con lesiones de diversa consideración.

El reporte muestra que la principal causa de los accidentes se debe al exceso de velocidad, lo que dejó como saldo 419 decesos. Otras razones para explicar las colisiones corresponden a la imprudencia del conductor, con 376 muertes; la imprudencia del peatón, con 354 fallecidos, y el consumo de alcohol, con 126 muertos.

El secretario ejecutivo de la Conaset, Luis Alberto Stuven, explicó que preocupa que la alta velocidad sea el principal factor de los siniestros.

“Alrededor del 30% de los fallecimientos se producen por esta razón, por eso queremos instalar el Centro Automatizado de Tratamiento de Infracciones, que crea una red de cámaras que medirán la velocidad”, dijo. Añadió que “la idea es cambiar hábitos de los pilotos, respetar los límites de velocidad, porque hoy los conductores manejan, en promedio, a 20 kilómetros más de lo permitido”, detalló.

Stuven añadió que en 2017 continuó la tendencia apreciada en los años anteriores: por ejemplo, el 36% de las víctimas de accidentes son peatones y un 25%, automovilistas. Además, un 6% de los decesos corresponde a ciclistas. El profesional dijo que, pese al crecimiento de las colisiones, la cantidad de personas fallecidas ha disminuido respecto de años anteriores, como también los lesionados de gravedad. El gobierno ha planteado como estrategia que apoyará el proyecto de ley del senador Juan Pablo Letelier (PS) referido a rebajar la velocidad de 60 a 50 kilómetros por hora en zonas urbanas. La idea fue rechazada por el Senado en marzo pasado, pero inmediatamente fue repuesta por el parlamentario. Ante este escenario, la meta planteada por la Asamblea General de las Naciones Unidas de reducir a la mitad las muertes por accidentes de tránsito a 2020 podría ser compleja de cumplir para Chile. “Es difícil de cumplir, pero este partido es de 90 minutos y vamos a trabajar incansablemente para lograrlo”, afirmó Stuven.

Ayer, en un evento para concientizar sobre las muertes en accidentes de tránsito, la ministra de Transportes, Gloria Hutt, afirmó que “más de la mitad de los fallecidos en accidentes de tránsito son justamente los más vulnerables, que son los modos no motorizados, las personas que caminan o que usan bicicleta. Hay que incentivar una cultura de autocuidado”.

Causas

¿Por qué los siniestros viales continúan en alza? Karina Muñoz, directora de la Fundación Conciencia Vial, sostuvo que tres factores inciden en este balance: no hay educación vial permanente para los escolares; el escenario de movilidad cambió, porque hay gran cantidad de medios de transporte que conviven en las calles y, además, los conductores muestran altos niveles de agresividad.

Carlos Melo, académico del área del transporte de la U. Diego Portales, añadió que aunque aumentó la siniestralidad, las personas que resultaron lesionadas y fallecidas han disminuido debido a las medidas que se han comenzado a exigir en los últimos años, “como las sillas infantiles y la tecnología en los automóviles (frenos ABS), lo que ayuda a este avance”.

Parque vehicular

Otra causa que se puede relacionar con el aumento de los accidentes se refiere al fuerte crecimiento del parque vehicular en el país. Mientras en 1972 había apenas 401 mil vehículos, en 1980 se alcanzó los 797 mil automóviles. En tanto, en 1990, cuando se inició un periodo de reactivación económica, ya había 1.074.228 vehículos. El 2000 se duplicó el parque vehicular. Y aunque las cifras son preliminares, el país llegó a 5,2 millones de automóviles a fines del año pasado.

Francisco Fresard, académico y experto en seguridad vial de la U. Católica, afirmó que la gran cantidad de vehículos lleva a que la población esté más expuesta a ser embestida. “Sobre todo si se considera que los peatones tienen una mala conducta y que los ciclistas muchas veces no respetan la señalética”, dijo. Añadió que se ha detectado que los caminantes cruzan en lugares no permitidos y, además, estiman que los automóviles se detendrán cuando los vean, lo que no necesariamente es así. Sobre los cicilistas, señaló que circulan a alta velocidad por las calles, lo que lleva a que “compitan con los vehículos y pasen a llevar a otros transeúntes”. ¿Es necesaria una baja de la velocidad para disminuir los choques? Fresard sostuvo que es partidario de disminuirla a 30 kilómetros por hora en calles interiores de los barrios, lo que es una tendencia en Europa, donde las municipalidades tienen la facultad de emitir ordenanzas con este fin. En tanto, dijo que el resto de las vías debe tener una evaluación para establecer el límite, pues depende del tipo de arteria y los flujos que posee.

 

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