Salidas de protocolo y regalos: Los primeros minutos del Papa en Chile

Los saludos fuera de libreto de autoridades municipales y la visita de la tumba del "Obispo de los Pobres", fueron algunos de los momentos que marcaron la llegada del Papa Francisco a Santiago.


A eso de las 19.14 horas, el avión del Papa Francisco tocó suelo chileno en el Aeropuerto Internacional Arturo Merino Benítez. Allí, sobre una gran alfombra roja, lo esperaba la Presidenta Michelle Bachelet para darle la bienvenida al país.

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En sus primeros minutos en la capital, el Papa vivió algunos percances. Primero, el fuerte viento lo complicó con sus vestimentas al  bajar del avión, y luego distintos alcaldes rompieron el protocolo establecido para saludar a Bergoglio. Germán Codina, jefe comunal de Puente Alto, fue quien se bajó de la tarima para estrechar manos con el sumo Pontífice. “En estos momentos es cuando hay que ser guapo no más” expresó a radio Cooperativa la autoridad, que generó que sus otros pares hicieran lo mismo.

El momento más emotivo se dio cuando la Orquesta Infantil Juvenil Metropolitana, con Constanza Wilson -de 8 años- de protagonista, interpretó un villancico al máximo líder eclesiástico.

Esta actividad dio fin a la recepción preparada al Papa Francisco, quien luego se dirigió a la parroquia San Luis Beltrán para rezar en la tumba de Enrique Alvear, conocido como el “Obispo de Los Pobres”.

En Alameda con Brasil lo esperaba el papamóvil, vehículo que lo llevaría hasta la Nunciatura.

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En el lugar, y con gran presencia de ciudadanos argentinos, el Papa saludó a varios feligreses que se encontraban fuera de la Nunciatura Apostólica, en Providencia. Allí recibió distintos regalos, incluso intercambió su solideo -su característico gorro blanco -,  el que se supone los pontífices solamente se pueden sacar ante Dios.

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Javier Góngora fue uno de los jóvenes que se pudo acercar al Papa en la Nunciatura, y logró el “intercambio” de solideo con Francisco. “Es lo más grandioso que me pudo haber pasado”, dijo entusiasmado el joven, quien agregó: “bendijo nuestra parroquia y el solideo. No podía hablar, estaba muy contento”.

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