La Tercera

Sebastián y Natalia, según Gonzalo Vial : El indiscreto encanto del poder

En su último testimonio ante el Ministerio Público, el querellante describe al matrimonio Dávalos-Compagnon en la faceta de "demostrar una red de contactos importantes", recuerda el lobby que le ofrecía la nuera de la Presidenta con Codelco, las veces en que llegó con un "dulcecito" sobre el supuesto fraude en Graneles y la ostentación que hacía de sus nexos con Luksic.


En menos de un año, el empresario Gonzalo Vial Concha le confió a Natalia Compagnon Soto $1.200 millones para negocios que nunca llegaron a concretarse. También le prestó unos de sus fundos para su matrimonio e incluso, como dio a conocer La Tercera PM, dice que además le entregó en efectivo $400 millones para un plebiscito en Freirina y otros $70 millones, en calidad de préstamo, porque ella estaba “muy afligida” por un tema tributario.

¿Qué vio uno de los dueños de Agrosuper en Compagnon para desembolsar tanto dinero? Según consta en el relato de su última declaración del 28 de diciembre de 2017 ante el Ministerio Público, Vial Concha, quien acusa haber sido víctima de una estafa, vislumbró en ella y en su esposo Sebastián Dávalos Bachelet, la posibilidad cierta de tener contacto con el poder: “Trataban de demostrar una red de contactos importantes, capacidad de desenvolverse en los más diversos rubros y áreas y una red asociativa muy amplia y de todo. Especialmente aparentaban tener contactos en el ámbito público y capacidad de evaluación de proyectos, de influir en procesos de toma de decisión, como por ejemplo en Codelco”, sostiene.

La nuera quiere conocerte

“La primera reunión física fue en Rancagua (…) muy a fines de 2011 o principios de 2012”, recuerda Vial frente a los persecutores de la Fiscalía.

Compagnon había contactado al empresario a través de Gilda Vanni Zunino, una experta en minería, quien detalló lo delirante que fue la oferta de la cientista política a Vial en ese primer encuentro que originalmente era sólo para gestionar una oficina en Santiago. “Nosotros teníamos que hablar de la oficina, pero ahí Natalia empezó a hablar de muchas asesorías y negocios que podría prestar a Gonzalo, decía que conocía a todo el mundo, que era la nuera de Bachelet y que tenía acceso a todo”, dijo.

Vanni contó también otras anécdotas. Afirmó que Compagnon previamente le había ofrecido a ella yacimientos en Canadá o Australia tan atractivos que “se las estaban peleando el presidente ruso Wladimir Putin y el senado de Estados Unidos”, que se jactaba de tener “mojado” a un funcionario de Codelco y que frente a sus dudas le prometió $4 millones si convencía a Vial de firmar. “Yo estoy segura que la única intención de Natalia Compagnon y Mauricio Valero era estafar a Gonzalo Vial”, concluyó.

Vial Concha llegó a la misma deducción un par de años después y tras girar varios cheques por asesorías y otros servicios de Caval: “Vanni me comentó, que la nuera de la ex presidenta Bachelet tenía interés de juntarse conmigo, a efectos de ofrecerme sus asesorías. Nos reunimos con Vanni, Compagnon y Valero en mis oficinas en Rancagua. Luego, la siguiente vez fuimos a ver Tejas Verdes (Machalí) y Collaipo, en Rancagua. Después, me reuní con Compagnon solo en Rancagua. Posteriormente también hubo reuniones en el campo, en Angostura, en el restaurante Barandarián en Manuel Montt en Providencia, un par de veces en el piso 9 de la torre Santa María, en algunos café en la Reina o en calle Manuel Montt. Pero, después de un tiempo, también las reuniones eran en el Hyatt a la hora de almuerzo o en el Barandarián, o en los lugares antes mencionados. Estas reuniones no solo fueron en Santiago”.

Las conversaciones fueron abriendo muchas posibilidades negocios: “Yo pensaba que en mis terrenos de Machalí se podría llevar a cabo un proyecto inmobiliario importante porque había escuchado rumores que se podía vender el proyecto a Codelco, también evaluaba la posibilidad de armar un proyecto inmobiliario independiente. Tejas Verdes con Caval, parte más o menos en enero de 2012, se realiza un estudio de marketing para evaluar las posibilidades de realizar un proyecto, que lo facturó por Inprocom por decisión de ellos. Según se me dijo esa empresa formaba parte de este pool de expertos que ellos decían tener”.

Inprocom era, en realidad, una compañía de Valero.

Según Vial “Tejas Verdes no prosperó porque nunca me trajeron una propuesta comercial seria y yo no estuve dispuesto a seguir gastando en esas condiciones, como todo lo que me ofrecieron se quedaron en informes, expertos y contactos, pero nada concreto”. Los otros proyectos de la Fundación de Hipoterapia y el Museo, por lo que Dávalos prestó servicios a honorarios, “surgen de ellos, pero no me interesaban, ni les encargué nada al respecto, como ya lo he señalado, estaban constantemente ofreciéndome cosas”.

Entre las cosas que aclara Vial está una reunión en el Hyatt con inversionistas asiáticos. Al respecto, la versión del matrimonio Dávalos-Compagnon es que el hijo de Bachelet acudió a la cita para servir de traductor a Vial.

Éste, en cambio, manifiesta que se trataba de un favor de él a Dávalos. “Fue una reunión amorfa, cualquier cosa. Natalia Compagnon me insistió mucho que asistiera, yo no tenía intención de ir, pero ella me dijo que como parte de la agenda ellos mostraban a los empresarios con los que trabajaban, por lo que me lo pidió como favor personal”.

Manifiesta que “fue una reunión súper intrascendente, me dio la impresión que no había nada conversado con ellos, nunca se llegó a conversar algo concreto más allá de presentaciones personales (…) No recuerdo que Dávalos haya traducido nada y no recuerdo en qué idioma habló. Según lo que vi me parecieron asiáticos, pero no parecían chinos. Yo no quería ir porque no me gustan esa clase de reuniones diplomáticas, sólo estuvimos en el hall entre 30 minutos a una hora. A mí me señalaron que Sebastián Dávalos recibiría a una delegación asiática, que él andaba con ellos atendiéndolos, y recuerdo que él vestía de una manera diferente, moderna quizás, de colores llamativos, poco tradicional”.

La fiesta del lobby

Fue en octubre de 2012 en el fundo Haras de Callanas en Paine en el sector Águila Sur. En esa propiedad de Gonzalo Vial, Dávalos y Compagnon contrajeron matrimonio en una fiesta donde tocó Chico Trujillo y a la que viajó desde Estados Unidos la Presidenta Michelle Bachelet.

Dávalos le explicó ese año a la revista Qué Pasa que se les había facilitado el lugar porque su esposa prestaba servicios al dueño de Graneles y dijo que él nunca había trabajado en proyecto alguno para el empresario. “Yo no trabajo con él, y no veo ningún proyecto con él, y para mí es Gonzalo Vial Concha, no el hijo del dueño de Agrosuper”, adujo. Lo cierto es que el mismo Dávalos ha contradicho aquella aseveración que dio a Qué Pasa y ha admitido haber boleteado a Caval por trabajos para Vial.

A cinco años del enlace, Vial rememora en su testimonio cómo Compagnon selló el acuerdo para ocupar las dependencias: “Con ocasión de esas reuniones, Natalia Compagnon, conoció el lugar y me propuso arrendarlo para realizar ahí su ceremonia de matrimonio. Yo me negué al arriendo, porque no es una actividad de mi giro, y por el contrario ofrecí que si quería usarlo estaba a su disposición, cosa que ella aceptó. Yo no asistí a la ceremonia, llegué sólo al final, una vez terminada, para ver el buen orden del lugar y a la gente que trabaja conmigo”.

Pese a lo público del evento, Vial asegura que Compagnon no quería aparecer ligada a él para poder desplegar sus contactos, en particular con la cuprífera estatal, de forma efectiva. “A la época que me presentaron la propuesta de acuerdo y Natalia me señaló que era mejor que ella no apareciera tan involucrada en el mismo así podía hacer lobby con sus contactos de Codelco”, plantea.

En su declaración recalca que los recursos que recibió Compagnon no generaron ninguna oportunidad real de negocios. “Yo no soy dueño de ninguna pertenencia que me haya ofrecido Caval, por chicas, por inviable por las distancias, por ser muy verdes y por las consideraciones económicas del minuto. Para acceder a cada una de las pertenencias había que hacer una inversión inviable, no tenían contundencia las ofertas, me empecé a dar cuenta de que nada era muy profesional, era como al lote y no tenía relación lo que me informaba Natalia con que hubieran contratado profesionales expertos que me decían, a quienes nunca conocía”, postula.

Conforme surgían las dudas del principal cliente de la sociedad hacia el beneficio concreto que aportaba Caval a sus negocios, Compagnon habría encontrado otra forma de mantener interesado a Vial Concha: análisis informáticos alertaban de una conspiración en Agrosuper.

Un dulcecito

“Aún no me sentía engañado”, consigna Vial Concha al referirse a las transacciones de los años 2012 y 2013 con Caval. De todos modos, dice, sí podía darse cuenta de que le entregaban “cosas intrascendentes. Pero había otras que sí llamaban mi atención, como el tema de seguridad informática y los pantallazos que me enviaban, que provocaban que yo me mantuviera interesado”.

La historia es así: Vial Concha sospechaba de eventuales actividades irregulares de los ejecutivos de sus empresas ya que, en el periodo en que conoció a los Dávalos-Compagon había detectado “problemas serios” en la administración de sus activos, que habían generado un “agujero financiero mucho más allá de lo que representaban los balances auditados en los años anteriores”.

Estos hechos los habría comentado con Compagnon, quien le aseguró que además del rubro inmobiliario y minero, Caval manejaba el área informática. De hecho, afirma, Compagnon envió a expertos computacionales a sus oficinas.

“Natalia Compagnon me traía información de unos expertos hackers que supuestamente habían descubierto que ejecutivos de mis empresas estaban cometiendo defraudaciones muy importantes. Siempre me fueron dando pistas que se acercaban a la verdad, lo que ellos me decían respecto a estos temas informáticos era plausible. En este periodo hubo mucho desorden en mi empresa y la información que Caval me daba calzaba con la realidad, fue una época difícil”, se lamenta.

La profesional, agrega Vial, “me pedía que nos juntáramos porque me tenía ‘un dulcecito’ y me entregaba un conjunto de papeles, de varias páginas cada vez, lo que se repitió varias veces. Yo leía estos documentos y me fui armando la idea de que efectivamente había un fraude al interior de mi empresa, y ella me decía que ‘estaba a la vista, que mirara mi contabilidad’. Todo esto se reafirmaba porque estos documentos contenían supuestos mails que daban cuenta de información sobre mis empresas, personas en mis empresas, que existían y que daban verosimilitud a los documentos (…) Todo parecía muy verdadero, todo para mantenerme interesado”.

Tras terminar la relación comercial con Caval, Victorino Arrepol se presentó en Graneles como el profesional que había trabajado para Caval.

Natalia, en tanto, fue profética: “Cuando terminé las asesorías con Caval, Natalia Compagnon me llamó a mí teléfono, diciéndome que yo no me podía salir de lo que estábamos haciendo, porque estas cosas cuando se empiezan no se terminan”.

El plebiscito de Freirina y Luksic

Entre los múltiples contactos de los que Caval hacía ostentación figura un supuesto nexo privilegiado con Andrónico Luksic.

Según declaró el dueño de Quiñenco, con quien Dávalos y Compagnon se reunieron el 6 de noviembre en el marco de las diligencias para obtener el préstamo de $6.500 millones con los que se compraron los cuestionadas 44 hectáreas de Machalí, él tuvo cerca de ocho reuniones con Compagnon. De ellos, Natalia habría dado cuenta a Vial. “Una de las cosas que con más insistencia me ofrecían los socios de Caval eran las asesorías financieras e informáticas, siempre hablándome del Banco de Chile y Andrónico Luksic, ya que me señalaban que tenían excelentes relaciones con él. Natalia Compagnon insistía que podía ayudar mucho y que tenía una fuerte llegada con Andrónico Luksic. No se trata de un episodio, siempre me señalaron que tenían este acceso privilegiado o directo a dicho banco”, afirma. Y acota que incluso Natalia le aseguró que si quería invertir con Caval en Machalí, podía conseguirle un “crédito directo”.

En paralelo, Compagnon le habría propuesto en 2012, en medio de la crisis de la planta procesadora de cerdos de Freirina, arreglar el problema, previa entrega en efectivo de $400 millones. “Natalia me propuso organizar un plebiscito para que la comunidad evaluara si continuaba o no Freirina”, declara. Y añade que “también le presté $70 millones de pesos aproximadamente que me pidió como un préstamo personal pues necesitaba pagar impuestos. Estos dineros prestados salieron de mi cuenta personal, cuyos ingresos están justificados en los dividendos que recibí de Agrosuper”.

La planta finalmente fue cerrada.

La evaluación de Vial Concha hoy sobre Caval es lapidaria: “A raíz de mi relación con Caval no he realizado ningún negocio, con el tiempo me he dado cuenta que Caval era una fachada, que nunca hubo expertos haciendo nada y que todos los contactos comerciales que se suponía ellos hacían para vender los proyectos no eran verdad, además que los informes que me daban respecto de los ejecutivos de mi empresa eran mentira también”, concluye.