Tolerancia cero a los abusos: el perfil de la mano derecha de Scicluna

El sacerdote español Jordi Bertomeu reemplazó al arzobispo de Malta, quien fue internado por problemas a la vesícula. Así, se podría extender indagatoria contra el obispo Juan Barros.


Una urgencia médica cambió el panorama que tenía planificado el arzobispo de Malta, Charles Scicluna, en el marco de la recepción de antecedentes sobre denuncias contra el obispo de Osorno, Juan Barros.

Luego de una larga jornada realizada el martes, donde se reunió con James Hamilton, víctima de Fernando Karadima, a las 21.00, el sacerdote enviado por el Papa Francisco tuvo fuertes dolores abdominales. Finalmente, fue trasladado a la Clínica UC de San Carlos de Apoquindo, donde fue intervenido.

“Tenía dolor abdominal, malestar que venía presentando en los días previos. Luego de ser evaluado por un equipo médico, se le diagnosticó una probable colecistitis aguda (…). Se realizó una cirugía laparoscópica para extirpar la vesícula. Se espera que el tiempo de recuperación en la clínica será de 48 a 72 horas”, señalaba el comunicado. Esto podría alargar el período de recopilación de antecedentes.

Ante la duda sobre cómo continuaría el proceso de recepción de antecedentes respecto de la situación de Barros, quien fue acusado de supuestamente encubrir los abusos de Karadima, el vocero de la Conferencia Episcopal, Jaime Coiro, confirmó que seguirá adelante la indagatoria por orden del Papa Francisco y el sacerdote que estaba realizando labores de notario de Scicluna, el sacerdote español de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Jordi Bertomeu (49), se haría cargo.

“La decisión de continuar con los encuentros la tomó el propio Papa Francisco (…). No está descartado (que Scicluna tome declaraciones el fin de semana), pero la idea en principio es continuar con la ronda (de reuniones) tal cual estaba prevista y así se ha hecho hoy”, dijo Coiro.

Junto a Bertomeu trabajará un sacerdote argentino y durante la mañana una de sus primeras diligencias fue recibir a una de las víctimas de Karadima, José Andrés Murillo. Él llegó junto a James Hamilton, quien el martes se reunió con Scicluna. “La verdad es que él se mantuvo muy entero durante toda la conversación. Se veía bien, se veía cansado. Probablemente no quería él entorpecer en ningún momento el relato y debió haber estado sufriendo mucho dolor. Bastante estoico, aguantador de la realidad”, señaló Hamilton.

¿Cuál es el perfil de este sacerdote que continuará recibiendo las denuncias? El experto vaticanista español, director del portal Religión Digital, José Manuel Vidal, aseguró que es oficial de la Congregación para la Doctrina de la Fe, la que indaga casos de abusos que involucren a sacerdotes, y su rol ha sido recoger datos sobre los casos.
“Es el primero en tomar contacto con las denuncias y en realizar el primer informe sobre ellas. La cercanía con Scicluna es total y han trabajado muchas veces en equipo. Cuenta con siete años de experiencia en su cargo y, por lo tanto, en primera línea de la lucha contra los abusos”, indicó.

Vidal explicó que Bertomeu fue nombrado en el cargo por el jesuita español, Luis Ladaria, quien es actualmente prefecto en la Congregación y lo conoció en la universidad gregoriana, donde el reemplazante de Scicluna se licenció y se doctoró en Derecho Canónico. “En muchos casos de abusos ha ejercido de primer filtro y, además, ha recorrido prácticamente todos los países de Latinoamérica, dando cursos a sacerdotes y obispos sobre la forma de abordar los casos de pederastia, siguiendo la línea de la tolerancia cero marcada por Benedicto XVI y por el Papa Francisco”, manifestó Vidal.

Pero a pesar de tener varias investigaciones en curso, explicó el experto, siempre vuelve a su diócesis para “ocuparse de la vicaría judicial y para ejercer de sacerdote en una parroquia. Sus compañeros de presbiterio y sus fieles aseguran que es una persona cercana, agradable, simpática y con gran capacidad de empatía”.

Su postura contra los abusos y su cercanía con las víctimas fue confirmada más tarde por José Andrés Murillo, quien declaró durante la mañana. “Por lo que pudimos percibir, monseñor Scicluna y el padre Bertomeu son un equipo bastante cercano y que trabajan con la misma mano. Confío en que van a llevar esta información al Vaticano y la entregaran a quien corresponda. Me parece que el padre Jordi Bertomeu está totalmente empoderado y también ha sido muy empático”.

Durante la tarde también llegaron a prestar testimonio y entregar un archivo de 1.500 páginas recopiladas en archivadores al sacerdote de la Organización Laicos y Laicas de Osorno. “El tenor de este encuentro fue para que finalmente hermanos en la fe nos volvamos a saludar, encontrar y nos dejemos de agredir”, señaló Juan Carlos Claret, miembro del grupo.

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