Bárbara Figueroa, presidenta de la Central Unitaria de Trabajadores: “No hay que cerrarse nunca a modificaciones a la reforma laboral”

Autor: Pía Toro M.

La líder de la multisindical en la sede de la CUT. Foto: Luis Sevilla

La líder de la multisindical es enfática en señalar que se deben mantener las atribuciones de la Dirección del Trabajo en la definición de servicios mínimos y que los grupos negociadores no tienen mecanismos para negociar con el empleador. Además dice tener buenas expectativas en la relación que mantendrá con las nuevas autoridades.


Regresó de vacaciones directo a la ceremonia que conmemoró la muerte del dirigente sindical, Tucapel Jiménez, el pasado lunes. Ahí tuvo un primer acercamiento con el futuro ministro del Trabajo, Nicolás Monckeberg, de quien dice no tener prejuicios y que espera un diálogo fluido. Por estos días, la presidenta de la CUT está a la espera de poder reunirse con las nuevas autoridades y concentrada en lo que está siendo la autorreforma de la multisindical, tras la crisis vivida en 2016 por las acusaciones de “fraude” en las elecciones internas. Además, este año la CUT cumple 30 años de vida, con un objetivo claro: “ser mucho más representativa de lo que ya es”.

¿Cuáles son sus expectativas respecto a las nuevas autoridades?

La conformación del Gabinete de Sebastián Piñera da señales claras de que es un gobierno que no quiere perder ni un minuto. En Hacienda conocemos a Felipe Larraín. Nos correspondió vivir dos negociaciones del sector público con él. Es un hombre dialogante, que entiende los desafíos no sólo económicos, sino también los requerimientos de las organizaciones en distintas materias. También conocemos a Nicolás Monckeberg como miembro de la Comisión de Trabajo de la Cámara de Diputados, por lo tanto no pretendemos venir con prejuicios, ni caricaturas.

¿Qué esperan de la relación que deberán mantener?

Hay un desafío muy grande de las nuevas autoridades de entender los nuevos códigos de relación para construir políticas públicas. Si el gobierno no las entiende, se va a generar tensión.

¿Cuál es su evaluación de lo que ha sido la Reforma Laboral?

En términos globales no podríamos hacer una evaluación cerrada. Hoy hay ámbitos y sectores donde los alcances de la Reforma ha sido muy beneficioso y ha permitido negociaciones exitosas, con garantías para los sindicatos y hay otras experiencias donde ha habido mucho más tensión, como fue el caso de Gasco. Entonces, podría decir que esta primera etapa ha sido de dulce y agraz, pero todavía hay experiencias que recoger.

Entonces, ¿se podría ajustar la reforma?

En el propio ejercicio de la negociación hemos visto elementos que hay que ir corrigiendo, pero hay materias que están consolidada, como es el caso de los servicios mínimos, el piso mínimo, la extensión de beneficios sólo a los afiliados y la titularidad sindical. No hay que cerrarse nunca a que se puedan hacer modificaciones a la Ley, lo que no se puede imponer es que se hagan cambios a menos de un año de implementada la norma. Todavía hay que dejar correr un poco de agua bajo el puente.

Y en servicios mínimos ¿cree que hay un déficit en la Ley?

El principal déficit no lo tenemos por la ley, lo tenemos por la disputa entre empleadores y sindicatos respecto del alcance. Ahí quien ha jugado el rol principal es la Dirección del Trabajo, ya que ha sido clave la mirada restrictiva que ha tenido, resguardando el espíritu de la Ley. Los servicios mínimos no pueden transformarse en subterfugio para que se vulnere la huelga.

Hay muchos casos que están llegando a Tribunales…

La DT debe seguir actuando bajo el espíritu de la Ley. Lo que no puede ocurrir es que se cambie el principio utilizado hoy con el pretexto de las nuevas autoridades, porque sino estamos frente a una DT que pierde su carácter autónomo y se transforma en un brazo armado de la visión ideológica de un gobierno. Y que los tribunales sigan sancionando como lo han hecho hasta ahora.

Pero se han declarado incompetentes…

Lo que han dicho los Tribunales es que la DT es la que define.

La justicia también ha tenido fallos contradictorios por grupos negociadores, ¿cómo se explica?

El grupo negociador no tiene mecanismo de negociación. En la Sala de la Corte de Apelaciones donde se falló a favor de registrar el convenio de un grupo negociador participó, Héctor Mery, defensor de la derecha en el TC, con planteamientos en contra de la reforma, por lo tanto ahí hay que ser muy cuidadosos y es una reunión que tendremos que tener con el presidente de la Corte Suprema.

El futuro ministro Monckeberg fue opositor de terminar con los grupos negociadores…

En esto, si bien fue muy claro en su momento como parlamentario, espero que hoy siendo ministro de Estado y no parlamentario de oposición, sea capaz de entender todo el alcance que tuvo este debate.

Y en pensiones, ¿qué es lo que esperan resguardar?

Esperamos que el próximo gobierno parta por ratificar el convenio 106 de la OIT, que son normas mínimas: la cotización debe ser del trabajador y empleador; no se puede depender sólo de un único modelo de capitalización individual; debe tener pilares solidarios; y el Estado no sólo debe jugar un rol de supervigilancia, sino que también debe ser administrador de los fondos de los trabajadores, con participación real de los cotizantes.

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