Colombia visa que Copec compre activos de Exxon

Estación de servicio de Terpel, la filial de Copec en Colombia.

Aprobación fue con condiciones. El paquete también incluía la cadena de distribución de combustibles, pero el grupo chileno se desprenderá de ella.


Una de las mayores trabas para cerrar la adquisición del negocio de lubricantes de ExxonMobil en Colombia despejó ayer el grupo Copec, luego que la Superintendencia de Industria y Comercio (Superindustria) confirmara su aprobación con condiciones a la operación, que se realiza a través de Terpel.

No obstante, y con el fin de que la compañía chilena no adquiera el monopolio del combustible colombiano, se le prohibió la compra de combustibles líquidos vehiculares derivados del petróleo. Por ello, se exigió que esa unidad, que forma parte del paquete en proceso de adquisición, sea traspasada a un tercero para posteriormente venderla.

No obstante, Copec desde un comienzo había manifestado su intención de desprenderse de este activo, pues su foco central era la adquisición del negocio de lubricantes.

“La empresa hace explícito desde un principio que no retendrá estos activos y que el foco estratégico de esta transacción, en el caso de Colombia, será el negocio de lubricantes Mobil, marca líder en dicho mercado”, señaló Copec en 2016, cuando se anunció el acuerdo de compra.

Lubricantes

Respecto a la cadena de lubricantes de ExxonMobil Colombia, la superintendencia colombiana a cargo autorizó, aunque en forma condicional, la venta de la planta de producción de lubricantes de Terpel y de las marcas Máxter y Máxter Progresa. Tal venta, también se deberá perfeccionar en el plazo de nueve meses.

Con la finalidad de preservar las condiciones de competencia en el mercado colombiano, la Superindustria interpuso otros condicionamientos para aceptar la venta a Copec.

Una de las condiciones decretadas es la obligación de levantar las exclusividades -por 4 años- de distribución y exhibición de lubricantes en estaciones de servicio identificadas con la bandera de Terpel.

Según lo informado por la autoridad colombiana, “Con la decisión de la Superindustria, se garantiza que se preserve la competencia, tanto en la cadena de valor de distribución de combustibles líquidos vehiculares derivados del petróleo, como en los distintos mercados de lubricantes involucrados (motores diésel, industriales, automóviles, transmisión automotriz, motos y grasas)”.

El valor de la operación anunciada hace poco más de un año consideraba un monto de US$ 512 millones, a los que se suman una caja adicional cercana a US$ 235 millones.

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