Etiquetado chileno 2.0 llega a Perú: empresas en alerta

Cuando las compañías habían internalizado la regulación que se implementó en Chile, deberán comenzar de cero y prepararse para esta nueva normativa. La idea surgió a raíz de lo implementado en el país, pero finalmente tuvo cambios, y en vez de los octógonos negros se optó por un “semáforo nutricional”.


Si en Chile partió hace ya casi dos años, la ley de etiquetado de alimentos en Perú hará lo propio en junio próximo, con la puesta en marcha de un nuevo reglamento que regirá a la industria alimenticia, cuya base tiene origen e inspiración en la ley de etiquetado de alimentos chilena.

En concreto, el pasado miércoles 28 de febrero, en primera votación por la Comisión Permanente del Congreso peruano, se aprobó una modificación a la ley de promoción de la alimentación saludable para niñas, niños y adolescentes, incorporando el “semáforo nutricional”.

Así, las advertencias cambiarán de color en caso de que los alimentos tengan un contenido excesivo de grasas, azúcar, calorías y/o sal. Por ejemplo, si el nutriente crítico aporta el 25% o más del valor diario de referencia, corresponde al color rojo; si es menos de 25% y más de 10%, es color amarillo, y si el aporte es menor al 10%, será de color verde. Además, se consignará la frase “Evitar su consumo excesivo”, y también se deberá especificar la cantidad de porciones individuales que contiene el producto.

Con esto se dejó en desmedro lo que fue en primera instancia una réplica de la normativa chilena, en el que se quería implementar sellos octogonales, con la misma lectura de “Alto en”. En vez de ser negros, el Ministerio de Salud optó por el color rojo, para que fueran más llamativos. Sin embargo, no prosperó.

Todo esto se da cuando las empresas chilenas estaban comenzando a adaptarse a la regulación y amortizando los efectos que esto contrajo, y ahora deberán lidiar con lo que ocurrirá en Perú. En este contexto, Carozzi, empresa que del total de sus ingresos, alrededor del 18% es por las ventas en Perú, ya prevé impactos. “Los inmediatos tienen que ver con la impresión de material de envase, hay una cifra considerable en clichés. Lo otro es por los tiempos de adecuación, la pérdida de material impreso, donde es prácticamente imposible calzar los alcances”, dice Ricardo Venegas, gerente Carozzi División Perú.

En el país incaico, la compañía cuenta con dos centros industriales y dos plantas productivas, en las que se elaboran productos en categorías de chocolates, galletas y snacks, caramelos, cereales, salsas de tomate, mermeladas, pastas y harinas. Por lo mismo, Venegas añade que “el impacto en el consumo es difícil de estimar (…), pero pensamos que con esto habrá menos confusión en el consumidor que la que hubo cuando se implementaron los sellos en Chile”.

Eso sí, el ejecutivo agrega que donde sí hay un efecto relevante y potencialmente preocupante es en lo que ocurre con la rotulación, ya que la normativa solo aplica a alimentos envasados y no a la comida no envasada, “que puede tener altos índices de nutrientes críticos. En estos alimentos el consumidor sigue sin contar con la información nutricional disponible”, explica.

Entre las 10 principales empresas de alimentos de Perú, otra chilena que destaca es Watt’s, que a través de su filial Laive -de la que es propietaria de un 37,5%- se ubica en el décimo lugar entre las que más venden (ver infografía).

Consultada la compañía por cómo se están preparando frente a la normativa, no respondieron.

La visión de la industria

Pero desde la industria de alimentos de Perú son enfáticos en señalar que lo aprobado esta semana en el Congreso peruano difiere de lo propuesto por ellos. “Nosotros desde un principio dijimos que las rotulaciones debían llevar GDA’s monocromáticos (Guía Diaria de Alimentos), que se vienen aplicando en toda la Unión Europea y en 30 países más del mundo desarrollado”, argumenta el doctor Alejandro Daly, presidente del Comité de Alimentos de la Sociedad Nacional Industrial (SIN), organización privada que agrupa al gremio del empresariado peruano más grande de la industria manufacturera.

El ejecutivo reclama que, a pesar de todos los cambios, se mantuvieron las restricciones publicitarias de alimentos y bebidas, lo mismo para la venta de productos más críticos, en recintos escolares, muy similar a lo que establece la normativa chilena.

Pero no todo es malo, y para Daly “el semáforo nutricional brinda una mayor información al consumidor, al establecer el contenido de los nutrientes por porción de cada producto”. Otro aspecto que destaca es que una vez aprobada la normativa se obligará a las empresas a poner a disposición del público toda la información relevante de sus productos, mediante cualquier medio que permita su fácil comprensión, como por ejemplo sus páginas web.

“Lo que más valoramos de todo este cambio es que por primera vez se declaró el interés de la ejecución de la Encuesta Nacional del Estado Nutricional y de consumo de la población peruana, con la participación del Instituto de Estadísticas y el Ministerio de Salud”, añade el representante de la SNI.

Con todo, se comprometieron con los organismos involucrados para implementar lo más pronto posible “la ley aprobada y, de esta manera, mejorar la información de los productos que ofrecemos”.

Pero esto no ha estado libre de críticas, las que surgieron de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), las que cuestionaron el proyecto. Al respecto, Raúl González, representante en Perú de ambos organismos, advirtió que el cambio solo generará confusión en los consumidores, pues un mismo producto podrá tener sellos de diversos colores, sin tener una idea clara si en global el producto es saludable o no.

“Es lamentable lo aprobado por el Congreso. Combinar una serie de colores hace imposible al consumidor tomar una decisión rápida y adecuada. Por ejemplo, un producto podría tener mucha azúcar y nada de sal. Entonces tendría sellos de dos colores (rojo y verde)”, señaló González al medio peruano Gestión.

En tanto, desde el Ministerio de Salud (Minsa), uno de los impulsores de la normativa, aseguraron que “todavía falta la segunda votación, por lo que esperamos que se haga con una discusión más amplia en el pleno. Una decisión de tanto impacto en la sociedad y el sector salud no debería ser tomada por una comisión”, respondieron desde la cartera.

Los plazos

Lo que viene ahora es que la Comisión Permanente defina si el proyecto pasa a segunda votación (porque en Perú no hay Senado) o se aprueba de inmediato. “En el caso de pasar a votación en pleno, es lo mismo, porque los partidos que lo han votado lo votarán nuevamente y no debería haber problemas”, explica Javier Morán, catedrático de innovación alimentaria de la Universidad Católica de Murcia y que ha estado asesorando a organizaciones de consumidores de Perú.

Luego de tener luz verde, en un plazo de 90 días el Minsa deberá aprobar el reglamento de la ley y deberá entrar en marcha a los 60 días luego de la vigencia del reglamento. Es decir, este año la modificación a la ley, junto a su reglamento, sí o sí, deberá estar operativa.

Por todo lo anterior, desde Carozzi reconocen que “hemos venido trabajando en diseño de envases para estar preparados ante esta modificación de la ley”. Destacan que en Perú el plazo a partir del cual se deben modificar los envases se estableció en forma “transparente y realista”, a diferencia de Chile, en el que se consideró la fecha de fabricación y no de comercialización. “Esta última es muy difícil de manejar para la industria y los canales de comercialización”, dice Venegas.

¿Quién fiscalizará? La autoridad encargada del cumplimiento de lo establecido en la nueva normativa será la Comisión de Fiscalización de la Competencia Desleal, del Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual (Indecopi). “Como sucede en el mundo, la verificación será en el punto de venta de los productos y ya no en las fábricas o en las Aduanas, como sucedía en el caso de las importaciones”, explicaron desde el organismo.

Las cadenas chilenas de supermercados que operan en Perú, Cencosud y Tottus, fueron consultadas al respecto, pero no respondieron.

 

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