José Ramón Valente, futuro ministro de economía: “Lo primero que debe hacer el gobierno es darle la tranquilidad al inversionista”

José Ramón Valente, futuro ministro de economía.

Valente asegura que el mensaje para quienes inviertan sus recursos será que “acá nadie les va a expropiar el fruto de su trabajo (...). Vendrán a un país con una institucionalidad que se respeta y no se cambia a cada rato”. Además, detalla el catastro de inversiones por US$ 74 mil millones que le presentó el lunes a Sebastián Piñera y que pretenden destrabar. Afirma que Dominga forma parte de las iniciativas que podrían realizarse en los próximos cuatro años, siempre que cumpla con los requisitos ambientales necesarios.


Intensos han sido los últimos días para José Ramón Valente. El economista y aún socio de Econsult no se tomó vacaciones para poder cumplir el mandato entregado por el presidente electo, Sebastián Piñera: realizar un catastro con inversiones que se puedan destrabar para darle impulso a la economía nacional en los próximos cuatro años. Valente le expuso el lunes el informe a Piñera, en una reunión que se extendió por dos horas y media en Ranco. Es que el futuro ministro de Economía tiene el propósito de resituar a Chile como un país atractivo para invertir.

Del mandato recibido el lunes, adelanta que su principal labor será liderar la coordinación entre los ministerios y las instituciones para dar respuestas rápidas a la tramitación ambiental de las iniciativas identificadas. Para eso, indica, la petición expresa del nuevo mandatario es que los ministros no tengan agendas propias y trabajen coordinados, lo que dice será un sello del nuevo gobierno.

El catastro que levantó Valente llega a US$ 74 mil millones y la meta es viabilizarlos. En ese grupo de iniciativas reunidas está incluido también el proyecto minero portuario Dominga, hoy en el primer tribunal ambiental de Antofagasta y ad portas de iniciar una conciliación con el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA). Valente espera que ese proyecto pueda desarrollarse, siempre que “cumpla con todos los requisitos ambientales necesarios” (ver nota secundaria).

¿En qué se centró la reunión que tuvo con el presidente electo?

Lo que le comenté al presidente es que hay 850 proyectos de inversión en Chile que están adelantados en el proceso de tramitación y que eventualmente pueden ver la luz en los próximos cuatro años. Esos proyectos suman US$ 74.000 millones. Al considerar los mayores montos de inversión, estamos hablando de 151 proyectos que representan el 80% de la inversión total y que suman US$ 61 mil millones.

¿Cómo llegó a ese universo?

Tuvimos 53 reuniones entre empresas y gremios. Tenemos una película bastante clara del 80% de los proyectos más grandes. De ellos, un 45% están en minería, 15% en energía, 16% en infraestructura, 7% en el sector inmobiliario, 4% en el sector forestal, 4% en telecomunicaciones y 9% está en otros sectores.

¿Cuáles son los proyectos principales de ese conjunto?

Si hablo de un proyecto en particular, parecerá que le estoy dando un espaldarazo, y la verdad es que lo que queremos es que los proyectos se realicen, pero que cumplan con las condiciones ambientales y que sean de beneficio para la comunidad. Acá los empresarios tienen que mostrar que el proyecto no solamente es interesante, porque es una inversión y una posibilidad de crear empleo importante, sino que, además, porque cumple con la parte sustentable y es un proyecto que es atractivo para la comunidad donde se está desarrollando.

¿Por qué es tan relevante el catastro de inversiones?

En los últimos cuatro años, Chile ha perdido lugares como un país atractivo para la inversión y ha perdido puestos porque otros países nos están compitiendo. Por eso, lo que hay que hacer es un esfuerzo importante para reposicionar a Chile en el mundo y que sea atractivo para la inversión.

¿Cómo agilizarán los proyectos?

La única forma real de generar un boom de inversiones es con una muy buena coordinación al interior del Estado. Cada repartición es como una parcela y les cuesta mucho trabajar juntas. Una de las cosas que nos ha pedido el presidente Piñera es que hagamos un esfuerzo de trabajar juntos y coordinados, y no que los ministros estén peleando unos con otros y que haya celos entre ellos. Se trata de que las agendas personales estén subordinadas a la agenda del país y a la agenda del Presidente de la República, y eso debiese notarse como un sello, porque el presidente ha sido extremadamente enfático e incluso creo que será poco tolerante respecto de eventuales descoordinaciones o agendas personales del gabinete.

Esa es una difícil tarea.

Es un tema interesante, pero depende de nosotros, los ministros, que el presidente sea exitoso.

¿Qué señal buscarán darles a los inversionistas?

Lo primero que debe hacer el gobierno es darles a los inversionistas la tranquilidad para que vengan a invertir a Chile, porque si bien nadie les podrá asegurar que les irá bien, sí les diremos que si les va bien, el fruto del riesgo, del trabajo y del esfuerzo será de ellos. Acá nadie les va a expropiar el fruto de su trabajo. Eso es muy importante y tiene que quedar claro. Ellos vendrán a un país con una institucionalidad que se respeta y no se cambia a cada rato.

¿Por qué es tan relevante esa señal? ¿Antes los expropiaron?

Esa confianza de alguna manera se fue erosionando en los últimos años, entre los cambios constitucionales que se propusieron y demasiados cambios regulatorios.

Entonces, ¿el nuevo gobierno no impulsará cambios a la Constitución, por ejemplo, ni diseñará nuevas regulaciones?

El enfoque del gobierno es hacer cambios y construir sobre lo que ya está. Es cambiar las cosas que están funcionando mal, pero mantener las que están funcionando bien. Cuando la visión es refundar todo, eso genera mucha incertidumbre. Lo que necesitamos decirles a los inversionistas es: “Este es el país donde vamos a ir haciendo siempre mejoras continuas, pero usted puede confiar, porque no le dará vuelta la cara y no será un país distinto una vez que usted haya puesto su inversión. Chile no pasará a ser como Venezuela o como Argentina. Este es un país serio y va a seguir siendo serio de aquí en adelante”.

Dar el no

Minería es el sector que tiene el mayor número de proyectos y han sido los más críticos con la burocracia ambiental. ¿Qué medidas tomarán para reactivar la inversión de esta industria?

La primera medida del Ministerio de Economía será tratar de encontrar una ecuación donde, con las mismas leyes que tenemos, hagamos mejor las cosas. Hacer mejor significa acortar los plazos, dar respuestas más rápidas y dar los sí a los proyectos que nos interesen que se desarrollen, pero también dar los no rápido.

¿Qué pesará en ese no?

Si este país no quiere un proyecto por A, B o C motivo, entonces, se debe ser capaz de decir que ese proyecto no se desarrollará. Y, al contrario, si el proyecto nos interesa, le decimos que sí, pero que tiene que cumplir con todas la exigencias. Y si cumple, el proyecto va a ir, pero no vamos a venir después de ocho o 10 años a decirle que ahora no nos interesa.

¿Cómo esperan lograr esa claridad de manera rápida?

Eso se puede hacer alineando mejor a las instituciones y respetando los tiempos. La ley da tiempos y dice que se debe dar una respuesta en 60 días y muchas veces nos tomamos 120 días o un año. No hay una conciencia tan clara de lo importante que es el tiempo. El tiempo, si nos demoramos, juega muy en contra, porque la inversión que se iba a hacer se terminó haciendo en Brasil, en Uruguay o Perú y dejó de hacerse en Chile. Eso es lo que nos estamos jugando.

¿La forma en que agilizarán las inversiones es solo respetando los tiempos estimados en la ley?

Tenemos que hacer todo lo posible para que, efectivamente, salgamos a tiempo con las aprobaciones. La coordinación interministerial y entre instituciones tiene que ser muy buena.

Usted espera realizar una jornada con varios ministros, ¿qué espera lograr con una reunión y cuándo la quiere hacer?

Nada reemplaza el cara a cara. Creo que juntarse, presentar el panorama y ver los problemas de cada cartera y cómo podemos trabajar juntos puede ayudar mucho para partir el trabajo con el pie derecho -aunque yo soy zurdo-, desde el día uno. Para mí, esa jornada es muy importante y ojalá la podamos concretar durante marzo.

¿Están seguros de que podrán cumplir sus metas?

El Banco Central tiene la proyección que la inversión en Chile va a crecer 3% este año. Pero si queremos lograr que la inversión vuelva a estar en niveles de 25% del PIB -cayó a 21% en el gobierno actual-, necesitamos que crezca a niveles de 6% a 7% al año, es decir, el doble de lo que está proyectando el Central. Por lo tanto, nuestro esfuerzo tiene que ser desde el primer día. El primer año va a costar aceitar la máquina, pero eso significa que vamos a tener que crecer un poco más en los años que siguen.

Por eso mismo, ¿es realista?

Yo creo que son logrables. El crecimiento de la inversión fue mayor en el primer gobierno de Sebastián Piñera. Por eso, creemos que estas metas son algo que podemos lograr. Ahora, puede que no lo logremos, es una meta ambiciosa y haremos todo lo posible para llegar a ella.

Valparaíso: mal ejemplo

¿Qué opinión tiene de lo que está sucediendo en Valparaíso con Muelle Barón y otras inversiones?

Ese es un buen ejemplo de lo que no debiéramos hacer como país. Si de verdad no queríamos que ese proyecto (Muelle Barón) se hiciera, por qué no se lo dijimos al año uno o dos. Eso ya pasó y ya fue, pero de acá en adelante ese tipo de situaciones son las que tenemos que ser capaces, como sociedad, de decir: “Sabe, este proyecto sí o no”, pero dígalo en 24 meses.

¿Qué factores primarán en ese sí o no, el tema ambiental o el social?

Hay que hacer las consultas con la comunidad, hay que ver la factibilidad técnica y ambiental, y ojalá se puedan resolver esos temas lo antes posible.

¿Pero qué peso tendrá la negativa social? Por el rechazo de la gente ha habido proyectos aprobados que finalmente no se hicieron.

Está claro que existe el concepto que los americanos dicen: “Not in my backyard”, no en mi patio trasero. Es un tema que como sociedad tenemos que resolver. Habrá que hacer zonificaciones o se tiene que ver cómo resolvemos las compensaciones que sean necesarias para aquellos que se vean perjudicados porque un proyecto que beneficia a Chile los está perjudicando en particular a ellos.

Eso es complejo…

Nadie ha dicho que esto será sencillo. Pero es justamente por eso que eventualmente las cosas se traban.

¿Para poder hacer esos planes son necesarios cambios regulatorios o impulsar nuevas normas?

En la segunda etapa sí, pero en esta primera es hacer mejor las cosas que estamos haciendo, porque en el fondo sabemos que tenemos espacio para hacer las cosas mejor sin cambios regulatorios. Ahora, paralelamente, hay que estudiar, promover e ingresar los cambios necesarios para mejorar esa regulación y esa institucionalidad. Eso se va a hacer.

¿La institucionalidad ambiental requiere cambios?

No me haga pelearme con mi amiga Marcela Cubillos antes de tiempo. Eso es resorte de ella. La institucionalidad ambiental y la ministra del Medio Ambiente, en particular, es una pieza extremadamente importante en este esfuerzo por desplegar inversiones.

Y el comité de ministros, ¿también debería reformularse?

Ese es un tema que vamos a ver junto con la ministra del Medio Ambiente, en el sentido de la forma en que está ubicado en todo el proceso de tramitación de un proyecto.

“Ojalá encontremos el camino para que Dominga cumpla los requisitos y se pueda desarrollar”.

¿A qué se refería el lunes cuando indicó que Dominga era un proyecto interesante?

Cuando digo que Dominga es un proyecto “interesante” es porque, efectivamente, ese proyecto junto a muchos otros proyectos tienen el potencial de activar una región y, eventualmente, son proyectos de exportación que permiten que Chile se gane un espacio en los mercados internacionales. Es que en lo relacionado con las inversiones esto no es un partido entre la U y Colo Colo, es un partido de la selección chilena, porque los inversionistas, a nivel mundial, tienen todo el mapa del mundo para poner ahí su capital, talento y tiempo, y nosotros, como chilenos, estamos compitiendo con eso.

Usando sus propias palabras, ¿Dominga podría ser rescatado, considerando el proceso de conciliación que abrió el Tribunal Ambiental de Antofagasta?

Ojalá encontremos el camino para que Dominga cumpla con todos los requisitos ambientales necesarios y se pueda desarrollar. Eso es lo que nosotros queremos, que se desarrollen proyectos para que tengamos esto que hemos denominado crecimiento sustentable.

¿La conciliación que impulsa el tribunal podría ser esa puerta para que el proyecto cumpla y se desarrolle?

Hay que ser pacientes y dejar que el procedimiento institucional de Dominga siga su curso. Es muy importante que las opiniones, incluso la mía, no intercedan en ese recurso. Ojalá que ninguno de nosotros interfiera en ese proceso.

Pero usted, como miembro del comité de ministros, deberá visar las bases de la potencial conciliación…

Es una potencial conciliación. Dejemos que el tribunal haga su pega, y una vez que tengamos una resolución de ese tribunal, ya sea una conciliación u otra resolución, ahí preocupémonos. Hoy estamos en la etapa del tribunal ambiental y, por ahora, hay que terminar con esa etapa.

¿Dominga forma parte del catastro de inversiones que diseñó para materializarse en los cuatro años de gobierno?

Dominga está en el catastro de proyectos, así como están otros proyectos. Pero Dominga son sólo dos mil millones de dólares de cerca de US$ 70.000 millones en total. Es un proyecto más dentro de todos.

En su rol de integrante del comité de ministros, ¿se inhabilitará cuando se vote la conciliación u otra resolución sobre Dominga, ya que fue director de algunas empresas del grupo Penta, donde participa la familia Délano?

No tengo ninguna relación con la familia Délano. Mi única relación con la familia Délano es profesional, como asesor en un par de compañías de ellos, nada más. Yo siento terminada esa relación desde el 28 de febrero, por lo tanto, no veo ningún conflicto entre mis relaciones profesionales pasadas y el futuro rol que cumpliré como servidor público, porque justamente esa experiencia es la que me permitirá aportar en mi rol de servidor público.

Seguir leyendo