Macarena Cepeda, presidenta Asipes: “Estamos al debe en la imagen país de Asipes”

Macarena Cepeda, presidenta Asipes.

Macarena Cepeda analiza su primer año en Asipes, marcado por transparentar la relación con la autoridades tras los casos de financiamiento ilegal a la política que investiga la fiscalía. Hoy, la presidenta del gremio cuestiona que de nuevo se quiera modificar la Ley de Pesca y critica la alta carga impositiva del sector. Además, llama a revisar el mecanismo de licitación.


Satisfecha por los avances logrados en su primer año como líder de la industria pesquera está Macarena Cepeda, presidenta de la Asociación de Industriales Pesqueros, Asipes. La ingeniera química de 41 años es la primera mujer en asumir la presidencia del gremio que representa a los pesqueros de la zona centro-sur del país y llegó al cargo en un momento álgido. Cepeda reemplazó a Luis Felipe Moncada, quien estuvo vinculado durante 26 años a la entidad y actualmente está siendo indagado por eventual cohecho a parlamentarios durante la discusión de la Ley de Pesca.

Hoy, en su primera entrevista, Cepeda muestra los cambios hacia la transparencia de la industria pesquera. Reconoce que podría haber sido difícil asumir el liderazgo en un momento de crisis, pero asegura que “cuando uno está tranquila en cómo has desarrollado tu actividad y cuando se ve que hay oportunidades de mejoras, esos temores quedan atrás”, dice.

¿Asipes ya superó la crisis?

El cuestionamiento que se le hizo al gremio lo tomamos como una oportunidad para mejorar. Pudimos incorporar mejores procedimientos internos e implementamos una forma transparente de vincularnos con las autoridades tanto sectoriales como políticas de la región. Estamos con una mirada más abierta y llana a conversar, con el fin de discutir los problemas reales del sector pesquero.

¿Hubo un cuestionamiento personal dado el impacto del caso Corpesca y luego la arista Asipes?

Cuando ves que vas a tomar la responsabilidad de un sector que está siendo cuestionado, la decisión puede ser más difícil, pero cuando uno está tranquila en cómo has desarrollado tu actividad y cuando se ve que hay oportunidades de mejoras, esos temores quedan atrás.

¿Costó implementar los cambios internos?

Estamos en una época de cambio, de reestructuración y de tener una mirada más moderna. En ese sentido, fue fácil incorporar este cambio de switch. Hoy día el gremio tiene que actuar de manera transparente, abierta y de cara al país, y plantear los problemas que son de interés particular de nuestro gremio de la manera que debe ser: usando las plataformas que existen en el país para eso.

Pese a las reformas, el gremio sigue teniendo una imagen negativa, ¿cómo esperan subsanar ese tema?

A fines del año 2017 realizamos un estudio de percepción para evaluar el efecto de la estrategia que habíamos asumido en enero y nos encontramos con resultados positivos. Hemos sido valorados de buena manera por las autoridades, por las comunidades, y todo lo que identificaba antes a la industria pesquera respecto de su desempeño ambiental ha sido subsanado. Ahora, estamos al debe en la imagen país. Tenemos que buscar la manera de posicionarnos como un vocero más activo a nivel nacional, de manera de mostrar las cosas positivas que se desarrollan en la región.

¿Faltó un mea culpa más intenso del gremio, más allá de haber removido a Moncada de la presidencia?

Mirando el año de gestión, sí pudo haber faltado ese mea culpa, pero también hay que entender que esta es una investigación que todavía está abierta y que se está resolviendo, entonces, emitir ese tipo de juicios no es tan fácil. Creemos que la manera de sembrar y corregir es demostrando que el gremio está preocupado por los reales problemas del sector pesquero, que está proponiendo soluciones y que, además, está disponible para trabajar en instancias público-privadas con las autoridades sectoriales de manera transparente y sin esconder nada.

En la arena judicial, ¿cuándo esperan que se resuelva el caso Asipes?

Hemos colaborado en todas las instancias en que se nos ha llamado y vamos a seguir colaborando. No tenemos claridad en lo que serán los tiempos. Ya llevan más de un año en este proceso, algunas personas esperaban que tuviéramos noticias un poco más temprano, pero estamos expectantes de lo que pueda resolver la fiscalía.

Cambios a Ley de Pesca

Bachelet quería modificar la Ley de Pesca y finalmente no lo hizo, pero Piñera insistirá en esa medida. ¿Cómo enfrentarán esa discusión?

Estamos disponibles para discutir potenciales cambios que se puedan generar, pero antes de eso hay que hacerse cargo de otros problemas para poder avanzar en el crecimiento del sector pesquero. Por ejemplo, es necesario mantener la estabilidad en el fraccionamiento que existe entre el sector industrial (40%) y artesanal (60%), porque eso permite proyectarnos y tener claridad sobre inversiones y crecimiento.

¿Falta una mayor claridad en la industria para crecer?

Es necesario que podamos tener certezas para poder desarrollar nuestra actividad productiva. Es decir, si uno vende cerezas a China, los compradores preguntan si uno es dueño de las cerezas, y si no se es dueño, no van a comprar, porque no seremos un proveedor de largo plazo ni confiable. Lo mismo pasa con el sector pesquero. Si no tenemos certezas ni la capacidad de decidir por inversiones que tienen una vida útil de más de 30 años, no se puede invertir. Esa incertidumbre la provocan estos anuncios permanentes de querer modificar la ley.

Elevar las patentes y el royalty podría ser uno de los cambios, ¿cómo toman esa medida?

La carga impositiva con la que cuenta el sector pesquero es una de las más altas respecto de otros productos que explotan recursos naturales. Acá se paga patente y, además, el impuesto específico (royalty) que se cancela de acuerdo a las cuotas que cuentan con el derecho a capturar, independiente del resultado efectivo de tu operación. Por lo tanto, estás asumiendo un costo que no se verá reflejado en el real ejercicio. Eso es lo que complica.

¿Cuánto es lo que el sector ha pagado por impuestos y royalty?

Tenemos cifras que hablan de US$ 106 millones, considerando el impuesto específico y las patentes entre los años 2014 y 2016. Estamos hablando que la actividad pesquera tiene una carga impositiva de 8%, versus la minería, que es cerca de 1,5%, incluyendo patentes, royalty y certificación. Ahora, si nos comparamos con otros países pesqueros, estamos cerca del 4% frente a Perú, que tiene una carga del 2%. Esta es una desventaja que nos impide poder posicionarnos como potencia alimentaria en otros mercados. También, genera que los precios a los que están disponibles los productos a nivel nacional sean altos, lo que nos impide que tengamos un consumo más masivo de los productos del mar.

Pero cuando se habla de modificación a la ley se habla de subir los impuestos y el royalty, no de bajarlos…

Lo que buscamos es que se revise el mecanismo impositivo. Nosotros no estamos de acuerdo en que una actividad económica deba pagar un impuesto por algo que no captura. En definitiva, se está pagando un impuesto por el papel que te da permiso a entrar a la actividad económica, pero si a la vuelta del año no se capturó nada, se paga impuesto igual. Ahí caemos en un absurdo que cree-mos que se debe revisar y analizar en mesas de trabajo con todos los actores de manera de transparentar cuál es la carga impositiva y de operación que tiene esta actividad.

¿Hay riesgo de que se hable de un cambio a la ley en un gobierno de Piñera, dado que todos los cuestionamientos de la industria nacieron en su gobierno?

Creo que no, porque desde el año 2012 estamos implementando la actual Ley de Pesca, donde se ha identificado una institucionalidad que funciona correctamente. Hoy, funcionan comités científicos, técnicos y de manejo. Creo que el gobierno que esté vigente tiene que tomar lo positivo que tenemos y no volver atrás. Si hoy tenemos un cuerpo legal que es reconocido por la FAO como uno de los más modernos del mundo, no podría el gobierno de turno omitir la opinión de un organismo internacional y validado que reconoce aspectos positivos. Me imagino que antes de cualquier modificación, se será inteligente para tomar la sugerencia que hace la organización que tiene experiencia en la materia.

Renacer de la industria

Hoy, la industria está pasando por un mejor período, con varias pesquerías que están en recuperación, como el jurel. ¿Su mejor desempeño abre un nuevo escenario de una industria que ha estado alicaída?

Sí, por supuesto que al ver un recurso que está en franca recuperación, y que ha alcanzado su rendimiento máximo sostenible -cuyo 85% está destinado a consumo humano-, nos permite proyectar mayor innovación en las líneas de consumo humano. Contar con una mayor cuota de jurel nos va a permitir invertir en plantas de procesos y poder proyectar nuevos mercados y, por ende, tener un mayor crecimiento.

¿En términos de inversión, también podría darse un renacer de la industria?

Eso es relativo, porque si bien se proyecta que el jurel se está recuperando y se espera que la sardina también lo haga en cuanto a cuota y tonelada, la carga impositiva que tiene la industria es muy alta y, además, si a esto sumamos el mecanismo de licitaciones, que vuelve a aumentar la carga impositiva, no hay mucho incentivo.

¿Qué problemas tiene el mecanismo de licitación?

Incorpora el valor de las licitaciones en el impuesto específico, por lo tanto, las empresas que no participan de la subasta también ven incrementada la carga impositiva. Eso no todo el mundo lo sabe.

¿Cuánto más subió a raíz de eso?

Hoy estamos viendo que subió más de US$ 50 por tonelada por concepto de licitación del jurel. Y, considerando toda la carga impositiva de la industria, estamos hablando que un 15% de los costos de los industriales está asociado a impuestos. Habrá una mayor recaudación de parte del Fisco en la medida en que se recuperen las cuotas, porque esta fórmula del impuesto específico depende netamente de la cuota del año, pero resulta que ese impuesto no necesariamente va a asegurar que haya mayores inversiones o que se crezca más.

¿Hay malestar al interior de la industria?, porque hasta ahora se han mantenido en silencio.

Estamos en un sector donde históricamente tenías derechos, un derecho que has trabajado en su uso, que has generado confianza y has abierto mercado. Hay ganas de crecer, pero se van con la incertidumbre que permanentemente aparece cuando hay ánimo de modificar las certezas jurídicas con las que hoy cuenta el sector.

¿Hace cuánto se dieron cuenta del impacto de las licitaciones?

La licitación se gatilló por primera vez el año 2014 con la sardina, cuando recuperó su rendimiento máximo sostenible, y ahora lo estamos viendo con el jurel. Es importante revisar el mecanismo de licitación, porque siempre se ha concebido como una figura que facilita la competencia y el ingreso de nuevos actores, pero lo que estamos viendo, y en particular lo que vimos en la industria del jurel, es que el sector se está concentrando. De hecho, se concentró toda la cuota que se licitó del jurel en una sola empresa (Omega) y no entró ningún nuevo actor, y quedaron todos los otros, que no se adjudicaron nada en el proceso, con una carga impositiva más alta. Por eso hay que revisar el mecanismo.

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