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Actualizado el 11/09/2010
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1810 – 2010: Así éramos, así somos

Autor: Equipo Tendencias

Doscientos años de identidad nacional: un país que pasó de la austeridad de 1810 a la opulencia de las elites en 1910 y saltó a la irrupción de las masas este Bicentenario. Aquí, un vistazo en números y datos a un chileno como usted en tres fechas clave.

1810 – 2010: Así éramos, así somos

Ni siquiera éramos un millón. De los 744.000 habitantes del país, sólo 400 vecinos ilustres de Santiago gritaron el conocido “¡Junta queremos!”, tras reunirse desde las 9 de la mañana hasta las 15 horas, en el edificio del Consulado ese 18 de septiembre. Las campanas de las iglesias repicaron y los vecinos celebraron la Independencia, que se venía gestando desde dos años antes, cuando llegó la noticia de que Fernando VII había sido destronado por los franceses.

Santiago tenía unos 100 mil habitantes, contaba con una casa de Moneda para acuñar el dinero, la que recién en 1845 se transformó en palacio presidencial. A sólo una manzana de allí había una lechería, a la que llegaban a diario 30 a 40 vacas. Los serenos cantaban la hora y hacían una invocación a la Virgen María.

En noviembre de 1811 desembarca en Valparaíso la imprenta que hace circular, el 16 de enero de 1812, La Aurora de Chile. Este puerto tuvo teatro, diario y cuerpo de bomberos antes que Santiago. 

En la capital había unas 30 boticas y droguerías. La viruela, el sarampión y la tifoidea eran las principales causas de muerte. En 1805 se inicia la vacunación contra la viruela. Hubo que esperar 128 años después de la independencia para la aparición de los primeros antibióticos, que derrotarían enfermedades como el tifus y la neumonía.

De la fuerza laboral, el 43,5% se dedicaba a la agricultura y la pesca, y el 28,8% a manufactura. El campesino habla de Chile para referirse a Santiago. Nunca se dice chileno, ya que se identifica con el nombre de la hacienda a la que pertenece. Se almorzaba temprano en la mañana, un refrigerio a las 11 am, se comía a la una de la tarde y la cena no pasaba de las 18.30 horas. Mientras españoles y criollos comían puchero, albóndigas, charquicán y asado con ensaladas; el pueblo se alimentaba de papas, maíz, porotos y, rara vez, charqui. 

1810: LA COLONIA SE HACE NACIÓN
Territorio: 2 millones de kilómetros cuadrados
Población: 744.000 habitantes

  • 160 centímetros era la altura promedio de un chileno mestizo y 144 centímetros la de una mujer mestiza. Bernardo O’Higgins medía 167 centímetros, alto entre los nativos, pero bajo para los estándares  actuales en un militar y para los europeos de la época.
  • 172 abogados, 46 profesores literarios, 7 médicos y 3.820 artesanos. El registro de profesionales es aún incipiente en el país, pese a que la  Universidad de San Felipe llevaba cinco décadas funcionando
  • 800 gramos, aproximadamente, pesaba el vestido estilo Imperio, el más  habitual de la época para las mujeres. Se estima que, en promedio,  cargaban con entre 2 y 3 kilos de ropa
  • Más de 12 horas diarias. Esa era la jornada laboral y no existía el descanso dominical
  • Viruela, sarampión y tifoidea eran las principales causas de muerte
  • Entre 3 y 4 hijos tenía una familia en Chile
  • Por cada 1.000 chilenos, 18 morían cada año
  • 9 de cada 10 chilenos no sabía leer ni escribir. La escolaridad promedio era menor a un año
  • Tertulias, canto, música, juegos de prenda y paseos a las chacras eran las formas más comunes de diversión
  • 1.332 calorías consumía diariamente en el almuerzo un chileno de clase  media alta. Un almuerzo tipo: Aceitunas negras sajadas, Jugo de naranja, Limonada, Cazuela o valdiviano con charqui, Pulpa de cordero, Papas asadas, Huevos chimbos, Tortilla rescoldo
  • Una de cada cuatro residencias en Santiago eran un rancho. Cuatro tipos de residencias existían en esa época. Se consideraba casa a la que superaba los 60 metros cuadrados. Los ranchos tenían una superficie de  30 metros cuadrados, mientras que las chozas llegaban a los 16 metros  cuadrados.
  • Dolores Egaña, hija del médico Juan Egaña, fue la primera mujer chilena  en ingresar a la universidad. Lo hizo en 1810, a un doctorado en Filosofía  en la Universidad de San Felipe. Fue una excepción. La autorización oficial para que las mujeres accedieran a las aulas universitarias sólo se produjo en 1877.
  • Charmée, chérie y mon dieu eran los modismos más usados por los jóvenes  de la clase alta de la época. La influencia de la cultura francesa era todavía muy fuerte. El seseo (pronunciación idéntica de c, s y z), el  yeísmo (pronunciación idéntica de y-ll), el voceo y aspiración final de las “s” eran características marcadas del español americano.
  • 18 mil pesos actuales (10 reales de la época) costaba un par de zapatos
  • 30 años era la esperanza de vida
  • 47% de los chilenos tenía menos de 15 años
  • 702 dólares. Ese era el ingreso per cápita en un año. La inflación llegaba al 2,13%
  • 79 extranjeros habitaban en el país
  • 40% de los niños moría a los meses de nacer. La mayoría dentro del primer  mes.
  • 20 años era la edad promedio en que las mujeres se casaban.
  • 7 de cada 10 chilenos vivían en Santiago. 80% de la población era rural.
  • 50% de las mujeres de 21 años convivía.
  • 18% de los chilenos mayores de 15 años estaba casado.
  • 38% de la población trabajaba. La fuerza laboral estaba compuesta en un 64% por hombres y 36% por mujeres.
1910: PAÍS DE CONTRASTES
Población: 3.231.022. 
Territorio: 757.366 kilómetros cuadrados.

EMILIANO Figueroa brinda con sorpresa. Diez días atrás era ministro subrogante del Interior, y ese 18 de septiembre pasa a la historia como Presidente de la República. Chile celebra 100 años de vida, pero lamenta la muerte de dos mandatarios en el último mes: Pedro Montt y Elías Fernández. Le duelen el luto y un terremoto que, hace cuatro años, derrumbó a Valparaíso y todavía no lo deja levantarse. Menos recuperar la supremacía portuaria que tenía hasta 1906; título que perderá definitivamente cuatro años más tarde, con la apertura del Canal de Panamá. Pero es 18 de septiembre y Chile está de fiesta. A pesar de sus tristezas. Un banquete para 250 personas, las galas de ópera en el Teatro Municipal, el remozado Palacio de Bellas Artes y el primer avión que sobrevuela Santiago son la prueba. Figueroa brinda ante los invitados y celebra el centenario de vida independiente de un país con una elite muy enriquecida y una clase popular que no salía del analfabetismo. 
El luto y la fiesta evidencian que Chile llevaba, al menos, 100 años de contrastes. Y el boom del salitre significaba una bonanza. Arcas estatales que luego se evaporarían tras ese fatídico Jueves Negro de 1929. Pero en 1910 nadie podía predecirlo. Por eso la clase acomodada estaba llena de bon vivants, aunque renegaran de las palabras francesas tan de moda 100 años atrás. Lo adecuado era codearse con los inmigrantes ingleses y alemanes, que sumaban nuevos extranjerismos al idioma y  mantenían el buen gusto por la ropa importada desde Europa. 
Pero esos y otros lujos, como los 13.454 teléfonos instalados, eran exclusivos de un porcentaje mínimo de la población. Hasta que una incipiente clase media empezó a colarse en las salas del Instituto Pedagógico, donde se formaban los intelectuales y bohemios de la época -aunque algunos, como Pablo Neruda, nunca se titularan. Jóvenes provincianos y de liceos fiscales, hijos del Estado Docente, se mezclaban con los hijos de las clases acomodadas que complementaban sus estudios con viajes a Europa. Leían las revistas Suceso y Zig Zag, querían una reforma educacional y gestaban una intelectualidad de la nueva clase media. Esa que sabía que los conventillos que surgían producto de la migración campo-ciudad eran focos infecciosos, que la gente vivía hacinada y que la salud pública no era digna. Que 98 hospitales en Santiago no eran suficientes.
El centenario mostraba un Chile de contrastes, que, además, ya había comenzado a cuestionarse en términos sociales. Y morales. Como el discurso que en 1900 dio, en el club El Ateneo, el radical Enrique McIver: “Me parece que no somos felices… Y habla de la crisis moral”. En esa misma instancia, algunos lo apoyan criticando el consumismo, el derroche y la decadencia de algunos sectores de la sociedad. Más tarde, en 1906, la creación de la Fech sería otra prueba de una sociedad en movimiento.
  • 50 kilos pesaba una chilena promedio y tenía una masa corporal de 20,5. Mientras que los hombres pesaban 57 kilos y tenían un masa corporal de 20,7. Ambos tenían un peso normal
  • 1857 se inaugura el Municipal y las obras de teatro eran la principal diversión para la época
  • 12 horas diarias era la jornada de trabajo. Y al igual que en 1810, no había descanso dominical
  • 38% de la población trabajaba. El 28,29% eran mujeres y 71,8% eran hombres.
  • 6 de cada 10 chilenos no sabía leer y escribir. La escolaridad promedio era de 2,4 años
  • 40% de la población estaba afectado por sífilis. Las enfermedades venéreas era una de las principales causas de muerte, al igual que la bronconeumonia, la neumonía, el tifus y el cólera.
  • 153 centímetros era la estatura promedio de la chilena de clase alta. Y 147 la de clase media o baja. 165 centímetros medían los hombres de clase alta. Los que pertenecían a la clase media y baja tenían una altura de 159 centímetros
  • 3.036 dólares era el ingreso per cápita anual de los chilenos. La inflación en la época llegaba a 2,3%
  • Entre 4 a 5 kilos pesaba la ropa que llevaban las mujeres de la época, incluyendo el corsé, la enagua y los faldones
  • Por cada mil chilenos, 32 morían cada año
  • Los términos franceses habían desaparecido del lenguaje coloquial, pero el aumento de inmigrantes ingleses hace que algunos extranjerismos se adapten, como lonchera, que proviene de lunch 
  • Al apa, boliche, casero, coñete, choclón, endieciochado, emplumar, fregar, leso, siútico, regodearse o pechoño. Muchos chilenismos que persisten hasta hoy ya eran parte del lenguaje habitual de la época. Al mismo tiempo, Andrés Bello había querido consolidar un estándar idiomático local, promoviendo la erradicación del voseo. Para principios del siglo XX, sin embargo, el voseo logró sobrevivir y coexistía con el uso del “tú”, aunque relegado al lenguaje familiar y popular. Sí hizo retroceder el empleo de las concordancias verbales del tipo cantá, vení, andá.
  • 1.814 calorías consumía un chileno diariamente en el almuerzo. Un almuerzo tipo: Sopa de sémola, Pescado en fuente, Chuleta de cordero u otro asado, Coliflor en salsa blanca, Una tacita de crema como postre, Una copa de vino, Una taza de café.
  • 27% de la población estaba casada.
  • 5 hijos, en promedio, tenía la familia.
  • 21 automóviles de cuatro ruedas existían en Chile.
  • 20 mil pesos de hoy costaba un par de zapatos.
  • 38% de la población tenía menos de 15 años.
  • 19 años era la edad promedio de las mujeres al tener su primer hijo.
  • 6,3% de los chilenos tenía más de 60 años.
  • 1.256.774 profesionales había en el país.
  • 40 metros cuadrados, en promedio, tenían las residencias predominantes, como los cités y los conventillos.
  • 38% de la población trabajaba. El 28,29% eran mujeres y 71,8% eran hombres
  • 31,5 años era la esperanza de vida. Avanzó apenas un año en un siglo.
  • 21 años era la edad en que, en promedio, se casaban las mujeres. Los hombres  lo hacían a los 29 años.
  • 30% de los niños moría antes de cumplir un año.
  • 242 mujeres se habían graduado en la Universidad de Chile, entre 1881 y 1910.
  • 134.524 extranjeros residían en el país. 
  • 43% de los chilenos vivía en las ciudades.
2010: CAMBIO TECNO SOCIAL

Población: 17 millones de personas. 
Territorio: 756.626 kilómetros cuadrados.

Lo que mejor define la llegada del Bicentenario es una ola de cambios sociales dramáticos. ¿Principales responsables? La tecnología y la transformación del rol de la mujer, debido a su capacidad de decidir cuántos hijos tener y cuándo. En 2010 la población supera los 17 millones de personas. Mantenemos ciertas peculiaridades que marcaron nuestra identidad nacional desde el nacimiento de la República, como contar con el humor más agudo de Latinoamérica (forjado a costa de terremotos, incluido el de este 27 de febrero) y con un uso del lenguaje que reconoce al “español chileno” como una de las cinco variantes del castellano en el continente. También el más soez.
Sin embargo, en otros aspectos los cambios son abismantes. 
Desde que hace 50 años las chilenas tuvieron acceso a la píldora y llegaron masivamente a la educación superior y a ocupar puestos de trabajo cada vez más importantes (fenómeno bautizado como empoderamiento), la realidad de la familia nacional ya no es la misma.
Hoy, los hijos de mujeres mayores de 35 años igualan a los nacidos de madres adolescentes. Ser madre “añosa” era una situación anecdótica hace un siglo y casi milagrosa hacia 1810.
Aparejado con lo anterior están los divorcios: en 2009, por primera vez su número superó al de matrimonios. 
¿Individualismo? ¿Mayor educación y autonomía de la mujer? ¿Aumento del ingreso? De todo un poco.
Todo ha redundado en una dramática caída del número de hijos: si hace sólo 30 años el promedio era de cinco, hoy no alcanza a los dos. Claro, educar un hijo es ahora mucho más caro ($ 129.300.000 para una familia con un ingreso mensual promedio de $ 600 mil, según la UDD) y en 13 años los hijos únicos pasaron a ser un fenómeno extendido, como también el niño tirano, ese que decide los gastos familiares para -quizá- transformarse en un adolescente que llega a los 30 años sin abandonar la casa paterna y que no dura más de un año en su empleo. 
Como vemos, un universo de diferencia con el cuadro de hace dos siglos, cuando los hijos eran considerados fuerza de trabajo, brazos que venían a ayudar.
Nada de raro si hace cinco décadas que los cambios se dan en proporciones geométricas, ayudados también por el mayor nivel adquisitivo de los chilenos.
Si en los años 60 apenas había cinco mil televisores en el país, el 2010 hay aproximadamente 4.222.000. 
Y si en los 70 el número de personas que viajaba al exterior era 209 mil, hoy lo hace casi 1.628.000 personas. 
Ni hablar de comienzos del siglo XX, cuando sólo un puñado de familias tenía el privilegio de conocer más allá de nuestras fronteras, con la vaca en el barco incluida.
Y no podemos dejar fuera el fenómeno de la tecnología: vivimos en uno de los países más conectados del mundo, entre los que usan más las redes sociales, pero esto mismo ha significado que muchos chilenos duerman menos de seis horas diarias.
Es el costo de la modernidad y de ser bicentenarios.

  • 714.110 profesionales trabajan actualmente. El 51,1% son mujeres. En 2008, hubo 104.196 titulados de las universidades
  • 137.586 divorcios se han concretado desde que se promulgó la ley en 2005. En 2009, el número de separaciones legales superó al de matrimonios
  • 80% ve televisión, la principal entretención de los chilenos hoy. El 69%  prefiere escuchar música, al 53% le gusta conversar por teléfono, el 41%  navega por internet, el 33% sale a caminar y el 9% va al cine
  • 10,4 es el promedio de años de escolaridad entre los chilenos. Todavía  cuatro de cada 100 no sabe leer ni escribir. Los países libres de analfabetismo tienen menos de 3%
  • El 23% de la población tiene menos de 15 años
  • Por cada 1.000 chilenos, cada año mueren 5
  • Menos del 1% de los niños muere antes del año
  • Patologías cardiovasculares, cáncer y traumatismos son las pincipales causas de  muerte
  • 352.344 extranjeros viven en el país, el 2,08% de la población total
  • 30 mil pesos promedio cuesta hoy un par de zapatos.
  • 31% de los chilenos está casado. En 2009 se efectuaron 57.836 matrimonios, 10 mil menos que en el año 2000.
  • 718 calorías consume diariamente un chileno de clase media en un almuerzo. Almuerzo tipo: Bistec de vacuno con arroz, Pan integral, Ensalada de hojas verdes, queso, cabra y aceitunas, Postre de helado, flan, yogurt u otro envasado, Una copa de vino o una bebida light, Café con azúcar.
  • 14 mil dólares anuales es el ingreso per cápita hoy.
  • 58 personas mayores de 60 años hay en Chile por cada 100 menores de 15 años. Los adultos mayores son el 12,9% del total de población.
  • 45 horas semanales es la jornada de trabajo.
  • 87% de la población vive en ciudades
  • Googlear, postear, catear. Los términos tecnológicos se apoderan del  lenguaje coloquial. Al mismo tiempo, el voseo se ha instalado en las situaciones informales (tenís, vivís), llegando incluso a la creación de  nuevas formas como el erís o eréi. También se produce un aumento del dequeísmo y el queísmo (confía que, en lugar de confía en que). Y la  incorporación de la jerga delictual como choro, piola o sapear.
  • 65,7 kilos es el peso promedio de la mujer y 75,6 kilos el del hombre.
  • 28 años es la edad promedio en que se casan las mujeres. Los hombres, a los 31 años.
  • 24 años es la edad promedio en que la mujer tiene su primer hijo.
  • 1 kilo es lo que pesa la ropa que usamos cotidianamente, incluyendo los  zapatos. Las telas son cada vez más livianas.
  • 92,5 metros cuadrados en promedio tiene una residencia actualmente.
  • 55% de los titulados cada año de la educación superior son mujeres.  Incluso, son mayoría en carreras consideradas tradicionalmente masculinas como Derecho (59,2%).
  • 2 hijos, en promedio, tiene la familia en Chile.
  • 172 centímetros mide un chileno promedio y 160 centímetros la mujer.
  • 79 años es la esperanza de vida de los chilenos.
  • 58% de la población tiene un trabajo remunerado. El 61% son hombres y  39% son mujeres.
  • 20% de las parejas convive.
Fuentes consultadas: Ricardo Couyoumdjian, Profesor Historia U. Católica / Soledad Reyes, nutricionista Clínica Las Condes / Josefina Cabrera, Licenciada en Historia de la U. Católica / María Luisa Harrison, académica de la U. de los Andes / Isabel Alvarado, Departamento Textil del Museo Histórico / Jessica Meza, Curadora del Museo de la Moda / Jorge Rojas, académico U Católica, U. Alberto Hurtado / Darío Rojas Gallardo, Departamento de Lingüística de la U. de Chile /Ricardo Martínez, Escuela de Literatura de la UDP / Santiago Aránguiz Pinto, Escuela de Historia de la UDP / Marco Fernández, Departamento de Historia de la U. Alberto Hurtado / INE / Casen 2006 / Educación Superior, Mineduc / Registro Civil. Fragmentos para una historia del cuerpo en Chile, Alvaro Góngora, Rafael Sagredo, editorial Taurus, 2010 / Historia de la vida privada en Chile, Tomo I, II y III. Rafael Sagredo y Cristián Gazmuri, 2005 / Raza Chilena, Tomo I y II. Nicolás Palacios, 1904 / El español de América en la Independencia, Juan Antonio Frago, Aguilar Chilena de Ediciones, 2010 / Historia de Chile 1808-1994 , Simon Collier y William F. Sater, Cambridge University Press, 1998 / Historia de la Medicina chilena , Ricardo Cruz Coke, Editorial Andrés Bello, 1995 / El ingreso de la mujer chilena a la universidad y los cambios en la costumbre por medio de la ley 1872-1877, Karin Sánchez Manríquez / Chile 3D / Collect GfK, 2009 / www.memoriachilena.cl / www.pueblosoriginarioschile.blogspot.com 

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