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Política
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Actualizado el 11/03/2015
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A 25 años del regreso a la democracia: Así fue el día en que asumió Patricio Aylwin como Presidente

Hoy se cumple un cuarto de siglo desde que el DC juró como primer Presidente democrático tras 16 años. Revive una jornada histórica y el reencuentro de Aylwin con sus ministros. 

A 25 años del regreso a la democracia: Así fue el día en que asumió Patricio Aylwin como Presidente

Eran las 13.11 del 11 de marzo de 1990 y una ovación atronó la sala del salón plenario del nuevo Congreso Nacional, ubicado en Valparaíso. Patricio Aylwin, de 71 años, ingresaba en medio de vítores a la sala donde minutos después asumiría como Presidente de la República. El primero en ser electo democráticamente en 30 años. 

Aylwin saludó de la mano a Augusto Pinochet, quien tras el golpe de Estado de 1973, encabezó el régimen militar que se extendió durante casi 17 años. El recién asumido presidente del Senado, Gabriel Valdés, tomó la palabra para tomar juramento al Presidente electo:

-“Señor Presidente electo, ¿Juráis o prometéis desempeñar fielmente el cargo de Presidente de la República, conservar la independencia de la nación, y guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes'”

-“Sí, juro”, fue la firme respuesta de Aylwin.

Fue en ese momento cuando Augusto Pinochet se levantó de su sillón y -como se ve en la imagen- comenzó a retirarse la banda presidencial, la que entregó a uno de sus edecanes. Aylwin recibió la suya, que a diferencia de la del entonces general no portaba el escudo nacional. El único elemento que pasó de manos de Pinochet a las de Aylwin fue la tradicional “Piocha de O’Higgins”, que portan los jefes de Estado.  Hubo un nuevo apretón de manos y más aplausos. Pinochet, su esposa Lucía Hiriart y sus ex ministros se retiraron del Congreso entre polarizadas pifias y aplausos.

Aylwin, en su calidad de Presidente de la República, procedió a tomar juramento a sus 21 ministros, con quienes minutos más tarde se trasladaría a Cerro Castillo para tomar la primera foto de gobierno. Una imagen que luego de 25 años fue reconstruida por Reportajes de La Tercera, en medio de anécdotas y recuerdos de un momento histórico. Revisa en la parte superior de la nota el video del reencuentro.

Cerca de las 18:15 horas Patricio Aylwin llegó a la ciudad de Santiago. Minutos antes se había cambiado de automóvil para recorrer las calles a bordo de un descapotable. Hombres, mujeres y niños copaban las calles, patios e incluso árboles de la Alameda para presenciar la llegada del primer Presidente tras el retorno a la democracia.  En calle Nataniel el cielo se llenó de papeles blancos, globos y colores de las banderas que flameaban. Aylwin saludaba alzando su brazo. 

Los ministros comenzaron a llegar a La Moneda en medio de aplausos.  Incluso -cuenta la prensa de la época- el recién nombrado titular de Transportes Carlos Correa entonó junto a la gente el tradicional grito “Y va caer”, ahora en tiempo pasado: “Y ya cayó”, en alusión a Pinochet y la dictadura.

Una hora después el nuevo Presidente se asomó a través de uno de los balcones del Palacio de La Moneda. Eran las 19.14 y Aylwin señalaba: “Gracias por este recibimiento tan alegre, tan entusiasta, tan afectuoso. Yo sé que esta alegría, este entusiasmo y este afecto no son para un hombre. Son para la Patria que se reencuentra con la libertad. Queremos un Chile de todos los chilenos, con todos los chilenos, para todos los chilenos”. 

Junto con calificar el 11 de marzo de 1990 como “un día histórico”, Aywin destinó parte especial de su discurso para abordar las violaciones a los derechos humanos y la demanda por justicia. 

“Chile vuelve a la democracia y vuelve sin violencia, sin sangre, sin odio. Vuelve por los caminos de la paz”, enfatizó el Mandatario.

Aylwin prometió “crear caminos para que en el más breve plazo darles libertad real a todos los chilenos. No queremos más presos políticos en Chile. Yo les digo que es nuestra voluntad hacer todo lo humanamente posible porque la verdad resplandezca en la vida nacional, porque sólo la libertad nos hace libres, porque sólo en la verdad se construye la confianza ciudadana que permite asegurar una vida tranquila y en paz”.

“Chile no quiere más violencia, no quiere más guerra, quiere paz. Yo sé que hay muchos chilenos que tienen hambre y sed de justicia, para mejorar sus condiciones de vida”, recalcó Aylwin.

De esta forma Patricio Aylwin daba inicio al primer gobierno democrático tras 16 años. El histórico dirigente, siete veces presidente de la DC y portavoz de la Concertación de Partidos por la Democracia, llegaba a La Moneda con la misión de democratizar a la sociedad y esclarecer la verdad en torno a los detenidos desaparecidos y las violaciones a los Derechos Humanos durante la dictadura. Fue para estos efectos que el 25 de abril de 1990 se creó la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación, que luego de nueve meses de trabajó entregó el llamado “Informe Rettig” -el nombre viene de su presidente, Raúl Retttig- que concluye que 2.279 personas perdieron la vida entre el 11 de septiembre de 1973 y el 11 de marzo de 1990. De ellos, 164 son clasificados como víctimas de violencia política y 2.115 de violaciones a los DD.HH. 

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