*

Tendencias
Compartida
Actualizado el 10/07/2016
Estás leyendo:A tres mil años de la pelea con David, excavan la ciudad de Goliat

A tres mil años de la pelea con David, excavan la ciudad de Goliat

Luego de 21 años de excavaciones, un grupo de arqueólogos reconstruyó el trayecto bíblico que posiblemente recorrió el soldado filisteo antes de ser abatido.

A tres mil años de la pelea con David, excavan la ciudad de Goliat

Tres mil años después del épico desafío contra el pastor judío, David, la ciudad del gigante filisteo Goliath, Gat, vuelve a ver la luz gracias a un grupo de arqueólogos de Israel que desentrañan parte de sus muros y de un imponente ingreso, en excavaciones que llevan más de dos décadas de trabajos. 

Desde hace 21 años el equipo del profesor Aren Maeir de la Universidad Bar Ilan de Tel Aviv realiza sus tareas en Tel Zafit, ubicada entre Jerusalén y Ashqelon, una zona habitada por el hombre durante cincuenta mil años consecutivos, al menos desde la Era del Bronce en adelante, según los expertos. 

En una naturaleza incontaminada, casi por milagro, no resulta difícil reconstruir aún hoy el trayecto bíblico que posiblemente recorrió Goliat.  

El gigante filisteo salió de Tel, la majestuosa colina de Gat que en el siglo X antes de Cristo servía como puesto militar dominante, desde un gran ingreso fortificado -cuyos presuntos restos fueron descubiertos durante la última temporada de excavaciones- y superó el lecho de un río. 

Luego dobló a la derecha en un valle, todavía bien visible y dedicado a la divinidad Elah, y se encaminó a las colinas lindantes a Jerusalén. A quince kilómetros de dicha ciudad lo esperaba David para el famoso duelo. 

“Gat era entonces la ciudad principal, más grande que Jerusalén, al menos unas ocho o diez veces”, explica Maeir. 

Ahora bien, qué dice la arqueología del dramático enfrentamiento entre David y Goliath: ¨es un mito o puede tener confirmaciones? 

“Nuestro objetivo no es confirmar o contradecir a la Biblia. Sólo podemos darle ‘color’, agregarle ‘carne’ al relato bíblico”, dice el jefe de arqueólogos. 

En un fragmento de cerámica hallado hace una década en Tel estaban escritos en letras arcaicas dos nombres filisteos, no semitas, “Alwat” y “Walat”. 

“Como digo siempre no hemos encontrado seguramente el tazón de cereales de Goliath, pero sí el de sus primos”, dice con una amplia sonrisa. 

Aún mientras Maeir acompaña entre las ruinas al cronista de ANSA, los descubrimientos continuan. Una voluntaria acaba de hallar un broche de cobre que tal vez se utilizaba para abrochar una túnica. 

Pero yendo de menor a mayor, en torno a la colina se distinguen todavía restos de un vallado que rodeaba a Gat en 360 grados completos. 

“Lo construyó cerca del año 830 antes de Cristo Hazael, rey de Damasco, que asediaba a Gat, entonces el reino más importante en esta zona. La población fue diezmada por el hambre y tras la rendición la ciudad fue quemada. Una técnica militar que recuerda a la empleada por Julio César contra los galos en Alesia, pero precediéndola ocho siglos antes”, cuenta Maeir. 

En el año 1099, sobre las ruinas de Gat, los Cruzados erigieron un puesto de avistaje que llamaron “Alba Specula”. Desde allí en días despejados se puede contemplar a simple vista casi hasta las costas de Gaza. 

Gat, Gaza, Ashqelon, Ashdod y Ekron eran, en épocas de la Biblia, las principales ciudades filisteas, en lucha permanente contra los israelitas, que vivían sobre las colinas. 

“Se combatían y sin embargo se frecuentaban. Lo demuestran los dos matrimonios de Sansón con mujeres filisteas, y lo confirman hallazgos en el terreno. El algún sentido eran como lo son hoy israelíes y palestinos”, dice el estudioso. 

La leyenda dice que Sansón murió en Gaza, sepultado en las ruinas de un templo filisteo. Lo que hacía inevitable consultarle a Maeir sobre si también le gustaría excavar allí. 

“Me temo que no se posible. En Gaza se construyó mucho, sería difícil encontrar hallazgos”, contesta. 

Podemos decir que los palestinos son los filisteos de nuestros días? 

“Desde el punto de vista cultural, no. Los filisteos venían de Chipre, Grecia y Anatolia. Fueron aniquilados por el rey babilonio Nabucodonosor, pero de ellos quedó impreso el nombre sobre las tierras que poblaron”, denominación que luego fue retransmitida en textos griegos y romanos, explica Maeir. 

“Un poco lo que sucede con Manhattan. El nombre permaneció, pero de los aborígenes de allí no quedó más nada”. 

Comentarios
Cargar comentarios
Papel digital