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Actualizado el 30/09/2017
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El adiós de Brownfield al servicio diplomático de EEUU

Autor: Fernando Fuentes

El subsecretario de Estado para la Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley abandona hoy la carrera diplomática. El ex embajador en Chile reflexiona sobre sus 38 años en la diplomacia.

El adiós de Brownfield al servicio diplomático de EEUU
El Presidente colombiano, Juan Manuel Santos (a la izquierda), junto a William Brownfield (al centro), durante una reunión en Bogotá, en marzo. Foto: Departamento de Estado

Después de 38 años en el Departamento de Estado norteamericano, un viejo conocido de Chile deja el servicio diplomático. Se trata de William Brownfield, el ex embajador estadounidense en nuestro país (2002-2004), quien hoy deja su cargo como subsecretario de Estado para la Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley para acogerse a jubilación.

Brownfield trabajó casi exclusivamente en América Latina. Además de Chile, donde uno de sus mayores logros fue la firma del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, también fue embajador en Venezuela (2004-2007) y Colombia (2007-2010). En tanto, su esposa, Kristie Kenney, fue embajadora en Ecuador (2002-2005).

Con este conocimiento de América Latina, Brownfield no dudó en dedicar algunas de sus últimas actividades a esta región antes de jubilar. Así, el 22 de septiembre participó en una conferencia telefónica con varios medios, entre ellos La Tercera, denominada “Reflexiones sobre Latinoamérica después de 38 años”.

Con un español de pronunciado acento texano, Brownfield dio una particular bienvenida a los periodistas latinoamericanos que participaron en la conferencia telefónica. “Hoy me imagino que hay celebraciones en todas las comunidades y calles en todo el hemisferio occidental, porque puedo confirmar que es mi último día de mi penúltima semana en el servicio diplomático de EE.UU. Puedo confirmar que mi fecha de jubilación es el 30 de septiembre de este año”, dijo en la apertura de la conversación.

En un primer balance de su gestión, Brownfield no duda en calificarlo de positivo. “Si me permiten un par de minutos, puedo decir que me voy con algo de satisfacción de lo que hemos realizado colectivamente en los 38 años desde mi llegada al servicio diplomático, en 1979”, afirma. “No voy a sugerir que ya vivimos en el nirvana, en el paraíso, pero insisto en sugerir que hoy vivimos en un hemisferio mucho más próspero, democrático, estable y seguro que hace 40 años”, agrega.

Y para graficarlo, lanza un categórico ejemplo: “Cuando llegué en enero de 1979, en toda la región latinoamericana había exactamente cuatro gobiernos no militares y democráticos en México, Costa Rica, Colombia y Venezuela. Hoy, 38 años después, se puede decir que hay cero gobiernos militares y, en mi humilde opinión, solamente dos gobiernos que no son democráticos en la región”.

Luego de esa declaración, Brownfield da la palabra a los medios para que hagan sus consultas y comentarios. Y las respuestas no tardan en llegar. Así, respecto de la labor del gobierno del Presidente Juan Manuel Santos en el combate al narcotráfico, el diplomático estadounidense es categórico: “Veo que el gobierno colombiano tiene una estrategia excelente para reducir la producción de cocaína en Colombia, exactamente como el gobierno de Estados Unidos quiere una estrategia bastante ambiciosa para limitar y reducir la demanda para cocaína y heroína y fentanol y drogas sintéticas en EE.UU.”.

Pese a su optimismo respecto de la lucha contra las drogas que desarrolla Colombia, Brownfield fue consultado sobre si cree que la guerrilla de las Farc va a abandonar definitivamente el negocio del narcotráfico tras la firma de la paz en ese país. Su respuesta dio luces sobre su escepticismo. “Las Farc son una organización de personas, y como en cualquier organización de personas, hay personas, digamos, malas y hay personas menos malas”, explica. “Hay grupos disidentes que han declarado, no lo tienes que declarar, porque todo el mundo ya lo sabe, pero que han dicho que no van a colaborar con el proceso de paz y que van a seguir en sus actividades ilegales, violentas y criminales, y la verdad es que esto es parte de la realidad que tenemos que enfrentar”, admite.

Como ex embajador en Venezuela, Brownfield tampoco evade las preguntas sobre la crisis en ese país y los cuestionamientos al gobierno de Nicolás Maduro. “Me está tratando de forzar a hablar en una manera no diplomática en esta última semana de mi profesión”, afirma cuando le preguntan si hoy se puede calificar a Venezuela como un narcoestado. “Esa expresión para mí quiere decir un gobierno, un Estado cuyo gobierno es formado, dominado por representantes de la industria de la droga ilícita, esa es la definición. Y yo digo que, en este momento, Venezuela se acerca a ese punto”, responde.

“La Venezuela de hoy es muy diferente a la Venezuela de hace 10 años. En casi todos los aspectos de una manera muy negativa”, opinó el diplomático, advirtiendo sobre el impacto regional que podría tener “una explosión, un desastre” en Venezuela.

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