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Actualizado el 03/07/2017
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El archivo de Chomsky: El rey del chanfle

El archivo de Chomsky: El rey del chanfle

Su aparición constituyó un fenómeno social pocas veces visto. El parecido físico con el astro del cine francés Alain Delon atrajo a las calcetineras al fútbol. La popularidad se reflejó en un disco que, abogado mediante, cambió el título de “Tito, Tito Fouillioux” a “Tito, Tito mi amor”, y fue grabado por dos cantantes: Sussy Vecchi y Luz Eliana.

Juan Alberto Fouillioux Ahumada nació el 22 de noviembre de 1940 en Santiago (cumplió 76 años). Medía 1,77 metros y pesaba 75 kilos. Formado en Universidad Católica, participó en la selección juvenil de Fernando Riera (1958), debutó en primera división contra Audax Italiano con un tanto a Francisco Fernández y tres pases de gol (dos al paraguayo Adolfo Godoy y uno al Chueco Ibáñez) en la victoria por 5-4 en el estadio Independencia (abril de 1959). En una misma semana, reforzó a Universidad de Chile frente a Racing y a Colo Colo ante Sao Paulo en amistosos internacionales (enero de 1961). Fue autor del gol decisivo en la definición con el Ballet Azul y dio la vuelta olímpica en 1961. Actuó en dos Copas del Mundo: Chile 1962 e Inglaterra 1966. Nuevamente campeón con los cruzados en 1966. Defendió a Huachipato (1970 y 1971) y Unión Española (1972), estuvo en el fútbol francés junto con Ignacio Prieto y subió con el Lille (1973 y 1974), y regresó a Universidad Católica en 1975 (campeón de segunda división). Fue portada de la revista Estadio una docena de veces.

Cuando el joven Fouillioux perdió rapidez a medida de que iba desarrollando su contextura de piernas largas, su padre le compró zapatillas con clavos para que en la pista de ceniza del estadio Independencia hiciera 50 piques después de los entrenamientos. Don Alberto fue un deportista aventurero que siempre anduvo metido en el ciclismo, el fútbol y el automovilismo. En 1948 se ganó los 25 mil pesos que el Casino Municipal de Viña del Mar donaba al primer chileno que llegara al balneario. Piloto de turismo carretera, ese año participó en el Gran Premio de la América del Sur que cubrió Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Argentina y fue recibido en la Casa Rosada por Juan Domingo Perón y Evita.

En sus inicios, ocupó las cinco camisetas del ataque. Sus características eran la velocidad larga y la pericia en los tiros libres y de esquina con chanfle. Convirtió cinco goles olímpicos: el más recordado a Walter Behrends, de Rangers, porque en Talca el arquero había desviado al córner el penal de Fouillioux, quien en la siguiente jugada le anotó desde el banderín. También desde allí batió a Adán Godoy, de Santiago Morning; a Efraín Santander, de Colo Colo; a Sergio Helo, de Deportes Concepción, y al Stade Reims en Francia. “El primer jugador al que vi patear con chanfle fue el uruguayo Cotorra Omar Míguez. Antes que yo lo usaban Cua-Cuá Hormazábal y Leonel Sánchez”.

No tuvo fortuna en el Mundial de 1962. “Jugué solamente los dos primeros partidos. Frente a Suiza me anularon un gol y estrellé un remate de izquierda en el travesaño. Y contra Italia me lesioné el tobillo izquierdo al chocar con un reportero gráfico… Pienso que a Honorino Landa y a mí nos faltó un año de madurez futbolística. Éramos muy jóvenes, 21 años, y nos tocaron los peores rivales para un delantero: el cerrojo suizo y el catenaccio. Nosotros fabricábamos los espacios y los goles los hicieron quienes venían desde atrás”.

En diciembre de 1968, Chile venció 2-1 a Alemania Federal en Ñuñoa y el gol del triunfo lo marcó Fouillioux. Era la formación titular con Franz Beckenbauer, Willi Schulz, Berti Vogts, Gunter Netzer y Wolfgang Overath. “Habían expulsado a Carlos Reinoso y Netzer. Quedó corto Overath en el círculo central y desde ahí partí con toda la defensa germana en mi persecución. Cuando salió el arquero (Wolter), lo pillé caminando y se la toqué a un lado”.

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